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sensacionamarilla
*Días Felices de Yolanda Quijano, 2008.
¿Puede ser algo exuberante y tropical pero frío y lejano a la vez?
Dominique Ropion (IFF) aceptó la invitación de Frederic Malle para recrear el aroma natural de la tuberosa floreciente en plena naturaleza; mediante tecnología head-space se estudió a fondo la composición del aroma de la flor y su ambiente inmediato y, tras dos años de experimentación, en 2005 editaron esta joya llamada Carnal Flower.
La base de la composición es una dosis muy elevada de absoluto de tuberosa en el que se han exagerado aspectos naturales del nardo para lograr el efecto de carnalidad floral en la piel. En la estructura de la fragancia destaca:
-Un acorde balsámico que atraviesa de fragancia matiz a matiz.
-Una sobredosis de salicilatos para crear un espacio-escenario donde las otras notas de corazón puedan respirar.
-Un conjunto de notas lactónicas, especialmente de coco ( en una dirección algo jabonosa) para evocar la idea del tacto.
-Un cóctel de almizcles blancos con cierta cualidad empolvada para crear una base sólida y a la vez expansiva.
El acorde balsámico es en mi opinión la clave. Cuando hablaba de la tuberosa en general, mencioné un aspecto distintivo: la nota verde balsámica. Dominique Ropion con su técnica prodigiosa desarrolla este tema desde la salida a la base y sólo nos deja intuirlo. La nota alcanforada típica está en la salida pero rápidamente la convierte en una nota verde, frondosa y con el toque bálsamico más dulce que aporta el eucalipto ( se mantiene en la familia pero es algo diferente); para continuar el tema aprovecha ciertos matices medicinales que aporta el ylang-ylang hasta la base, donde la vainilla toma el relevo. Así suaviza el tema pero mantiene la dualidad propia de la flor: frescor y opulencia.
La salida es fuerte en notas verdes y ligeramente cítricas basada en bergamota y eucalipto. Las trazas de notas frutales acuáticas tipo melón continuan con el tema verde y la ligereza hacia el corazón de la fragancia, donde la nota de nardo está sostenida por los salicilatos y enriquecida por jazmín e ylang- ylang. Esta singular mezcla de notas intermedias crean un acorde intenso e indólico en el que te da la sensación de respirar algo casi medicinal que se carameliza y, al mismo tiempo, se disuelve en un vaso de leche de coco. En la base, además de los almizcles, el coco se hace más evidente, junto con algo de vainilla y absoluto de flor de naranjo, una nota inseparable del absoluto de tuberosa.

Carnal Flower , a pesar de ser una representación naturalística del aroma de la flor, a mí me hace pensar en la estética de la Gestalt al establecer un juego perceptivo entre la idea del todo ( el aroma natural de la tuberosa) y las sensaciones particulares que cada matiz del olor recrea. Queda muy claro que nunca vas a percibir las dos cosas a la vez, sino que sólo puedes conocer la tercera relación: la que emerge en la unión de matices. Este juego es continuo: la suma de las partes es diferente del todo. Esta estética tan dinámica e intelectual hace que la fragancia sea atípica; por otro lado cuando sobre la piel se percibe su naturalismo, cuando se aprecia que es una flor que respira, se descubre como un perfume muy elegante. Y la idea carnal forma parte de ese juego gestáltico…

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