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vanessa coco
Es un perfume exigente, como la propia Coco, en su juego de luces y sombras te ofrece dos cosas: fragilidad y decisión, por eso hay que sentirse muy libre para poder llevarlo.

Fue el contraste entre el rigor de los trajes Chanel y la riqueza decorativa llena de detalles exóticos en el apartamento de Gabrielle lo que indujo a Jacques Polge a crear un perfume muy rico, de carácter equilibrado y sabor oriental. La cuestión era hasta dónde ir con el tema oriental: para que el perfume retratara a Coco no se podía ir a un Oriente muy lejano, no sería ella…había que mantener un toque de elegancia parisina, dotar de cierta exuberancia y oscuridad a un tema con sabor de perfumería artesana…Para crear un oriental chic Jacques Polge decidió inspirarse en Venecia: una ciudad de encuentros, de referencias poéticas, de oscuridades y naufragios…un paisaje distintivo con un rincón reservado en los recuerdos de Gabrielle Chanel. Pero también un lugar de importancia para la perfumería por haber sido un emporio comercial a través del que llegaban las preciadas materias de aromas cálidos y embriagadores de Oriente.

Coco hay que experimentarlo en la concentración de parfum para poder apreciar de verdad toda la nobleza de las materias que lo componen y el trabajo de filigrana con que las notas están entretejidas. Tiene un carácter muy marcado pero extremadamente elegante y clásico, al más puro estilo francés. Prueba de ello es que todas las notas animalísticas que lleva-y lleva- quedan perfectamente integradas en la composición hasta el punto de camuflarse y confundirse con otros matices sucios de tipo terroso, hasta crear una dimensión insólita: la del amargor del chocolate negro que se deshace en la boca.
En la salida es una fragancia rotunda de notas hesperidianas junto con coriandro y melocotón; pasada la primera impresión, el corazón floral: jazmín animalístico, flor de naranjo, clavel, ylang-ylang y mimosa (redondea y da un toque empolvado muy tenue que enlaza con la vainilla en el fondo). Pero sobre todo rosa, rosa búlgara increíblemente exuberante y aterciopelada. Especiada con clavo. La base voluputosa, perfilando el sabor oriental, parece estar construída con una sola finalidad: enaltecer la rosa, facetar su aroma hasta conseguir un perfume tan infinitamente profundo como insondable. El acorde de ámbar, patchoulí, sándalo, haba tonka, el toque maravilloso del labdanum y sus matices de cuero, las notas animalísticas de almizcle, civeta y opopanax. Sí, esta rosa es oscura, muy refinada y un tanto masculina, pero también es vinosa, efervescente y afrutada gracias a la semilla de ambreta (hibisco).
Una primera impresión puede darnos la idea equivocada de un perfume de excesos pero aquí no hay toque sensacional…hay rigor.
acuarela de Venecia
*Venecia al atardecer desde el Hotel Europa. W. M. Tuner 1840

Poco a poco los colores se oscurecieron, los contornos se volvieron más macizos, las profundidades más misteriosas. Venecia tomó el aspecto de una flota inmensa; después de un bosque de altos cipreses, donde los canales se adentraban como grandes caminos de arena plateada. Son estos los instantes en los que amo mirar a lo lejos. Cuando las formas se borran, cuando los objetos parecen temblar en la bruma, cuando mi imaginación puede lanzarse en un campo inmenso de conjeturas y caprichos, cuando puedo entornar un poco los párpados, invertir y modificar una ciudad, haciendo de ella un bosque, un campo o un cementerio; cuando puedo metamorfosear en ríos apacibles los grandes caminos blancos de polvo, y en torrentes rápidos los pequeños senderos de arena que descienden serpenteando hasta el sombrío verdor de las colinas; entonces disfruto verdaderamente de la naturaleza, yo dispongo a mi gusto, reino sobre ella, la atravieso con una mirada, la pueblo con mis fantasías.
George Sand, Cartas de un viajero

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