Iris musgoso y azafrán licoroso o ginebra y ron con Lubin: Gin Fizz & Idole.

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Antes que el alcohol producido por síntesis se convirtiera en el principal vehículo de la perfumería occidental, cualquier preparación perfumada tenía su lado espiritoso. Si bien esto era un hecho incidental.

Cualquier maceración o dilución de esencias de hierbas, flores y especias usada para formular elixires, jarabes o aguas de colonia tenía como base algún tipo de bebida como aqua vitae, brandy, vodka que eran ( y son) usados regularmente en la perfumería artesanal. Esto unido a ciertos ingredientes naturales, como la rosa o el ámbar gris, que por sí mismos pueden aportar una faceta vinosa, terminaba por crear una textura peculiar.

Sin embargo aquellas fórmulas, rebosantes de esencias naturales, eran todo matiz y el toque de los antiguos espíritus contribuía a esa armonía etérea y opulenta a la vez. Pero crear un perfume para recrear el gusto o aroma de una bebida es una sofisticación muy específica de la perfumería moderna.

Desde el acabado festivo y chispeante del champagne, al verdor herbal de la absenta o la complejidad ambarada del whisky el acento se pone en los detalles sensoriales más representativos de cada bebida. No hablamos de un matiz más que enriquece la composición como podía ocurrir en los perfumes tradicionales sino de todo un perfume construído en torno a ese tema.

No es fácil hacer tal cosa de manera completamente exitosa y aún así mantener un acabado de perfume, lo habitual es probar un jugo tan temático al principio que confunde y tan desvaído al final que aburre. La fluidez, tan importante en cualquier perfume, aquí es un tema delicado porque la referencia es demasiado concreta, cultural y socialmente hablando: algo que se paladea siempre es más tangible que cualquier olor, pese a la relación que existe entre gusto y sabor; pero también el sentido del equilibrio, entre lo conceptual y lo sensorial, es clave para presentar un jugo elegante.

Desde el Agua de Hungría,el Agua del Carmen, el Elixir de Hierbas Suecas Maria Treben al Fernet Branca, al Martini o la ginebra un rasgo se repite: un frescor amargo de efecto tónico y astringente. Tal cosa es lo que en clave refinada se traslada al perfume de Lubin Gin Fizz ofreciendo un bouquet de efervescentes flores musgosas.

Creado en 1955 e inspirado en el cocktail del momento, el gin tonic. Lo que ahora podemos probar es un revival moderno de la fórmula que ofrece el frescor a la vez seco, verde y frutal de la ginebra como faceta latente durante buena parte de la evolución, mientras en primera fila desfila primero un acorde cítrico apimentado basado en bergamota-mandarina-pomelo con cierto tono aldehídico suave que deja paso a un muy vaporoso cuerpo floral en el que destaca un iris algo verde y jabonoso, que poco a poco se hace más amaderado hasta revelar en la base el acabado húmedo y salado del musgo de roble.

Gin Fizz es ligero y fresco pero con un efecto más complejo que el de un agua de colonia cítrica porque añade la vaporosidad del iris y los aldehídos jugando con el recuerdo de los perfumes aldehídicos florales con faceta jabosa y acabado musgoso al estilo Rive Gauche de YSL o Calandre de Paco Rabanne pero con un sabor más atemporal que dichos clásicos. En realidad esta filiación no se evidencia porque lo que predomina es la vivacidad del frescor tónico que aporta el enebro pero se puede leer.

Junto a Gin Fizz, Lubin ofrece con Idole el otro extremo del espectro: lo espiritoso balsámico. Una antigua fórmula datada en 1962 que O. Giacobetti (2007 EdT / 2012 EdP) transformó en un oriental amaderado redolente de absoluto de ron. El ron se utiliza con frecuencia en perfumería para reforzar un aura ambarada con ese clásico toque etéreo pero aquí juega el rol principal.

Al contrario que otros perfumes de Giacobetti, Idole no es un crisol de matices cristalinos que asoman con delicadeza promoviendo esos momentos de atención plena capaces de crear una imagen más prismática del olor, sino más bien un continuo y persistente perfume oriental. Ni claro, ni oscuro. Ni transparente, ni opaco. De tono amaderado balsámico -con flashes de cuero ahumado y rosas- encendido por algunas especias cálidas como el clavo, el comino y, sobre todo, el azafrán y recubierto por el efecto azucarado de caña de azúcar del ron.

En síntesis, una fantasía oriental con un acorde de ámbar moderno apoyado en almizcles y absoluto de ron que enraiza de nuevo con la tradición porque, si bien las bebidas espiritosas en su día fueron vehículo de perfumes, también ingredientes de perfumería se usaron tradicionalmente como modificadores/rectificadores de licores, jarabes, elixires varios o vino medicinales como el hipocrás. La gualteria, la canela, el macis, la rosa y sobre todo el ámbar gris hasta época más moderna podían ser junto con el azúcar o el almizcle algunos de los productos usados. Así, licor-ámbar gris, ámbar gris-licor es todo un clásico al que se apela de vez en cuando en perfumería. Ambre Narguille y L´Ambre des Merveilles de Hermès son dos ejemplos de como se puede usar para renovar la textura de la faceta ámbar manteniendo ese efecto global espiritoso de calidez etérea. Pero esto ya no es incidental.

Momento musical: Come and Get it de John Newman.

La prueba pâtisserie.

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Diferentes tipos de dulzor pueden expresarse en un perfume: el intoxicante de las flores, el azucarado de la miel, el aterciopelado y seco del melocotón o el brillante, jugoso y acaramelado de los frutos rojos. El matiz dulce de algunas especias como el anís y la canela da un toque especial a las composiciones. Y ¿cómo no? el dulzor pâtisserie: desde una hipercalórica sobredosis de azúcar y caramelo al estilo Pink Sugar de Aquolina a los matices mas sutiles y evocadores de una bombonería o una pastelería, al estilo Frapin 1270.

Es curioso como podemos decir que nos disgustan los perfumes dulces mientras nos atraen ciertos perfumes que no son completamente secos. A mi me pasa y, pese a que suelo ser una persona bastante contradictoria, este caso no es precisamente una contradicción. En el fondo no lo es; se pueden rechazar algunos dulzores y aceptar otros, y eso suele ser indicativo de un gusto hacia un grupo de perfumes u otro. Es lo que yo llamo “la prueba patisserie”.

La prueba tiene lugar tal que así: una va un día caminando tranquilamente pero al pasar junto a una confitería no pude dejar de sorprenderse y deleitarse con el olor que desprende el lugar. A mi eso me ocurre cuando llega el verano y el olor se abre y se expande más por la calle. Me atrae esa mezcla tan característica de las confiterías españolas e italianas de café con leche, bombones, bizcochos mantecados, crema pastelera, hojaldres y demás delicias. Y no puedo dejar de sorprenderme al pensar que ese olor -en general atractivo- sólo me fascina cuando hace calor pero no en invierno. Directamente me conecta con las meriendas de verano, las vacaciones, las novelas de misterio y fantasía preferidas para esas tardes luminosas y mi incomprensible manía de hornear tarta Sacher en pleno agosto…

Lo cierto es que cuando gustan mucho este tipo de olores a confites, vainillas y demás suculencias de la repostería, es muy probable que la persona tenga alguna atracción por los perfumes orientales -algún tipo de oriental al menos-. Y con esto me quede pensando en lo mucho que disfruto llevando L´Heure Bleue en verano, cuando el tono gourmand se vuelve espléndido. Como algunas personas, suelo preferir los cítricos en invierno, cuando la luz es menor, porque es entonces cuando tienen un efecto más tónico para mi. Al final, todos elegimos un perfume porque nos hace sentir bien o mejor, conlleve eso un recuerdo o una fantasía.

Así que celebrando la llegada del verano (en el hemisferio Norte) he pensado en hacer una pequeña lista – de nuevo -de mis orientales favoritos para los largos días de verano. Tiene su limitación: mi propio gusto personal. No soy la persona más afín a las composiciones densas, animalísticas y dulces propias de este grupo de perfumes sino que tiendo a los orientales suaves (por familia o por expresión de las notas), amaderados o de matiz gourmand. Raras excepciones hago. He aquí la selección:

Vanille de Mona di Orio. Es muy fiel al olor de la vaina de vainilla en cuanto que ahonda en la faceta ahumada/amaderada de madera de guayaco pero la historia está embellecida con ron y especias. De acabado seco y difusivo, funciona realmente bien en esta estación. Evocador.

Safran Troublant de L´Artisan Parfumeur. No puedo evitar repetirlo. En invierno llega a ofrecer un tono delicado de agua de rosas y almizcle dulce unido al cardomomo pero en un día de bastante calor puede que alguien te diga que hueles a flan de vainilla… Un clásico perfil oriental amaderado con sándalo, azafrán y almizcle en clave transparente. Encantador.

Amour de Cacao de Comptoir Sud Pacifique. Totalmente gourmand pero ligero. Una composición en torno al cacao empolvado y la vainilla con textura algodonosa. En conjunto, huele a galleta de chocolate. Confortable.

Inedite de Lubin. Se comercializa como floral pero la faceta empolvada a base de almizcle, heliotropo y vainilla tiene un gran peso en este perfume de carácter lineal, tanto que te acaba haciendo pensar en nubes de algodón y loukhoum con un toque de melocotón. Delicado.

Incense Oud de Kilian. Puede ser difícil llevar las notas más orientales del espectro en verano, pero este perfume de incienso y oud tiene una declinación ambarada muy refinada. Bien usado es como brisa cálida. Atmosférico.

Tardes de Carner. También podría haber elegido El Born porque es una fina representación de todos esos olores pâtisserie pero con una pátina balsámica melosa importante y una gran faceta vainillada, sin embargo, lo encuentro más otoñal mientras que Tardes tiene la suavidad del toque empolvado gourmand tan guerlinesco y tan entrañable por el heliotropo y las almendras. Adorable.

La Danza delle Libelulle de Nobile 1942. Increiblemente sencillo pero poderoso evocador de la infancia: huele a vainilla y a tarta de manzana. Dulce. Definitivamente dulce, con recuerdos de caramelo, pero la nota de coco le da un tono lactónico al que cuesta renunciar. Adictivo.

¿Habéis pensado si el olor de una bombonería, una confitería o el horneado de postres os atrae especialmente en alguna estación, no os gusta en absoluto, os resulta indiferente o lo adoráis todo el año? Quizás no seáis tan afines a los clásicos perfumes orientales pero disfrutéis de algún tipo de perfume orientalizante en alguna época del año y aún no sois conscientes de ello. Cosas como esas pasan.

La naturaleza de una extraña rosa: Rose Privée de L´Artisan Parfumeur.

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* La rosaleda (1877) de Carl Frederik Aagaard.

Realmente hubo muchos, especialmente entre los más jóvenes, que vieron o que se imaginaron ver en Dorian Gray la auténtica realización del modelo que tantas veces soñaron en los tiempos de Eton o de Oxford, un modelo en el que se mezclaba algo de la cultura real del estudiante con la gracia, la distinción y las perfectas maneras de un hombre de mundo. Se les asemejaba al compañero que describe Dante, uno de eso que “alcanzan la perfección por el culto a la belleza”. Como Gautier, era uno de esos para quienes “el mundo visible existía” . El Retrato de Dorian Gray (1890) de Oscar Wilde.

¿Qué tipo de rosa es Rose Privée? ¿Ofrece algo innovador o acaso guarda entre capas el espíritu de la tradición?…Porque esta rosa no se concreta, no deja ver con claridad el perfil de una tipología clásica, sólo muestra pinceladas.

Así, tiene la ligereza etérea, húmeda y alimonada de un perfume de rosa blanca. En ciertos momentos deja ver la profundidad vinosa y perfumada de las rosas rojas arraigadas a una base de patchoulí con sutiles sombras cumarinadas. Y tampoco renuncia a la distintiva cremosidad ambarada de esas rosas rosas al estilo Stella, aquí veteada con un toque de deliciosa magnolia. Es una cosa hermosa esta rosa, pero inclasificable.

Parece que tiene el aire chic de la alta perfumería de los 70´s al jugar un poco con notas sombrías, un poco con el verdor jugoso y con ese acabado perfumado de efecto chyprée tan clásico sin llegar a decantarse por un lenguaje claramente femenino o masculino. Sencillamente es una cosa equilibrada.

Pero no, no parece una rosa… Parece extraña. Rose Privée no celebra el esplendor de una flor majestuosa bien resguardada ni la frescura natural del rosal que se agita con el viento creciendo libre en un jardín a la inglesa sino la exclusividad de una materia prima: el absoluto de Rosa de Mayo de Grasse, una especialidad basada en Rosa centifolia. Este material clásico, que brilla junto al jazmín en Joy de Patou o en los extractos de Chanel, tiene un curioso carácter: tenaz pero muy delicado, meloso pero muy fresco y, a la vez, inesperadamente armónico y redondo.

El absoluto de rosa de Mayo de Grasse está salpicado de acentos verdes intensos como las hierbas aromáticas y secos como el heno; es realmente herbáceo pero con un frescor húmedo apimentado muy característico -quizás lo más característico- que emerge en un contexto suave y balsámico. A veces hace pensar en el olor de los claveles, otras en el del romero.

Así pues, rosa por clavel. Como rosa dandy la podríamos calificar. Dotada de una especie de moderna singularidad, pero a la vez destilando tradición.

Es el acceso a este absoluto de Rosa de Mayo de Grasse, algo difícil y exclusivo, la razón por la que el perfume recibe su apellido. Pero por tal rareza y privacidad no es que la apodaríamos dandy sino porque, como perfume de rosa, no define con claridad el perfil floral. Con la minuciosidad del orfebre está construido para ahondar en el carácter de esa bella materia prima en que se basa. Notas verdes y melosas, frescor húmedo y apimentado, una reverberación rosada y ese olor amaderado balsámico que surge al diluir el absoluto. Ofrece esa experiencia, sin más que contar. Y sólo la fina apreciación es lo que puede quedar.

Momento musical: This path tonight de Graham Nash.

Vetiver: El aceite de la tranquilidad.

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Los olores primitivos son algo muy poderoso. Te obligan a reconectar con la tierra, y esa súbita impresión de arraigo, crea una profunda sensación de calma y certeza. Estos olores remiten a cosas tangibles pero son oscuros y persistentes con reminiscencias naturales de tierra, mar, musgo, algas, humo, vegetación húmeda y bosques de distintas latitudes. Hablan con un lenguaje directo a los sentidos, como lo hacen los olores cítricos y verdes más vivaces y cuentan historias de cosas aparentemente sencillas pero no invocan tanto ideas de frescor, ligereza y aire libre como de solidez, vínculo y tierra firme. Curiosamente esa cualidad casi telúrica tiene el poder de elevar el espíritu y predisponer la mente para un estado de tranquilidad.

Existe un abanico de notas primitivas en perfumería que van desde el aromático ciprés, pasando por el etéreo incienso a las tonalidades especiadas y la gama de notas animales, desde el ámbar gris al almizcle y desde el almizcle hasta el ámbar gris. Entre estas nobles notas el vetiver tiene el honor de ofrecer un perfil particular que puede llegar a resultar confuso y difícil de aprender para algunas personas: huele a tierra profunda pero con un acabado limpio, a maderas preciosas con fondo ahumado y tiene un frescor profundo y verde reminiscente de violetas frescas.

El vetiver, junto con el patchoulí, ofrece el olor de la tierra y, en ambos casos, las esencias destiladas de estas plantas ganan con el tiempo porque la maduración hace que se vuelvan más ricas y redondas. De hecho el vetiver, cuanto más añejo, más sensual, porque desarrolla más la faceta ambarada-melosa. Sin embargo, es uno de los aceites esenciales que con mayor facilidad puede inducir en la mente esa calma intensa que ayuda a promover el equilibrio emocional. Además ayuda a conseguir estados de concentración más profundos. Por esto, en India, Sri Lanka y países vecinos se conoce al vetiver como “el aceite de la tranquilidad” y, a menudo, se mezcla con el agua para las abluciones a la entrada de los templos y con el aceite tibio de sésamo para el ritual del Shirodhara.

Su dimensión pragmática no es menos interesante que la espiritual. El cultivo de vetiver, extendido actualmente por gran número de países tropicales, es relativamente sencillo, económico y fácil de controlar pero además ayuda a combatir la erosión de la tierra que provocan los monzones. Su raíz puede usarse como combustible y de sus hojas se hace papel.

Y sus cualidades medicinales no son menos importantes. La planta ayuda a purificar el ambiente y las esterillas tejidas con fibras de vetiver son algo muy común en India no sólo porque son aromáticas sino porque ayudan a mantener un ambiente fresco y libre de toxinas. En este país del que la planta es originaria, siempre ha sido muy apreciado su olor y su aceite esencial tiene gran relevancia en la medicina ayurvédica. En sentido holístico, debido a sus dos propiedades principales: calmante y refrescante, el vetiver puede ir bien tanto para el desequilibrio de la dosha Pitta (fuego y agua) a la que refresca, como para la dosha Vata (aire y éter) a la que calma. En un nivel más específico el vetiver se recomienda para aliviar dolores reumáticos, musculares y posiblemente artríticos. Tiene la capacidad de mejorar la circulación sanguínea -con los beneficios que eso ya supone de por sí- así que funciona bien en problemas de varices. También puede promover la producción de estrógenos (aunque hay aceites más específicos) y, por tanto, a elevar los senos.

Otra de las bondades del aceite esencial de vetiver son los distintos beneficios que tiene para la piel:

-Es cicatrizante y también tiene la capacidad de regenerar los tejidos ayudando a que las cicatrices tengan una apariencia más lisa.

-Su acción refrescante ayuda a reducir la inflamación en pieles irritadas y acneicas, a las que también beneficia por sus efecto bactericida.

-Contribuye a mantener el soporte conectivo del tejido cutáneo por lo que ayuda a mantener la firmeza de la piel.

El vetiver (Vetiveria zazinoides) es una planta herbácea aromática emparentada con la hierba limón (lemongrass, cerillo) la citronela, la palmarosa, la litsea cubeba o la nargamotha (cypriol, Cyperus rotundus). Con el cipriol comparte aspectos secos amaderados en su olor, pero no tiene esa característica nota tan punzante y alimonada del resto de las hierbas nombradas -especialmente aguda en la citronela-. Crece formando tallos agrupados de hojas estrechas pero sus sistema radicular es muy peculiar: sus raíces se desarrollan a lo largo, en sentido vertical, hasta los 4 metros de profundidad, creando un complejo entramado de pequeñas y finas raicillas. De ellas se extrae el aceite -tras un proceso de secado y remojo- por destilación al vapor. La mejor calidad se obtiene cuando las raíces tienen entre 18 y 24 meses. Su rendimiento es bueno así que como material no es excesivamente caro.

En perfumería el aceite de vetiver se clasifica como olor amaderado con declinación ambarada. Luego, según su origen, la esencia puede presentar un perfil más terroso, más ahumado, más especiado, más fresco y verde…Tradicionalmente se usaba como fijador especialmente para notas amaderadas y en perfumes tipo oriental y chypre ya que aporta ese carácter de maderas preciosas y cuero que refuerza el lado ámbar de estas tipologías.

Carven en 1957 y después Guerlain (1959) popularizaron la nota como protagonista y, desde entonces, el vetiver es muy apreciado para hacer perfumes monotemáticos, lo cual no deja de ser paradójico dado lo difícil que puede ser su manejo. El problema radica en cómo hacerlo brillar. Con una dosis demasiado baja el vetiver puede modificar una composición sin delatar todo su carácter, en una dosis demasiado alta ahogará el resto de las notas haciendo que el perfume se perciba muy plano y lineal, además en alta dosis tiende a desarrollar un tono salado que puede o no ser deseado. La fórmula original de Vetiver de Annick Goutal y Sel de Vetiver de The Different Company son dos ejemplos de perfumes que exploran esta peculiaridad.

El aceite esencial de vetiver es rico en alcoholes sesquiterpenos responsables de ese carácter calmante. Los ketones alfa y beta vetivones , el vetiveno, el elemol, el alfa ylangene o el khusimol y el isovalnecenol son otros de sus principales constituyentes ( más de 150 identificados).

Como materia suele ser interpretado de forma muy dispar, no en vano, como tal puede presentar perfiles dispares. Aunque en general digamos que huele amaderado, terroso , ahumado…el vetiver es limpio y fresco a la vez que dulce o meloso. Es austero y seco al mismo tiempo que sensual y ambarado. Tiene un brillo verde y vegetal, con recuerdos de avellana, elementos cítricos, matices de regaliz…Mientras evapora va de los olores profundos del bosque húmedo a la calidez de la hierba seca.

Actualmente existen materiales como Pamplefleur (IFF) y similares que hacen brillar las facetas más cítricas, verdes y vegetales del vetiver o destilaciones fraccionadas que ofrecen un acabado más transparente y afrutado al estilo de lo que se podía oler en el tristemente descatalogado Coeur de Vetiver Sacre de L´Artisan Parfumeur pero el perfil más clásico del vetiver en perfumería procede de:

a) El aceite esencial de vetiver Haití.
b) El acetato de vetiverilo y el vetiverol, dos productos derivados de los sesquiterpenos que componen el aceite.

El vetiverol es un ingrediente muy típico en perfumes de carácter amaderado que funciona como fijador y aporta un tono terroso-radicular-cálido-balsámico. El acetato de vetiverilo también se usa como fijador pero da a las composiciones un acabado refrescante y sostenido que funciona especialmente bien en perfumes orientales y en perfumes chypre y aldehídos modernos en los que las iononas tienen un rol importante -pensad en Calèche de Hermès o en Calandre de Paco Rabanne- Es un clásico como puede ser hoy en día el ambrox, el hedione, el evernyl, etc. Presente en gran cantidad de perfumes -a veces acompañando o acompañado de esencia de vetiver- porque tiene un carácter refinado, seco, suave y afrutado muy elegante y porque además de frescor aporta algo similar a la calidez especiada que deja en la piel el aceite esencial de vetiver.

Haití es actualmente el principal productor de aceite esencial de vetiver. Este tipo de aceite tiene el perfil clásico que identificamos en los perfumes de Chanel, Guerlain o Hermès. Comparado con el de otras procedencias tiene el carácter más especiado-apimentado y el distintivo frescor amargo del pomelo más pronunciado, aportando una ligereza casi etérea al aceite. También es un poco vegetal. Evoca notas de iris, violetas y sotobosque. A experimentar a placer en Sycomore de Chanel o en Vetiver de Guerlain.

La India produce el aceite de perfil más terroso y radicular. Tiene un tono amaderado más seco. L´Eau Boiseé de Guerlain se basa en esta esencia. El llamdo Ruh Khus es aceite de vetiver destilado en alambique de cobre lo que da al producto final un tono casi turquesa y un matiz metálico y el famoso Mitti Attar en ocasiones se co-destila con vetiver para reforzar el olor terroso.

El vetiver de Java es uno de los más ahumados, pero también está lleno de notas verdes y desarrolla una faceta dulce tipo melaza -a probar en Osmo Scents Vetiver de Java de Il Profumo-, mientras que el de Sri Lanka es mucho más amaderado, el que mejor permite apreciar esas facetas tipo whisky y madera a la deriva del vetiver.

La variedad Bourbon hoy por hoy se considera la más fina. Sin duda, es la que da un aceite más redondo, con fluidez de matices y tersura de notas. Su perfil es más coriáceo que otros y desarrolla una fina faceta rosada. Es el aceite en el que se basa Onda de Vero Kern, Vetiver de Mona di Orio o Encre Noir de Lalique.

El vetiver como nota singular es apreciada tanto en el sector más generalista como en el niche y se presenta con una variedad de perfiles pasmosa. Aunque tradicionalmente está asociada con perfumes de corte masculino -menos florales, más densos y amaderados- actualmente se ve más como una nota super chic que puede ir bien en multitud de ocasiones. Es difícil no encontrar un vetiver a gusto de cada cual, he aquí algunos más a considerar: Vetiver Babylone de Armani Privée y Wilde de Jardin d´Ecrivains emparejan té y vetiver en dirección fresca, misma combinación con faceta cuero de fondo en Dzongkha de L´Artisan Parfumeur. Vetiver Oriental de Serge Lutens y Vetyverio de Diptyque tienen un tono frutal. Turtle Vetiver de Les Nez y Vetiver Veritas de Heeley son especialmente terrosos. Vetiver Extraordinaire de Frederic Malle es fresco y austero. La Collection Couturier Parfumeur Vetiver de Dior es un clásico perfume basado en Vetiver Haití con la faceta amaderada realzada por notas cálidas de café aunque el sumun de un vetiver amaderado es Roja Dove Vetiver, muy rico en notas de cedro.

Como el frufrú de la seda que anuncia una presencia: Quel Amour! de Annick Goutal

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*Peonías (1903) de Franz Dvorak.

Es nostálgico elegir llevar el perfume de cierta flor para no olvidar algo. No es exactamente lo mismo que para recordar. En el primer caso parece que se plante cara al devenir; en el segundo, a la desmemoria. Y, además, frente al concepto moderno de crear acordes abstractos, un perfume floral ofrece algo tangible con aire de viejo mundo.

Este tipo de perfumes está viviendo un pequeño renacimiento, especialmente en el sector nicho se están multiplicando las opciones. Son una forma de expresar un gusto por las cosas sencillas ofreciendo un abanico más colorido que el tema de la Cologne. Más colorido pero, en el fondo, igual de atemporal. Han sido siempre las firmas británicas más tradicionales (Yardley, Floris, Penhaligon´s, Woods of Windsor, etc) las más afines a esta temática de los florales frescos y los florales delicados, poco adornados pero de carácter muy representativo. Aún siguen siendo perfumes que se perciben como algo familiar sin que lleguen a relacionarse con productos de uso doméstico o cosmético porque remiten al aire libre y a los jardines floridos.

Seguramente ciertos olores como el de las violetas, el del iris o el del heliotropo y ciertos colores como los azules, los lilas y malvas o los grises creen con facilidad una atmósfera nostálgica. Las rosas primorosamente rosadas y el más brillante de los rosas, en cambio, parece que están dotados de una ligereza imperdonable por ser el epítome del romanticismo juvenil. Pero juvenil podría ser sinónimo de alegre y ese sentido es el que tiene sentido aquí. Porque no hay perfume más rosa, ni más vivaz, ni más juvenil que Quel Amour!

Creado en 2002 por Isabelle Doyen y Camille Goutal, en él se conjuga toda la exuberancia rosada de Ce soir ou jamais con la ternura de Petit Cherie para recrear el penetrante y alegre aroma de las peonías. Voilá!

Estas flores de pétalos cremosos, que florecen en la antesala del verano, llenan el aire de un frescor muy perfumado. Es difícil no reaccionar a su olor que recuerda a las rosas pero es más compacto: pese a su aparente delicadeza inundan el aire con matices verdes de brillante persistencia e increíble frescor en el que reverbera el recuerdo cítrico-amargo del pomelo con un ligero efecto aldehídico.

Son bastantes los perfumes de rosa que añaden una nota de peonía gentil pero pocos los que realmente la retraten de verdad. La peonía es normalmente una nota de acompañamiento que contribuye a matizar un tono rosado delicado, al estilo Dior Forever and Ever, Miss Dior Cherie Blooming Bouquet, Stella o Chloé .

Sí, así es. La peonía suele presentarse como algo ligero pero en Quel Amour! se muestra en todo su esplendor. Es una peonía increíblemente rosa acompañada de geranio, totalmente afrutada y con una base ambarada clásica. Más rosada no puede ser. Del fucsia al Panther Pink, del rosa empolvado al sorbete de fresa. No hay matiz del rosa que deje de mostrar. Más intensa y jovial puede que no la haya. Pero tampoco más romántica o más profunda. Se podría decir que simplemente es femenina y, a ratos, tierna sin pedir disculpas por ello.

Sus primeras notas son un festival de frutos rojos: granada, frambuesa y después cereza mezcladas con pétalos húmedos de rosas silvestres. Desprende un dulzor intenso que recuerda a caramelos de fresa y licor de granadina pero una corriente cítrica refresca el conjunto con un toque efervescente que se atenuará en la base pero no desaparecerá sino que evocará tonalidades de champagne rosado. La peonía emerge del conjunto, entre las vibrantes notas frutales, la rosa, el jazmín, la vainilla…pero este festival floral-frutal evoluciona hacia algo muy clásico; casi sin que haya oportunidad de notar que la parte más golosa queda atrás, emerge la nota de melocotón. Un melocotón más intenso, tibio y redondo que en Petit Cherie porque lo amplifica la base ambarada.

Este melocotón puede ser y es una nota joven, pero precisamente su combinación con el acorde estilo ambreína -sin notas animalísticas- es lo que da al perfume esa pátina de clasicismo francés en la dirección de los perfumes Patou. Sin embargo, apenas caes en la cuenta que Quel Amour! es tan serio, si acaso nostálgico…como la imagen de esas damas de época que sólo debían delatar su presencia por el frufrú de la seda.

Momento musical: Little Heart de Amarante.

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Laberinto Fu: piel deshidratada, aceites secos y Premier Cru L´Elixir de Caudalie.

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* Djevojka (Muchacha) ilustración de Mahsa Kurbatova.

Una piel delicada y especialmente reactiva ante todo tipo de condiciones. Una piel que frecuentemente parece sedienta produciendo una sensación de incomodidad muy característica, con tirantez y pérdida de luminosidad incluso en personas jóvenes. Estos suelen ser síntomas de piel deshidratada.

La deshidratación de la piel es una condición que puede darse en cualquier tipo de piel: seca, grasa, mixta. Se produce porque la barrera cutánea que protege la capa superior de la epidermis (la capa córnea) está de alguna forma alterada y no retiene bien el agua o se acelera la pérdida de la misma.

Una de las principales causas de la deshidratación es el fotoenvejecimiento, pero en realidad hay otros factores como permanecer muchas horas en ambientes muy climatizados (especialmente con altas temperaturas), los desajustes hormonales, el propio envejecimiento biológico, una deficiencia en ácidos grasos esenciales, el estrés o los tratamientos inadecuados.

Así pues, una piel deshidratada necesita:

-Mucha hidratación interna. Esto es beber mucha agua y tener una dieta rica en vitamina E que ayuda a mantener la hidratación corporal. Dado que la vitamina C potencia los efectos de la E, los cítricos y demás alimentos ricos en esta sustancia son un gran aliado.

-Tener una dieta rica en fibra siempre es necesario pero una razón añadida -por si hiciera falta concienciar más sobre el tema- es que contribuye a una adecuada regulación hormonal (y esto es especialmente importante para mujeres que tienen un un período doloroso y/o síndrome premenstrual muy agudo).

-Mantener un buen nivel de agua en las capas superiores de la piel mediante productos cosméticos: productos que añadan agua y productos que retengan el agua, todo junto sería lo ideal.

Humectantes. Emolientes. Oclusivos. Realmente los términos pueden llegar a ser confusos y merecen ser explicados a parte pero hoy sólo planearemos sobre ese vasto y misterioso mundo de los aceites vegetales. Comenzar a hablar sobre aceites vegetales y empezar rompiendo mitos populares es todo uno, pero centrándonos en el tema de la deshidratación, a la hora de elegir una mezcla o un aceite de tratamiento conviene tener en cuenta que:

a) Los aceites vegetales sólo penetran en las primeras capas del estrato córneo, aún así, porque tienen un efecto oclusivo, ayudan a retener el agua.

b) El nivel del efecto oclusivo de los aceites vegetales suele ser bastante parecido, comparado con la vaselina o con las siliconas que son muy oclusivas. El aceite de jojoba, sin embargo, es menos oclusivo y menos penetrante pero es beneficioso su uso porque ayuda a promover la absorción de otros ingredientes y a retener el agua; por eso este aceite por sí sola consigue mejorar y suavizar la textura de la piel.

c) Cierto es que si la piel está muy dañada o es muy seca, los aceites vegetales tendrán mayor capacidad de penetración, por eso los productos para pieles maduras o muy secas tienen una textura cremosa más grasa.

d) Los aceites vegetales son una mezcla más o menos compleja de diferentes sustancias, destacando los triglicéridos: ácidos grasos saturados, monoinsaturados y poliinsaturados. Distintos tipos de piel se ven beneficiados por distintas proporciones de estos ácidos grasos. Aunque siempre es conveniente que haya cierto equillibrio entre monoinsaturados (omega 9 ) y poliinsaturados (omega 6 y 3), las pieles deshidratadas se benefician más de los aceites ricos en omega 6 porque penetran mejor y favorecen más la restauración de la barrera cutánea.

Si el objetivo final de un tratamiento tópico es que la piel mantenga un nivel óptimo de agua, en el caso de la piel deshidratada esto se logra sobre todo mediante productos humectantes y emolientes. Las formulas humectantes ayudan a captar agua del ambiente e incorporarla a la piel y entre los ingredientes más populares están: glicerina/glicerol, ácido hialurónico, colágeno, aceite de oliva -es ligeramente humectante-. Los productos emolientes suavizan la textura de la piel y ayudan a reparar la barrera cutánea, algunos de los ingredientes más típicos son los aceites vegetales -especialmente los ricos en ácido linoleico y gamma linolénico (GLA)- alcoholes grasos, mantecas, ceramidas -el aceite de jojoba está compuesto por un 90% de ceramidas-.

Los aceites secos o muy secos en ocasiones no funcionan bien en las pieles deshidratadas y acaban dejando una sensación un tanto incómoda en la piel, como si estuviera demasiado empolvada. El beneficio final de este tipo de productos tan increíblemente populares está en el equilibrio de ácidos grasos que tenga la fórmula final. Dicho esto, un producto formado sólo por ingredientes grasos como los aceites vegetales es un producto anhídrido y, en caso de contener aceites ligeros, lo que hace es ayudar a que otros ingredientes penetren mejor en las capas superiores de la piel; por eso en ocasiones se les llama serums aunque sean una mezcla de aceites. Para que estos serums resulten hidratantes lo mejor es aplicarlos sobre piel húmeda, dejando que se cree una película de agua.

Premier Cru L´Elixir de Caudalie se comercializa como un producto mitad aceite no graso, mitad serum. Su textura no es seca pero tampoco muy grasa, es como un aceite sedoso que se extiende con facilidad, se absorbe bien y deja la piel con una sensación cómoda. A nivel sensorial es toda una experiencia: además de la textura agradable tiene una fragancia notable, entre crema clásica, rosa afrutada con toque de ciruela y maderas suaves. Es un olor que se identifica como de producto caro y aunque las fragancias en cosmética no se recomiendan para pieles sensibles, en los aceites secos al uso ( Huile Prodigieuse de Nuxe, Huile Divine de Caudalie, Vichy Nutriextra, etc) y similares este aspecto sensorial tiene mucho peso.

El producto promete muchos beneficios, tantos como ser un antiedad global para todo tipo de piel!!! Ante tal descripción se puede entender que como mínimo será una suerte de buen emoliente que suavice la superficie de la piel y mantenga un buen aspecto.

Bueno, el marketing es el marketing; pero la fórmula también habla. Es una fórmula corta pero potente en antioxidantes -no sólo la vitamina E en forma de tocoferol y el resveratrol sino prácticamente todos los ingredientes que contiene tienen este efecto-. La presencia del aceites con buena capacidad de absorción como el de semilla de cilantro, el de jojoba que favorece la retención de agua en la piel y el de pepita de uva que para algunas pieles o en determinados climas puede ser por sí misma una buena sustituta de la crema hidratante hacen que la fórmula sea un buen tratamiento para preparar la piel para la hidratación. Además del exótico extracto de alga cola de pavo que tiene propiedades emolientes y actúa como emulsionante suave.

En resumen, es un buen producto antioxidante y con propiedades emolientes que embellece la textura de la piel, disimulando las líneas finas que se forman por falta de hidratación. Está pensado para usarse antes de la crema hidratante porque penetra muy fácilmente en la piel. Lo normal es que los aceites se apliquen en último lugar por la velocidad de absorción pero en este caso el producto funciona realmente bien como producto preparador. Y es interesante que su fórmula sea rica en antioxidantes y que funcione como serum porque en verano puede usarse como único producto de tratamiento antes del protector solar: un buen protector solar unido a un buen antioxidante resulta más efectivo y, al final, protegerse de la radiación solar lo es todo.

Flip Flop review: Alamut de Lorenzo Villoresi.

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eleanorFB
*Elaine llevando el escudo de Lancelot de Eleanor Fortescue-Brickdale.

En un frasco rojo y con el nombre de una antigua fortaleza iraní, Alamut promete una fantasía  oriental exuberante. Y por fantasía oriental podríamos entender desde una historia intrincada como un arabesco y fiel a la tradición de Las Mil y Una Noches a una moderna y sofisticada narración como El Príncipe de Persia: Las arenas del tiempo. En cualquiera de los casos se sugiere riesgo y aventura.

Pero en su frasco rojo Alamut esconde un jugo místico. Recuerda a los rosarios hechos con cuentas de pasta de rosas.

Su inicio despista, lleno de notas melosas y con un toque de aldehídos, crea una bruma entre la que parece emerger un fragoroso bouquet de flores blancas con reververaciones animalísticas de ylang-ylang y base de ámbar y cuero. Sin embargo, al poco descubres que tal exuberancia inicial es puro espejismo, que Alamut tiene un acabado suave y clásico de agua de rosas, sándalo y patchoulí con el distintivo toque seco y atalcado de Lorenzo Villoresi.

En el modo de unir las notas hay tintes orientales: rosa-benjuí, rosa-sándalo, rosa-patchoulí. Con su ritmo lento transmite un sentido de recogimiento místico. Y sus notas poco estridentes, planas y muy juntas entre sí hablan un lenguaje antiguo. Realmente parece sacado de un recetario medieval.

Girldom perfume: Miu Miu Eau de Parfum.

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miumiu

“Hace falta mucho,mucho tiempo para ser joven”. Pablo Picasso.

La misma presión por comportarse como adultas, por crecer y hacer las cosas que hace el resto del mundo como bajo un velo de aventura. La misma inflexibilidad con los propios errores. La misma angustia por no llegar. La intranquilidad por la incertidumbre del futuro. Y todos esos consejos recibidos pero no del todo entendidos y, por tanto, rechazados. Esto veo en muchas chicas jóvenes.

Una mujer cuando tiene pocos años tiene menos oportunidades de disfrutar de su juventud de lo que los adultos le echan en cara. Hay demasiadas presiones por crecer, demasiado miedo a ser ridícula y a diferenciarse tanto del resto que se genere rechazo.

En medio de tal contradicción, mientras todo se te da y todo se te comienza a negar, desarrollar de una forma palpable una sensibilidad propia parece una cuestión de supervivencia. ¡Y lo es!

El universo adolescente, un fenómeno sólo permitido en la cultura contemporánea urbana, durante décadas mantuvo una custodia adulta que marcaba los límites con claridad. Hoy los límites son más difusos, cosa no exactamente buena, incluso parece que se hayan fundido la adolescencia con la primera juventud en una especie de eternidad. Sin duda, el acceso a un smartphone y, por tanto, a Internet de forma inmediata ha cambiado el panorama de forma drástica. Hay otras formas nuevas de manejar la comunicación personal y un acceso a la información que antes no había. Per además de los nuevos peligros parece que también existe claramente el deseo de desarrollar una personalidad propia, aunque no se entienda bien que es eso y por tanto se haga por distintos medios. Tanteando. Uno de ellos es creando espacios propios. También espacios propios virtuales con fuerte carga visual. Por eso hoy podemos hablar de un universo girldom. Un pozo de deseos un poco feérico, algo silvestre y a la vez cultivado. Donde jugar a ser princesas dueñas de su propio destino.

Girldom -cuyos dominios se extienden por todas las redes sociales con especial arraigo en Tumblr- engloba cosas de lo más dispares: desde canciones de Lana del Rey a la repostería decorativa. Pero, en el fondo, comparte un rasgo importante con algo tan clásico como las manualidades de scrapbooking: la acumulación de imágenes y cosas preciadas (preciosas) que ayudan tanto o más a definir un espacio y una identidad como a preservar una identidad. En el fondo no es una paradoja.

Este universo girldom impregnado de romanticismo, cromos vintage o emperatrices góticas habla del empeño juvenil por elegir como principal via de crecimiento, frente a la forma tradicional de crecer asumiendo. Es un empeño bisoño de lo más dulce, quizás hasta saludable en ciertos aspectos ya que crecer solamente a la dura…Desde esta perspectiva se puede entender como algunos perfumes se han convertido en paradigma de este universo (Chloé y sus derivados) porque en ellos cristaliza el cumplimiento de varias expectativas, esto es: oler como brisa fresca y limpia, con un halo brillante y alegre, no con el olor floral tradicional sino con otro tipo de olor más crujiente que se pueda percibir como algo propio.

Los perfumes verdes despuntaban en los 60´s y eclosinaban en los 70´s dirigiendose ya a mujeres que preferían elegir su propio perfume y ese elegir era como un gesto de independencia, frente a algo que normalmente se regalaba. Sin embargo fue con Anais Anais de Cacharel, un perfume floral-floral, cuando comenzó a tomar forma una idea de perfume de juventud, aunque luego el perfume gustara tanto y fuera usado en un rango de edad muy amplio. El perfume de Cacharel aún retenía rasgos de sensualidad madura. Hasta entonces las chicas jóvenes tenían pocas opciones.

En el sector niche había alternativas pero limitadas por el acceso a estos productos: Dyptique, L´Artisan Parfumeur, Lubin y sobre todo Annick Goutal que se anticipó como en otras ocasiones a este triunfo de los florales frescos, bonitos y delicados con creaciones como Eau de Camille, Eau de Charlotte, Eau de Ciel y Petit Cherie. Perfumes creados para sus hijas -excepto Eau de Ciel – pero que no son infantiles sino etéreos, florales o afrutados y golosos con mesura en el dulzor. Es una tradición de esta casa que Vent de Folie y Rose Pompom continúan al hilo del nuevo auge que la rosa tiene en los últimos años.

Pero es un riesgo intentar representar la juventud en un perfume porque no es nada fácil: se puede vanalizar -y se vanaliza- con demasiada ligereza. Cierto es que hoy por hoy estamos masificados de perfumes que buscan llegar a más gente joven ya que la juventud -o la ilusión de la misma- es todo un mercado; pero el problema de estos perfumes es que con ese afán mercantil lo que se ofrecen son jugos que enmascaran con demasiado azúcar el carácter floral de una rosa, o que saturan de almizcles blancos cualquier tipo de flor (todas acaban oliendo igual) o que desmaterializan las notas amaderadas hasta que pierden su capacidad estructural y todos los perfumes acaban siendo de una ingravidez…En general, domina esa carencia total por un acabado chic: fresco, sencillo, natural.

Pero si crear un perfume de espíritu juvenil es difícil, crearlo en torno al muguet es ya toda una osadía, al menos si se persigue originalidad. Hay al menos tres hándicaps:

a) No referenciar a Diorissimo de Dior que es el paradigma de los perfumes de muguet.
b)No quedarse atrapado por la limitación de ciertos materiales con que se construye la nota porque es fácil que el jugo resultante sea muy dulce y sintético.
c)No caer en el cliché del carácter tradicional del muguet: el perfil floral jabonoso que tanto productos de higiene reproducen.

Miu Miu EdP (Daniela Andrier) pasa la prueba gracias a una trayectoria tangencial. Al contrario que el perfume de Dior donde el lirio de los valles se apoya en el jazmín y las lilas, el de Miu Miu ofrece un perfil más rosado. Aún hay jazmín, o mejor dicho, pétalos de jazmín de textura crujiente sobre un fondo cítrico anaranjado que muestra una punzada profundamente especiada. Pero en conjunto se lee como una rosa fresca y silvestre cuajada de notas verdes ligeramente anisadas con un acabado natural. Una rosa que a ratos ofrece tonos afrutados de manzana verde (como piel de bebé) y otras veces es más como un albaricoque (como piel de mujer joven).

Cuando el perfume evoluciona hacia un tono más cálido comienza a proyectar algo más sólido: una nota especiada, amaderada y algo terrosa que da aún más cuerpo a esa faceta cítrica. La faceta especiada puede llegar a percibirse con bastante intensidad. Es de pimienta con un filo húmedo y, en ciertos momentos, unida a la rosa y al jazmín crea un halo más compacto que recuerda un poco a Eternity de Calvin Klein. Sí, Eternity es jabonoso…Miu Miu salva este punto sustituyendo esta referencia tradicional a jabón caro por algo que recuerda a champú -cosa muy aceptable para las nuevas generaciones- Siendo justa, este no es un aspecto dominante sino algo vago que surge como una cita a algo familiar y doméstico.

Lo bonito de Miu Miu es que no es sólo un frasco goloso sino también un intento por traer al lenguaje actual algo tan clásico como el lirio de los valles. Y lo paradójico es que lo hace siguiendo la mejor tradición, la de los perfumes aldehídicos florales en cuyo núcleo respira el muguet insuflando ese aspecto fresco y húmedo de flores blancas llenas de rocío a la demás flores y conseguir ese efecto bloom tan característico de este tipo de perfumes al estilo Caléche de Hermès. Por otro lado, la base muestra algo totalmente moderno, incluso trendy. Y es que en lugar de maderas cálidas y almizcladas de acabado cremoso aquí tenemos un tipo de almizcle refinado y sensual pero de matices afrutados y lactónicos acompañando la fortaleza de una nota amaderada de nueva generación: la akigala, una creación de Givaudan.

Akigala o madera de akigala es un material creado a partir del patchoulí. Un buen aceite de patchoulí siempre ofrece una nota apimentada con cierto efecto húmedo, este aspecto se pronuncia bastante en la madera de akigala desde el principio, luego con la evaporación deja ver algo más seco y amaderado con reminiscencias de oud. Cierto que el patchoulí es, junto con el papiro, un material clave para componer las bases de oud que en la perfumería occidental tanto abundan desde hace unos años. He aquí el toque trendy; y es que Miuccua Prada es la reina del eclecticismo chic, incluso si va a crear algo de tono romántico no renuncia a esa diversión.

Por el universo Girldom bien defendido: Loin d´Ici por Zoë (representante de Austria en el ESC 2016)

Siete perfumes de jazmin

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verconlanariz

Tengo un pequeño libro de tapas aterciopeladas que atesoro desde hace más de veinte años. En él anoto aquellas frases de mis lecturas que me impresionan y más me hacen pensar de golpe. Son sólo pequeñas y concentradas frases. Para las parrafadas reservo libretas escolares.

Cuando lo releo suele sorprenderme el reencuentro con mi propia conciencia porque esas frases preservan toda la intensidad y frescura que tenían la primera vez que las leí. Quizás porque son elegidas de forma casi instintiva. A veces incluso creo que, pese al paso de los años, o quizás por ello, parecen más intensas. Y es que nada es más determinante y voluble que la memoria.

Voluble porque el paso de los años te hace poner el acento en una cosa en lugar de otra y así lo que antes creías recordar de un modo puedes llegar a verlo de otra manera simplemente con el filtro de nuevas experiencias. Determinante porque nada proporciona más solidez o fragilidad a un ser que su propia capacidad de memoria. Y nada más devastador que un serio deterioro de la memoria; hay muchas enfermedades que de un modo u otro la alteran. De forma rápida o lenta, en niños, adultos o venerables ancianos. Afectando no sólo a la capacidad de aprendizaje y el desarrollo de nuestras habilidades sino también a la conciencia del self: eso que se va construyendo mientras crecemos a partir de experiencias reales, ideas aprendidas y, por supuesto, fantasías porque es gracias a esta última facultad de imaginar y producir un pensamiento simbólico que los humanos somo humanos.

Pero pese a esta volubilidad seguimos teniendo recursos a los que asirnos en casos de emergencia. Ciertos objetos, ciertas imágenes o canciones nos recuerdan lo que éramos y aún somos y nos proporcionan certezas. También los buenos olores son beneficiosos. ¿Conocéis el experimento de Ellen Langer ” Un giro contrario a las agujas del reloj”?

Hoy releo ese librito de citas y me asomo a una parte de mi que entonces tenía a flor de piel. Es curioso ver en qué me fijaba yo entonces, cosas como por ejemplo una frase de Dilthey anotada en diciembre de 1996:

“La relación entre vida y fantasía y la plasmación de la obra (es) lo que determina todas las cualidades generales de la poesía. Toda obra poética actualiza un determinado acontecer. Proyecta, por tanto, ante nosotros, la simple apariencia de un algo real, por medio de las palabras”

Como la literatura, la música, la pintura, los perfumes…comparten esa dimensión intrínsecamente humana de la fantasía, ya sea mediante la capacidad de evocación o la fuerza de la elipsis. Las “grandes y pequeñas” teorías del arte son siempre un interesante ejercicio de relatividad – quien desee comprobarlo que se disponga a sumergirse en la lectura de un tratado de estética, yo recomiendo la ardua y jocosa lectura de todo un clásico Historias de seis ideas de W. Tatarkiewicz-. Las teorías se pueden diseccionar sin piedad, volverlas del revés pese a los autores, retorcerlas hasta la extenuación como se acostumbra a hacer tantas veces en las facultades, pero pese al ejercicio que pudiera mejorar nuestra habilidad dialéctica, no obtendremos verdad en ellas…son como ese espejo mágico de Oesed en el que Harry Potter ve “los más profundos y más desesperados deseos de nuestro corazón” . Lo que sin duda para mi es en última estancia la única verdad que nos queda. Y es que dicen que los gatos quieren botas, no?

“(…) y era el deseo de que cada vez más luminosa belleza resplandeciese a una necesidad de reconocer una impresión conocida y casi olvidada, un recuerdo del que había quedado sólo una línea, un color, y se querría que volviera a emerger todo el resto, o mejor, encontrarlo en algo presente (…)” Cita de El barón rampante de Italo Calvino.

Los olores son capaces de alimentar la fantasía o despertar el deseo de diferentes formas, no sólo en sentido erótico, ya que las partículas que los componen pueden generar distintas sensaciones. Aún así, tendemos a estereotipar cada olor, especialmente el de las flores, con conceptos estrechos cuando lo que está pasando es que unos olores avivan, otros sosiegan y nosotros, a nivel individual, podemos interpretar (y aceptar o no) ese estímulo como una sensación agradable o desagradable con sus múltiples matices. En todo caso, en la paleta de las esencias florales, el jazmín más que excitar o calmar tiene el poder de reequilibrar. Algo singular, sin duda .

Esta flor blanca de olor brillante y expansivo unas veces denso y sofocante, otras verde y juvenil o maduro y especiado, éxoticamente fragrante como el membrillo, jugoso como las frambuesas y el melón o cálido como el almizcle es, junto a la rosa, una nota clave en perfumería. Algunos perfumes exhiben su suntuosidad, otros su delicioso frescor.

Así pues, por los buenos olores y por cada año escribiendo en Olibanum -cosa que aún considero una aventura- os propongo un perfume de jazmín a explorar para disfrutar y estudiar su característica más interesante: su versatilidad. Obviando Sarrasins.

I. Debut de Parfums DelRae. Muguet y jazmín pertenecen a la misma categoría de olor, en el Hedione se puede leer un poco esta convergencia. Y si Diorissimo de Dior (Edmond Roudnitska) es un ejemplo magistral de como el jazmin puede disfrazarse de muguet, en Debut (Michael Roudnitska) podemos apreciar como en el lirio de los valles brilla el abrazo cálido del jazmín. Ambos perfumes comparten el perfil clásico y radiante de la flor de Grasse.

II. A la Nuit de Serge Lutens. La quintaesencia del jazmín: exótico, fresco, burbujeante, brutal y afrutado a la vez. Un sinfonía de jazmines en la que resuenan las principales variedades de la flor: la salida salpicada de indoles que delata la presencia del jazmín egipcio frente aun cuerpo más anaranjado y con recuerdos de madreselva que revela el carácter más floral del jazmín sambac de la India.

III. Jasmin de Nuit de The Different Company. Aprovechando la armonía melosa y especiada que ofrece la variedad grandiflorum, Celine Ellena ofrece una pequeña sonata a la Guerlain con la mágica cuadratura de L´Heure Bleue. Un oscuro y poderoso jazmín templado con anís estrellado sobre un terso telón de ámbar con acentos cinámicos aquí y allá.

IV. Love and Tears de Kilian. El clásico jazmín musgoso actualizado con un toque de té y una atrevida insinuación animalística.

V. Songes en Eau de Parfum de Annick Goutal. En esta oda al frangipani el absoluto de jazmín sambac aporta una gran riqueza de matices florales-frutales y cierto tono sutil de hierba recién cortada. Sin ser un perfume de jazmín per se, el uso del jazmín resulta hechizante.

VI. Jasmin & Bergamote de L´Occitane. Porque a veces un frescor suntuoso es lo más deseable, este agua permite deleitarse con el recuerdo a té y los matices jugosos de melón y de pera característicos del jazmín de Grasse, que la fórmula contiene.

VII. La Religieuse de Serge Lutens. De nuevo porque el frescor es bienvenido y lo diferente más aún, este perfume que divide al público entre alabanzas y desprecios, es un muy bonito ejemplo de abstracción y simbolismo. Un jazmín atomizado, igual que el iris en Calandre, donde las facetas más reconocibles de la flor son un verdor inicial y un dulzor inesperadamente azucarado que se van fundiendo en una fría masa de incienso y almizcle.

Momento musical: Morning de Wet Wet Wet.