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Chevrefeuille1 Le Chèvrefeuille: La madreselva es una especie de arbusto trepador del género Lonicera muy cultivada en jardines, aunque también crece de forma silvestre. Existen más de 180 especies…a la hora de describir el olor de esta flor tenemos el problema de que cada especie tiene unas u otras notas más acentuadas.
Por ejemplo, la variedad L. periclymenum tiene un olor que recuerda al lirio con matices de vainilla, mientras que la L. caprifolium (que florece ahora en junio) tiene notas de miel bastante acentuadas y de forma general recuerda más al jazmín.
Pero en perfumería existe otro problema añadido con la madreselva, es una de las flores mudas: flores de olor delicioso de las que no se puede obtener un aceite esencial o un concreto porque son muy delicadas y se destruyen en el proceso, o porque hacerlo cuesta una cantidad muy alta de dinero y no se logra un producto realmente competente. Sea como fuere para flores mudas ( gardenia, lilas, lirio de los valles, magnolia,clavel, etc) lo que se hace es reconstruir su olor con otros ingredientes.
La madreselva de Annick Goutal (Isabel Doyen-Camille Goutal 2002) es una recreación con matices más rosáceos y efervescente; no se busca un retrato mimético sino la evocación de su aroma dibujando con grandes trazos el perfil característico de la flor de madreselva: difuso, radiante, fresco y dulce. Y como todas las fragancias de la casa Annick Goutal la inspiración nace con emociones, recuerdos, cosas amadas…en este caso del recuerdo de Camille Goutal cuando era niña y jugaba con sus primas en el jardín de la casa familiar a tejer coronas con esta flor y ser princesas; es fácil comprender entonces que lo que realmente define a esta bella fragancia es la transparencia y la sutilidad de su suave olor.

La salida tiene una deliciosa nota efervescente y alimonada gracias al Petit Grain de limonero ( aceite esencial que se extrae de la hojas y las ramas del limonero y cuyo olor recuerda ligeramente al fruto pero que está a medio camino entre lo herbáceo y lo frutal) junto a un efecto de uva moscatel que le da un tono ligeramente rosáceo y fresco, tono que se mantiene en el acorde central como otra faceta más, junto con las notas de lirio de los valles, el olor verde y delicado del narciso y una pizca de jazmín; pero además de las notas más florales, hay un toque de miel y algo de vainilla ¿suena demasiado dulce? quizás pero más que dar dulzor lo que hacen es crear un contrapunto de calidez para matizar.
Algo que me gustaría resaltar de las composiciones de Annick Goutal es que en su esmero por cuidar el aspecto artesanal de la fabricación del perfume, resaltan siempre la materia prima: de un modo u otro ese concepto está ahí. En este caso tenemos no sólo la recreación del aroma de una flor misma aislada, sino también las notas verdes y herbáceas que aportan los tallos de las flores- porque en la naturaleza las flores son sostenidas por tallos-y porque en perfumería cualquier material que tenga olor -sean raíces, tallos, ramas, etc- puede ser empleado, no sólo la flor. Así que todo está realmente cuidado hasta el mínimo detalle pero con tanto esmero que nunca es evidente al primer golpe de vista.

Personalmente encuentro algo mágico en Le Chèvrefeuille: su capacidad para evocar la sensación de aire fresco y libertad de un modo tan pausado y sereno que hace sonreir.

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