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mimosa

El sol es la fuente primordial de luz y energía: todo ser vivo lo necesita para (sobre)vivir. Aunque los seres humanos podemos dividirnos en diurnos-nocturnos según el modo en que acumulamos el cansancio, en términos generales, estamos programados para que nuestra energía y concentración sea mayor en situaciones luminosas, mientras que en condiciones de oscuridad el nivel de actividad cortical disminuye y el nivel de melatonina aumenta para que el reparador sueño sea posible. El ciclo sueño-vigilia ligado a los ritmos circadianos nos enseña que luz=activación.

El amarillo es el color más cercano a la luz diurna, pues es el color más brillante: reclama atención. Sol, luz, calor, el poder fructífero del sol están representados por este color con connotaciones positivas de expansión, energía, actividad, poder, espontaneidad, juventud, vitalidad. En su aspecto dorado representa la perfección espiritual, la paz; mientras que el amarillo anaranjado es el color que predomina en el verano por lo que ejerce una fuerte atracción hacia nuestras emociones: el amarillo es el color de las emociones ( porque las transparenta). Se dice que los niños que prefieren este color son abiertos, confiados, muy creativos y libres mientras que los que los rechazan de forma explícita no sienten entusiasmo. De igual modo, las personas más ansiosas pueden preferir situaciones de poca luminosidad porque se sienten menos agitados.

Por su asociación solar se ha convertido en símbolo de la capacidad de ver (sin luz no se distinguen elementos), de contemplar, de comprender intuitivamente, detectando un patrón de coherencia al unir pequeños detalles. Psicológicamente se asocia a la creatividad y al deseo de liberación y autonomía, al relacionarse con el poder activo y fructífero de la naturaleza.

Como color del otoño, en sus tonalidades ocres-dorados, también se considera color de madurez. Buda lo eligió como un color importante en el budismo (color azafrán) porque es el color de la tierra, las raices para recordar la ecuanimidad de la tierra, la humildad y la separación de los bienes materiales.

Intensamente espiritual favorece la comprensión y la creatividad. Es también el color de las simpatías o las antipatías inmediatas.

En el lado negativo, es un color carente de profundidad por lo que representa lo superficial, lo engañoso, lo decepcionante o deshonesto. Como todo color cálido posee también la connotación de conflicto y peligro. Puede asociarse a la cobardía, a la enfermedad (piel macilenta) y la derrota.

Como color básico se asocia a la figura del triángulo y gráficamente se utiliza para representar: actividad, inspiración, energía, alerta, expansión, innovación, orden, fe, señal, sofisticación, riqueza, curiosidad.

En perfumería existen olores que representan el color de un modo más directo o mediante un matiz. Algunas notas amarillas sin matizar son: notas cítricas de limón, pomelo amarillo, citronela y litsea cubeba, Petit Grain limonero,mimosa, acacia, elemí, piña, banana, manzanilla,osmanthus, albaricoque , mirra, azafrán, vainillina, frankincienso, narciso, jengibre, absoluto de cera de abejas, siempreviva. En una gama más ámbar-dorada: miel, civeta, vainilla, o labdanum (jara); mientras que notas almendradas o de haba tonka pueden dar tonalidades beige cremosas que también participan del amarillo.
Existen notas a medio camino entre el amarillo y el verde como la cidra, el Petit Grain de naranjo, uva moscatel, lima, yuzu, bergamota, cardomomo, junquillo. En general, las flores blancas aportan luminosidad a la composición pero las más cercanas al amarillo serían el frangipani, el tiaré o el jazmín muy indólico y/o con una nota de plátano acentuada.
En el plano de los químicos aromáticos además de los materiales cuyo aroma remita directamente al amarillo, existen materiales flexibles que permiten inyectar aire a las composiciones haciéndolas respirar, en ese sentido pueden asociarse con ligereza y luminosidad como Hedione o algunos salicilatos y evocar la idea del amarillo, de lo solar.

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