*The Soul of the Rose, John William Waterhouse (1908)
…y el alma de la rosa entró en mi sangre… verso del poema Maud de Albert Tennyson.
Las rosas huelen más tiernas en verano. El olor dulce y seco de la tierra y la hierba calentadas por el sol anuncian cada final del día durante esta estación. Todo huele más en verano: la atmósfera cálida es propicia para descubrir olores, los vuelve más intensos, desgranando las moléculas para que en la memoria se conserve mejor la huella. Pero también puede ser impío: cualquier desequilibrio, cualquier defecto en la composición del perfume se desvelará durante esta estación.
Podemos oler el verano: hay muchos olores que lo caracterizan , depende de qué verano vivamos. Cerca de playa es el olor del mar, también el olor de la arena húmeda que se va secando al sol, el olor de las cremas solares con sus peculiares olores y los zumos de fruta. Pero un verano en el interior tiene otros olores. En el campo además del tomillo que crece a raudales en ciertas zonas de Castilla, está la manzanilla, las viñas, las encinas, los campos de trigo, o los almendros…En la ciudad, en una de esas pequeñas ciudades catellanas llenas de edificios históricos están las piedras ¿habéis experimentado alguna vez ese olor mineral y frío que desprenden las piedras de los ruinosos castillos, palacios y palacetes bajo un sol de justicia?
Al igual que el olor de los libros o de los melocotones, estos son olores que todo el mundo experimenta y re-experiemnta visitando estos lugares. Pero no es lo que realmente marca el estío, sino que forma parte de los recuerdos olorosos que para nosotros representan la idea de verano. Cuando un perfume marca un verano es porque la realidad se percibe intensificada a través de él, y ese es un tipo de experiencia muy concreta y profunda. Algo poco frecuente y de carácter poético que Tennyson ilustra bien en su verso porque es algo que entra en la sangre.
Para mi el perfume que representa esa magia inefable es L´Heure Bleue de Guerlain. Ningún otro de mis muy agradables, tonificantes o vivaces perfumes, ninguno me ha causado una impresión tan vívida. Para mi tiene una cualidad transcendental.
Es ese perfume…ese perfume…
Cuando Amouage fue creada en 1983 nació como una casa de perfumes auspiciada por el sultán de Omán y subsiadiaria de SABCO, una compañía comercial cuyos fundadores pertenecen a una familia tradicionalmente dedicada al comercio del frankincienso, el famoso frankincienso omaní procedente de la región de Dhofar.
El nombre de la compañía “Amouage” es una transliteración al francés del vocablo árabe amwaj, que significa “olas”, un nombre elegido para evocar la idea de lo que un perfume provoca: olas de emoción. Emoción en un sentido espiritual, ya que en Oriente Medio el perfume es visto como un arte, y el fin del arte es establecer la armonía y facilitar la experiencia espiritual transcendente. Esta espiritualidad encaja con la belleza y el deleite, formando parte de una sensación de riqueza y profundidad de las cosas capaz de despertar algo interior. Por eso la selección de un perfume puede ser el tema de una conversación seria en cualquier lugar de Oriente Medio.
Amouage desde sus inicios produjo perfumes con base de aceite siguiendo las premisas del Islam, ese tipo de fragancias hasta hace poco tiempo sólo se podían adquirir en Oriente Medio o en Harrods; pero también creó un perfume-su perfume insignia y best-seller- con base de alcohol siguiendo la pauta occidental. Ese perfume que ahora conocemos como Gold, tenía el fin de unir la gran tradición francesa de la perfumería junto con los ricos materiales de origen omaní: las lágrimas de incienso plata de Dhofar, la jara ( Cista labdanum) que junto a la rosa damascena y el sándalo forman parte de un acorde central de los perfumes Amouage, un acorde único y característico que dota a las composiciones de quietud, respiración y transparencia junto con un atractivo y relajante efecto que podríamos calificar de refrescante.
Gold Woman y Gold Man fueron creados por Guy Robert (pertenciente a la saga de perfumista Robert de Grasse- él era la 3ª generación-), el perfumista creador de Hermés Caléche, Equipage y Madame Rochas, que según se dice era el perfume favorito de la esposa del sultán.
El frasco original de ambas fragancias (existía una edición comercial en cristal y una especial sólo hecha por encargo en oro puro) fue un diseño de la firma de joyeros Asprey de Londres. El frasco femenino era una representación arquitectónica culminada por una cúpula ojival típica de Oriente; el masculino era la representación de una daga tradicional que los hombres de Omán llevan en ocasiones formales llamada Khanjar. Recientemente los frascos se han rediseñado. Los frascos actuales, son una simplificación de aquella primera idea, se diseñaron para renovar la imagen de la firma: el nacimiento está en Omán pero la firma se expande por el mundo con una perspectiva más cosmopolita. Esa es la política actual de la firma.
Para la creación de Gold, Guy Robert tuvo carta blanca para usar los ingredientes de más alta calidad en la concentración que fuera precisa, la única condición es que la composición debía incluir el incienso omaní. Y así es, ambas fórmulas incluyen extracto de olíbano del frankincienso de Dhofar, aportando a estos perfumes la sustantividad en la base responsable de la longevidad y la particular forma de evaporación de los perfumes Amouage: es algo realmente único, que sólo se puede compreder cuando se prueba. Ambos perfumes tienen fórmulas largas, en torno a los 140 ingredientes, y poseen un gran equilibrio…os imagináis cuánta maestría es necesaria para lograr algo así?…El carácter de ambas fragancias es parecido pero no son iguales. La gente suele decir que prácticamente son lo mismo, pero no, no exactamente.
Comparten el modo de desarrollarse mediante infinitud de capas profundas que se despliegan lentamente: formando olas de aromas- cualidad propia de los todos los perfumes Amouage-. El estilo es clásico y el toque exótico es discreto.
*Frasco original de la edicción en cristal de Gold Woman
Gold Woman está basado en el equilibrio de ricas notas florales con rosa y jazmín como protagonistas, junto con nardo y una muy realzada nota de lirio de los valles (como en Madame Rochas) además de un espléndido iris como puente entre la zona media y la base, que aporta un acabado empolvado fino. La salida es fresca y frutal por un lado, con bergamota y nerolí en la faceta cítrico-floral; notas de lima para añadir un tono cumarinado y dulce que enlazan con la faceta aromática-herbácea del coriandro y la camomila alemana junto con las notas frutales de melocotón y albaricoque muy suaves, veladas por los aldehídos que crean el efecto difuso y elegante. En la base, el olíbano está reforzado por la mirra y la Labadanum; el vetiver aporta el toque refrescante-terroso y el patchoulí es bastante suave. Pero la nota más prominente es la de sándalo, muy tersa y cálida con una coda balsámica ligeramente avainillada y con un eco vibrante de civeta como telón de fondo para poner el contrapunto animalístico. Otras notas de carácter animal contribuyen a la fijación de la fragancia: almizcle y ámbargris que siempre se muetran refinadas. Dentro de la tradición de los chyprée aldehídos como Arpége o el Nº5, Gold es mucho más complejo, más fluído, más suave y sobre todo más diáfano.
*Frasco original de la edicción en cristal de Gold Man
Gold Man, coincide en su estructura básica con la versión femenina pero es claramente algo distinto. La salida realza profundamente el lado cítrico del incienso y deja entrever una nota de jazmín prominente. En general, es más intenso y con acentos más agudos. Las notas florales realzadas con una gran rosa en el centro de la fragancia no es algo a lo que estén acostumbrados los hombres en Occidente, tampoco lo están a que sus perfumes sean empolvados. Si a eso unimos la faceta animalística muy pronunciada y bastante directa, acompañada de un tono resinoso notable…sin olvidar ese aspecto osado del acento en la civeta, tenemos algo bastante interesante. Pero hay otras facetas potenciadas como el patchoulí que bien destacado se enfrenta a una base más oriental. Si en el femenino era el sándalo que es más cremoso lo que se destacaba, aquí se opta por lo resinoso-terroso sin austeridades: el musgo de roble es también más notable en la versión masculina…a mí me hace pensar un poco en la idea del Eau Sauvage de Dior: el frescor profundo, el jazmín, el carácter animalístico y un poco en Diorella; en todo caso me recuerda a los trabajos de Edmond Roudnitska pero con un nivel de capas y acordes enfrentados mayor.
Entendiendo los perfumes como Arte especializado, la calidad de estas composiciones es superior y poseen una estética que podríamos calificar de intemporal: no buscan la tendencia puesto que eso lleva implícita la connotación de “consumo fácil y rápido”, lo que deshace la noción de Arte. Además, en Oriente la gente no elige las fragancias por la separación de géneros que en realidad es más una exigencia de mercado que ninguna otra cosa. Algunas personas en Occidente les resulta muy chocante que Gold Men tenga tanta notas florales, bien quizás debamos ser un poco más osados con las fragancias de lo que nos marca el código y tener un poco más en cuenta la psicología del perfume, cuyo axioma es: tú eres el portador. Los perfumes Amouage es siempre más interesante probarlos emparejados.
*Edición especial de Gold en el formato original de ambos frascos.
Dejadme que os cuente la historia de un perfume de Guerlain llamado Nahéma que huele tanto a rosa que parece imposible. La literatura inspiró su nombre; el cine, su carácter y a la música debe su estructura. Finalmente, un nuevo material en la época (1979) permitió plasmar esta visión.
Su nombre, Nahéma, significa hija del fuego, misterioso y evocador, proviene de una historia de Las Mil y un Noches: es el nombre de una princesa de temperamento impredecible y pertinaz, en belleza sólo igualada por su hermana gemela Mahané de opuesto carácter, -hija del agua- que era dócil y modesta. La historia que la hábil Sheherazade cuenta expone el dilema de “el tipo de mujer”…¿o no es un dilema? La historia oriental muestra dos arquetipos.
Jean Paul Guerlain, impresionado por una imagen cinematográfica decide tomar dichos arquetipos y fundiéndolos en el concepto de dualidad femenina, creará una representación a través de la flor más misteriosa y poética: la rosa. Fue una secuencia, perteneciente a la película Benjamín o El diario de un joven ingenuo y protagonizada por Catherine Deneuve, donde el perfumista pudo ver que…en medio de un paisaje campestre, bajo un cielo límpido, una joven totalmente de blanco jugaba en una jaula para palomas, para blancas palomas. Una jaula gigante y dorada y, hacia allí se acercaban dos caballeros…. Y para representar esa belleza espléndida y distante, radiante y vertiginosa, de nuevo la rosa.
Sin duda, pensaría el perfumista que la rosa, siendo tan maravillosa, debe ser también gloriosa. ¿Cómo cumplir el reto? La estructura sería clave, y el perfumista pensó que en el Bolero de Ravel estaba el secreto para construir su perfume de rosa: una presentación continua, insistente y creciente del mismo tema. Un tema con variaciones continuas; sólo tema principal, olvidándose de la clásica estructura de intro-desarrollo-coda. Nahéma sería siempre “una rosa y una rosa y una rosa”. Palabra de perfumista.
Nahéma, el perfume extremo de rosa, el perfume agitado e inspirador tendrá la capacidad de despertar algo en la imaginación, porque es la imagen mental de la imagen mental. Inabarcable y voluminosa, tersa, lozana. Rosa-rosa. Tiene todas las facetas que se le quieran imaginar,porque esta rosa superará esas facetas y continuará siendo rosa.
Lo que el perfumista sospechó sobre su perfume se cumplió, cuando en 1979 el público se encontró con aquella fórmula del Eau de Parfum, la acogida fue fría. Era algo demasiado distinto, algo que necesitaba tiempo…pero siempre hubo quien lo apreció y una nueva formulación fue ofrecida al mercado: el extracto.
Aceites esenciales de rosa centifolia y de rosa damascena búlgara para crear la sensación más fresca y rosada de la salida, el perfumista las hará estallar con bergamota y una dosis importante de aldehídos, y un filo metálico y verde de jacinto como acompañante. Este jacinto se hará más dulce después, recordará al jacinto de Chamade también acompañante de la rosa. Más adelante serán los absolutos de rosa con su tono meloso, especiado profundo, ceroso y cálido los que formarán el corazón de la rosa, mientras un nuevo material será crucial para hacer palpitar la flor: la beta-damascenona. La rosa se volverá impetuosa y extrema, balsámica y suntuosa, pero sobre todo afrutada. Profundamente afrutada: melocotón aterciopelado, fruta de la pasión dulce y fresca, lychi…esas frutas exóticas se presentarán cremosas en la base porque se encontrarán con sándalo y vainilla, la rosa se volverá de nuevo una flor joven, dulce y difusa, con un acabado elegantemente empolvado.
Si la primera formulación de Nahéma, la del EdP era poliédrica y contrastada, pero siempre rosa; si lo metálico se contraponía a lo empolvado, y lo cremoso a lo balsámico, si los aldehídos rozaban la petulancia y sólo se apaciguaban al chocar con los absolutos de rosa…si aquella rosa era declarativamente agitada, la del extracto será calmadamente intrigante y suntuosa. Todas las notas continuarán ahí, pero aún más ensambladas, las oposiciones serán limadas y la rosa florecerá siempre rosa afrutada, siempe lozana y fresca. Siempre rosa.
Nahéma siempre ha sido un perfume con un público restringido, lo que significa que su distribución es limitada, de hecho no estoy segura de que se siga comercializando en España. Pero es un perfume para la lista de deseos de aquellos amantes de los perfumes de rosa. Para su época fue adelantado, para los cánones actuales estará asociado a los grandes perfumes de los ochenta y, sin duda nuevos aromáticos relacionados con lo rosa permitieron esto. La beta- damascenona en este caso es clave, Nahéma representa junto con Poison los precursores de aquella generación.
Para quienes sientan curiosidad por la escena cinematográfica que inspiró a Jean Paul Guerlain, un video de YouTube. La película Bejamin ou Les Memoires d´un Puceau dirigida por Michel Deville es una especie de comedia de época agridulce.
Clamando el nombre de Venezia dramáticamente, el anuncio de esta fragancia caló en el imaginario colectivo de la época. Era el inicio de los 90´ y la época en que los Wet Wet Wet cantaban Goodnight Girl, otro de sus números uno. Las chicas jóvenes en aquellos momentos soñaban-¿cómo no?- con ser adultas, modernas y sofisticadas, pero el sueño lo catalizaban a través de perfumes como de los Laura Biagiotti, que eran un fenómeno entre las adolescentes, tanto como entre mujeres adultas; representaban el epítome de la mujer resuelta, soñadora y romántica…, también era la época de Gió de Armani o la eclosión de los Calvin Klein…en todo caso los perfumes que sonaban a italiano tenian un aura, tenían el je ne sais quoi del momento.
Venezia realmente es un perfume de olor muy inmediato y fácilmente identificable. El núcleo de la fragancia, al igual que su hermana mayor Roma, gira en torno a una nota intensa y penetrante de iris empolvado, un tipo de iris orientalizante inspirado en Dune de Dior. Pero la fragancia de Laura Biagiotti no es tan minimalista, evoca una idea del lujo retratada mediante la fragancia embriagadora de un complejo floral donde la hediona con su sugerente nota de jazmín, melocotón y muguet tiene un papel importante. La idea iba con el aire de los tiempos, aún retenía un poco de la cultura de Dinastía…pero a través de una imagen mítica del romanticismo en el imaginario colectivo: Venecia y su Carnaval,la seducción, el misterio y por supuesto la tradición…la tradición de la ciudad en todo lo referente a sus conexiones con Extremo Oriente, desde Marco Polo, una tradición comercial, culinaria, cosmética que convirtió a esa ciudad del Adriático en un emporio y en un crisol.
Todo eso quería transmitirse en el perfume, el concepto era crear un “Elixir de amor” -palabras textuales de la publicidad de la época- expresado a través de las esencias más representativas de las dos cultural, Oriente y Occidente. Así, en la salida había una nota de la flor wong-shi y osmanthus, junto con rosa-geranio y una compleja y bonita faceta frutal a base de mango, pruno, grosella y el toque de albaricoque del osmanthus, faceta frutal que los seguidores de la fragancia claman por ella. Su corazón floral reunía notas de flores blancas-con un guiño a Samsara de Guerlain: gardenia-jazmín e ylang-ylang contra el acorde enorme de iris empolvado y notas de ámbargris desplegándose sobre fondo a medio camino entre el almíbar y la miel, muy sutil. La base amaderada-empolvada tenía una nota de sándalo lechosa y cálida, una combinación de almizcles y vainillas al estilo Le Male de Jean Paul Gualtier pero en versión suave y en el lado oscuro civeta para darle el toque de calidez animalística y haba tonka para darle un tono seco y atabacado. En conjunto, una fragancia rica y dramática, con cuerpo y volumen, con una fijación en el EdT y una solidez de las notas que, dado el panorama de las fragancias más comerciales de la actualidad, la convierten hoy en día en un oriental de lo más interesante.
Venezia, como decía fue un perfume muy popular, y quién sabe por qué dejó de serlo y se retiró del mercado, pero cierto público no ha dejado de aclamarlo en los foros y parece ser que Procter & Gamble (distribuidor de perfumes Laura Biagiotti) va a lanzarlo de nuevo este otoño como edición limitada (esa es la noticia que esta semana salía en Perfume Shrine)…otra cosa es que llegue a España. Desconozco hasta qué punto esta ré-edición será fiel a la fragancia original, pero los seguidores-coleccionistas estén atentos.
EDITO para actualizar a 24 / VI/ 20011, según un anuncio en Fragrantica, Venezia saldrá a finales de junio en EEUU, la fragancia es una reorquestación de la antigua fórmula con notas de ciruela, jazmín y vainilla. El frasco además tiene un nuevo tapón. El enlace de la noticia pulsando aquí.
El llamdado grupo de rosas antiguas es muy diferente de las actuales variedades de jardín, no sólo en forma y tamaño del arbusto, o en su mayor resistencia a las enfermedades, sino también y especialmente en el olor. Podéis leer sobre las diferencias de olor entre variedades antiguas y modernas aquí. La Rosa damascena, también llamada rosa de Alejandría o rosa de Castilla es un híbrido de olor muy intenso descendiente del grupo de rosáceas Gallicae y representa la especie más diversa y difícil de estudiar entre el resto de su género, en parte debido a que su nomenclaura está poco estandarizada.
Se pueden establecer dos grandes grupos:
a)Rosa damascena de verano, que es fruto de una hibridación natural entre la Rosa gallica y la Rosa phoenicia, quizás originaria de Siria y extendida por Anatolia. Puede tener flores de color rosa o blanco y entre sus variedades está la Ispahan o Pompon des Princes, la rosa de KazanlaK, la rosa de Ta´if, etc. Sus flores pueden ser blancas o rosas. Además es la principal fuente de productos derivados como el absoluto, el aceite esencial (rosa otto) o el agua de rosas ( ver más sobre este tema aquí)
b)Rosa damascena de otoño, un híbrido descendiente de la Rosa gallica y la Rosa moschata y sus originarios emplazamientos se extendían por el Sur de Europa (región mediterránea), Norte de África y Oeste de Asia. La damascena de otoño era la variedad más extendida en la Antigüedad en Europa y muy apreciada, antes de la expansión de las rosas chinas, porque florecía dos veces al año, pudiendo ser sus flores blancas, rosas o rojas.
*Rosa damascena de otoño
Dentro del grupo de las damascenas otoñales- en los catálogos también se llaman semperflorens- se pueden distinguir al menos tres variedades y de su evolución han salido rosas tan famosas como la Cuatro Estaciones, pero en la Antigüedad sin duda fue muy conocida la llamada por Virgilio biferique Rosaria Paesti: la dos veces en flor rosa de Paestum, citada en su obra Geórgicas. Famosa por su olor embriagador, por su intenso color rojo y por su alta capacidad de floración. Algunos especialistas piensan que, pese a que la variedad se ha perdido, aún existen elementos de esta rosa en la variedad Rival de Paestum.
*Mural de la Casa del Bracciale d´Oro, Pompeya.
Paestum era una ciudad de la Magna Grecia primero llamada Poseidonia, que se hizo próspera gracias al comercio de sus rosas, muy apreciadas por ser grandes y olorosas. El hecho de poder suministrar rosas a Roma en invierno y llegar a superar en producción a Egipto habla no sólo de una alta capacidad de producción per se, sino que delata también una preocupación por dicho cultivo; en otras palabras, los habitantes de Paestum se dedicaron a desarrollar técnicas para lograr que sus rosales fueran más y más productivos, aunque en ocasiones esas técnicas fueran muy lesivas.
Una de las principales técnicas empleada era herencia de los cultivadores griegos. Dado que este tipo de rosas tenía una segunda floración a los 4 ó 5 meses de la primera, se forzaba a la planta a acelerar su ritmo para tener rosas constantemente. Tras la primera floracíón en la tardía primavera se hacía una poda muy intensa del arbusto (los griegos además solían quemar la zona recién cortada) y se colocaba la planta en un ambiente luminoso y cálido en espera de la siguiente floración. La demanda de rosas en Roma era alta, muy alta, casi obsesiva.
Enodio de Pavía en el s. V de nuestra era citaba una curiosidad del cultivo de las rosas de Paestum consistente en injertar esta planta en otro tipo de arbusto del género de las Rosaceae, seguramente tratando de mantener y mejorar las características de la flor misma, que parece ser tenía un número abundante de pétalos y era bastante grande. Se piensa también que este tipo de rosa se retrató en Pompeya, concretamente en los muros de la Casa del Brancciale d´Oro, frescos que han servido a los historiadores para recrear técnicas y jardines de la época.
*Las Rosas de Heliogábalo 1888 de Sir Lawrence Alma-Tadema El cuadro es, en última estancia, una narración que contrapone apariencia ( lo que ves) y realidad ( lo que ocurre).
El cuadro de Alma-Tadema retrata la depravación del emperador Heliogábalo mediante uno de los episodios más conocidos de su gobierno. La rosa, que en Grecia estaba muy ligada a lo sacro y a la mitología en general, en Roma era aplicada a todos los ámbitos de la vida cotidiana de la clase gobernante y demás patricios. No sólo se hacían productos cosméticos o se usaba en cocina, sino que además era un elemento indispensable en los fastuosos banquetes romanos, en un juego consistente en la exaltación de lo sensual se tapizaban los suelos de rosas, se bañaba a los invitados en agua de rosas, se mezclaban con el vino…el olor de la rosa llevado al paroxismo. Por eso en la época Victoriana la rosa no sólo representaba belleza o Belleza…también era símbolo de la corrupción.
Las Rosas de Heliogábalo retrata el epítome de la cultura de la rosa en Roma llevada al extremo de la decadencia y convertida en hecatombe cuando en medio de un banquete los comensales se ven sofocados hasta la asfixia por un aluvión de pétalos de rosas. El pintor recoge justo ese momento en que algunos invitados yacen ya sumergidos en el mar de pétalos que les ha impedido respirar; hasta minutos antes esos pétalos estaban dentro de celdas ocultas en el techo. El emperador, con una túnica dorada, contempla la escena acompañado de su madre y amantes. Un poco más allá una mujer continúa tocando la tibia (flauta doble) y al fondo hay una estatua de Baco acompañado de Ampelus con un leopardo a sus pies.
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Mis disculpas porque soy incapaz de poner el widget de bloglovin en la barra lateral, no estoy segura de que el tema que uso lo permita…Por cierto, he puesto el blog en la categoría Beauty dentro de Lifestyle.
L´Eau de Kasaneka es como la ilustración de Dulac: delicada, con la rareza exquisita que delata el refinamiento oriental, pero el código es europeo. La encontramos familiar porque su armonía oriental-floral recuerda a L´Heure Bleue de Guerlain primero, después evoluciona hacia un tema especiado-amaderado, con una nota de heliotropo-heliotropina muy desarrollada. Lo extraño, está en los giros particulares que da la fragancia mostrando contrastes fluídos entre maderas oscuras que dibujan un aura de volutas oscurecidas y notas florales extremadamente dulces pero aún algo exóticas.
En este contexto Hamanasu se convierte en la palabra clave, es el nombre que en Japón recibe la Rosa rugosa, una rosa silvestre que florece a lo largo de la costa de la Isla-emblema de la ciudad de Aomori- desde junio hasta septiembre. Hamanasu es una rosa con propiedades muy medicinales ya que el tipo de vitamina C que contiene resiste bien el calor, por ello se toma en forma de té. Su aroma tiene parecido con el de la Rosa damascena, es refrescante a la vez que muy dulce pero con la particularidad de que en el fondo de este dulzor se encuentra una nota especiada tipo clavo. Este es el aspecto desarrollado en la fragancia de Menard,que enlazado con las notas empolvadas de heliotropo y clavel representan la plenitud de L´Eau de Kasaneka.
Así pues las notas centrales son a la vez un tema ya bien cercano y un tema más lejano, pero el tratamiento es singular e interesante: con un carácter densificado por el ylang-ylang y todas esas notas dulces, la fragancia puede volverse un tanto empalagosa al principio, pero se va revelando después un frescor acidulado que en cierto modo recuerda a los kumquats confitados -un aperitivo de lo más recomendable- según avanza, y se va volviendo más difusa y especiada. El juego de texturas es interesante:entre algodón de azúcar, angora y seda dejando ver su rareza: una base oscura y tersa que explora la faceta amaderada del almizcle, convertido en un tema elusivo y apetecible.
Merece la pena darle una oportunidad a esta fragancia que es más compleja e interesante de lo que parece en un principio y tiene la habilidad de confundir doblemente: por un lado es el retrato de un tipo de rosa menos habitual, que en un principio resulta algo ya conocido con su salida tan dulce y aldehídica sobre fondo aromático precediendo una nube de algodón rosada pero luego se vuelve especiada,verde, cálida y más oscura, por otro lado porque esas notas se disuelven con delicadeza en un territorio insólito de confort sensual.
Todo el concepto creativo de la fragancia recayó en el artista japonés Shozo Shimada, quien también diseñó el frasco; la nariz fue Shuji Suzuki. Notas oficiales: Hamanasu, albahaca, jengibre, nuez moscada, cardomomo, bergamota, naranja, clavel, heliotropo, jazmín, ambreta, sándalo, vetiver, cedro, vainila y almizcle.
Aún tengo grabada en la mente la primera impresión que me causó Soir de Lune cuando la probé hace cinco años: la sensación de una brisa perfumada que envuelve como una nebulosa salpicada de partículas de color platino el entorno, con un difuso vértice oscuro que absorbe lentamente la razón hacia un plano donde domina confortablemente la respiración, sólo la respiración.
Desde entonces he vuelto a sentir esta fragancia en distintos lugares, llevada por diferentes pieles y, he podido comprobar que sólo funciona bien en determinadas personas, cuando la fragancia se expande y relucen sus detalles; en otros casos, en aquellos en que no funciona, se convierte en algo más bien convencional donde las notas se quedan muy juntas entre sí, con una rosa en su corazón que no florece. Soir de Lune me parece más interesante que su predecesor en la línea Eau de Soir. Sin embargo, con Eau de Soir nunca he encontrado el problema de las notas poco separadas, ahogándose entre sí, de forma tan marcada. Eau de Soir simplemente huele bien, muy bien o maravillosamente bien…Soir de Lune o es espléndida o es pura amalgama en la piel, no tiene punto medio. Conviene probarla con mucha calma.
Se sabe que las fragancias Sisley son siempre de corte clásico, elegante y conservador. Pero sin duda, Soir de Lune es más osada por la propia forma de comportarse en la piel y porque encierra en su corazón una rosa afrutada pero oscura, aterciopelada y con un fondo animalístico muy pulido. La salida es poderosa, con las especias (nuez moscada, coriandro, capsicum) dominando las notas cítricas ( bergamota, naranja, limón,mandarina), creando distintas capas de aromas frescos contrastados con un tono especiado dominante: el coriandro y una faceta melosa-terrosa que se irá desplegando en el fondo durante toda la evolución. En medio de esas capas aparece un olor familiar: el del melocotón chyprée de Mitsouko, es difuso y se funde y se confunde con la mimosa en una textura aérea única. La fragancia gana aún más sofisticación gracias a un efecto empolvado discreto acentuado por el iris que facilita la transición a la base rica en almizcle y notas amaderadas oscuras,secas y cálidas entre las que sobresalen ciertos toques de brillantez ambarina, mientras el musgo es una nota discreta pero que refuerza el tema chypre de la fragancia.
En realidad la nota de musgo es de tipo moderno: más una madera con un acento musgoso que hace que la base sea algo más transparente. Ante esta faceta de musgo suavizada, la solución de Dominique Ropion de trabajar más la estructura en forma de nebulosa que en profundidad es, sin duda, una decisión de lo más sagaz, porque le permite mantener la fluidez característica de la familia chypre pese a que una parte de los materiales clásicos hayan perdido su protagonismo frente a otros.
Soir de Lune tiene una cualidad especial: no sólo es elegante o sofisticada, o lujosa o femenina… es sobre todo refinada y exigente. El perfumista logra con una estructura audaz superar esas citas tan conocidas de las fragancias chypre reflejando una textura única capaz de crear un espacio casi onírico.