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sirenita
Los aromas de la naturaleza tienen un fuerte poder sugestivo. En nuestra evolución como especie tenemos un patrimonio filogenético por el que estamos preparados para responder con determinados comportamientos o respuestas físicas ante estímulos concretos (como ponerse alerta al sentir el humo o producir más saliva al oler un limón). Pero como individuos también tenemos una cultura olfativa propia, una memoria olfativa que se forma entre los primeros meses de vida y los 7 años aproxiadamente…pensad lo importante que es que un niño pueda estar en contacto con la naturaleza y sus ricos ambientes durante la infancia porque es entonces cuando comienza a crear los recuerdos para el futuro, recuerdos que pueden ser protectores. La biblioteca de olores que se consolida en esa etapa será la referencia para el resto de nuestra vida: es lo que más peso tiene en la preferencia por el olor, porque conforma la tendencia más instintiva al rechazo o la aceptación.

En esta memoria olfativa se puede asociar un olor a una imagen emocional, en cuanto que la emoción sea positiva, el olor será evocador de bienestar; si por el contrario el olor se asocia a algo negativo (como el de una comida que nos hizo daño) será evocador de inquietud y malestar. Los primeros recuerdos olfativos son los más potentes en su capacidad para reactivar las emociones; dicho de otro modo, cuanto más antiguo sea el recuerdo olfativo, más profunda será la emoción que despierte.

El ambiente de crianza es pues determinante en nuestra preferencia para el olor-siempre hay una tendencia general- pero también, a un nivel más general, el pertenecer a una cultura determinada nos puede hacer más o menos tolerantes a ciertos aromas-los españoles no tenemos tantos problemas con el ajo porque es un ingrediente muy importante en nuestra cocina-, pero también crea ciertos arquetipos que forman parte de una base de datos común, y puede evocar emociones comunes en un grupo más o menos homogéneo de personas. Este es el campo de los perfumes ambientales. Por ejemplo, los olores evocadores de la Navidad pueden percibirse como una especie de mágica intimidad o como algo melancólico; mientras que aromas evocadores de las vacaciones se perciben como sensaciones desestresantes (de amplitud, de respiración profunda, de ligereza, plenitud).

Para mí, que en la infancia pasaba las vacaciones cerca del mar, un aroma marino podría recrear esa sensación de plenitud y bienestar en el modo profundo y fugaz en que los perfumes crean impresiones olfativas. Todos podríamos afirmar que la brisa marina es balsámica, pero el modo en que ejerce su efecto sanador en nosotros es más concreto, porque la asociamos a nuestras vivencias particulares pero, aún así, el efecto puede ser comprendido por otros: una capacidad compartida. Así que un perfume a mí me puede despertar una sensación muy compleja y a otra persona no decirle mucho…
Bien, existen bastantes fragancias en el mercado que juegan con las notas marinas de diferente manera y cada cual puede encontrar la que represente su verano. Aria di Mare de Il Profumo evoca para mi el verano y la infancia. Esto es algo muy personal, claro. Si analizo más detenidamente el efecto, pienso que se debe a que no es una composición muy compleja, se percibe más bien como un aroma o un olor al que te acercas por instinto.

Aria di Mare abre con notas marinas suaves- a base de Calone-, una sensación de suave brisa ligeramente empolvada que da paso a notas florales frescas y acuáticas junto con una ténue nota de té verde y finaliza con un fondo realmente agradable y ligero de almizcle, rosa amarilla y flor de tiaré- construida en torno al salicilato de amilo. Este material permite dar un tono floral exótico y crear un efecto-burbuja entre las notas. La estructura delata la inteligencia y la economía con que está creada Aria di Mare para sacar el máximo de cada ingrediente, una visión de tipo artesanal más cercana a la cultura del olor.
Pero si la fragancia es sencilla, su capacidad pictórica es poderosa. Puede evocar un paisaje acuático y al mismo tiempo capturar su atmósfera al atardecer…,traducido a mi memoria olfativa: la transparencia salina en sus notas de salida hacen sonreír a la niña que fui pero su fondo de ensueño tropical enlaza con mi pensamiento como adulta, paseando por la playa al final del verano, consciente de que el mar va borrando las huellas que dejo en la arena.

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