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Fracas

Germain Cellier (1909-1976) creó en 1948 para la casa de modas Robert Piguet lo que habría de convertirse en una obra de Haute Couture perfumística: Fracas. El Fracas que se comercializa actualmente, desde que se relanzara en 1996, es una reformulación de Pierre Negrin muy bien hecha: la fragancia no ha perdido ni profundidad, ni cuerpo, ni ese toque de excentricidad que tienen los vintage. Las reformulaciones son un tema delicado para todo el mundo, unas veces obedecen a imperativos legales (ciertas sustancias quedan prohibidas) pero otras veces hay que hacerlas porque alguno de los ingredientes ha dejado de producirse; este es el caso de las fragancias que Germain Cellier creó, porque ella usaba un gran número de bases muy complejas que actualmente ya no se comercializan.

Fracas es el estandar (muy alto , por cierto) de las fragancias de tuberosa que exploran la faceta más carnal de esta flor: la que recuerda a la piel caliente. Y aunque esta es la idea de fondo, nada es tan obvio. Lo que hace de Fracas un perfume tan especial es, sin duda, el carácter voluptuoso y cremoso que crea el acorde central de tuberosa y flor de naranjo, acorde que funciona como fondo para realzar una danza de notas dulces, verdes y frescas que van tejiendo una filigrana a base de continuos giros, es decir, la fragancia es una arquitectura clásica a base de nota+contrapunto. Comparando las estructuras de Beyond Love de Kilian: más lineal, menos contrastado y más centrado en un sólo tipo de textura ( la cremosa) o Carnal Flower de EP Frederic Malle donde el nardo es continuamente fondo y figura, se aprecia bien lo diferentes que pueden ser las fragancias de nardo entre sí. Por ejemplo en cuanto a la textura, en Fracas no es sólo cremosa, también tiene la cualidad mantecosa y lechosa del nardo o la suavidad aterciopelada-muy, muy aterciopelada- del melocotón, que aporta una ternura inesperada.

La salida es cítrica, dulce y verde ( bergamota, jacinto, mandarina, neroli) con un toque balsámico y algo acre especiado que recuerda a la albahaca. Rápidamente se presenta el tema central: la tuberosa, y su puesta de largo es en blanco crema con un matiz verde suave muy sutil y sorprendente porque es la nota limpia del lirio de los valles, y matices de coco. A partir de aquí, el perfume se compone como un tema con variaciones, es decir, tuberosa más:
-Una brillante nota de flor de naranjo ( si, más aún) y la nota amarilla del junquillo.
-Rosa, que aviva y redondea la cremosidad junto con la violeta, e iris= fresas con nata.
-Un verde más vivaz con toques jabonosos…la gardenia juega al escondite.
-Matices almizclados.
-Jazmín animalístico.
-Tonos terrosos y ligeramente amaderados (vetiver, cedro, sándalo) en la base que despuntan para ofrecer notas oscuras de contrapunto.
-El toque achiprado para mantener la compostura.
Pero todo ello muy bien balanceado. De lo lechoso a lo verdoso, de lo jabonoso a lo animalístico no hay saltos abruptos, sino que todo acaba percibiéndose envuelto en el velo dulce y suave del melocotón, que contribuye en gran medida al juego táctil de la fragancia.
Fracas es una fragancia muy especial y también muy potente: un par de vaporizaciones puede ser realmente mucho, no es una exageración, tanto el EdP como el extracto mejor aplicarlos con mucho cuidado. Si se aplica con vapo resulta mucho más indólica, si se aplica a toquecitos las notas frutales de coco y especialmente de melocotón se resaltan más.
Una curiosodad: Dominique Ropion (Carnal Flower) y Germain Cellier, salvando la distancia del tiempo, se formaron en la misma escuela: Roure, y para ambos la técnica de mezclar elementos opuestos y contrastantes tiene una gran fuerza inspiradora.

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