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*Haris Alexiou, Haroula de Grecia

Con la suficiente curiosidad como para poder ver con la nariz, algo relativamente inmediato, se acaba entendiendo que se pueden escribir historias con los olores… y cuando los perfumistas tienen libertad para ejercer su arte…cuentan historias fascinantes.

“Sigamos, los que contamos cuentos, y atrapemos todas aquellas aves de presa que el corazón anhela, sin temor. Todo existe, todo es verdad, y la tierra es sólo un poco de polvo bajo nuestros pies.” W.B. Yeats

Al igual que las narraciones, los perfumes nos permiten conectar con nuestras emociones. Recapacitar sobre las emociones genera sentimientos y eso nos facilita conocernos mejor; además está el juego estético: podemos enriquecer nuestra habilidad para comprender y apreciar la belleza. Aunque la relación con el perfume es más directa que simbólica, cuando decidimos seguir el perfume necesitamos del lenguaje para expresar esa relación, aunque las palabras sólo puedan ser un eco de la impresión original.

La invitación de Frederic Malle es clara: él edita libros donde la perspectiva del autor es lo esencial (cada frasco lleva impreso el nombre de su creador); cada historia es digna de atención pero unas llegan más que otras al lector particular, y son buenas historias…al nivel del mejor clásico pero contadas en clave contemporánea. Una de mis favoritas es también uno de los últimos trabajos de Edouard Fléchier antes de retirarse: Lys Mediterranee. Construída con una técnica de minuciosidad virtuosa, Fléchier logra recrear una azucena en plenitud, con su aroma exhalado como el canto del cisne, esta flor siempre ha sido admirada por su majestuosidad y su delicadeza, muy antiguo símbolo de luz, con un aroma increíble de intensidad contenida y profunda armonía. Nunca ha sido un tema fácil de lograr en perfumería…

En la website de Frederic Malle el perfume es descrito como el impresionista retrato de una opulenta flor blanca con un acento fresco. de notas vegetales y de almizcles. Hay diferentes formas de imprimir frescor en una fragancia: no sólo las clásicas notas cítricas o mentoladas, también la idea de ligereza aérea- que en perfumería tiene su punto de inflexión con L´Air du Temps y la inaguración de una familia floral con hitos como Anais, Anais-o la recreación acuática son otros modos más complejos, y no siempre exitosos porque pueden pecar de monótonos…esas fragancias hay que facetarlas mucho y eso es lo que hace Fléchier de un modo magistral.
En un trabajo previo Acqua di Gió (1995) ya había trabajado el tema acuático-floral-frutal (melón-calone-lirio de los valles) siguiendo la vía limpia y cristalina establecida por E. Roudnitska. Sin embargo, Lys Mediterranee es un ejercicio más complejo y tenaz a la hora de intentar separar la luz del agua a través de una técnica impresionista contemporánea.

El Impresionismo como movimiento artístico anhelaba atrapar lo que el hombre siempre ha perseguido: el instante vívido pero el contexto histórico donde este deseo se materializa tiene ya una conciencia de la naturaleza de la realidad profundamente sobresaltada a consecuencia de los conocimientos científicos que a fines del s. XIX comienzan a desarrollarse sobre la naturaleza de la luz, la energía, el movimiento y la identidad de la materia…todo eso iba configurando una conciencia del devenir y la volatilidad como única realidad…el instante vívido es el fin; lo atmosférico, el medio. El agua y la bruma se convierten entonces en temas centrales: la descomposción de los reflejos de la luz sobre la superficie inestable contribuye a desintegrar la unidad de la forma, crea un caleidoscopio de sensaciones mediante la multiplicidad de matices que tratan de atrapar todos los grados de contiguidad espacio-temporal: el efecto de flotación cromática es la clave; cada condición atmosférica se relaciona con una gama cromática dominante. El valor del instante, de lo lumínico, lo dinámico acercaba cada día más a los artistas hacia la abstracción. En esa búsqueda los paisajes mediterráneos con su vegetación y especial luz significaron la apertura hacia una nueva sensibilidad por la naturaleza, donde el mar, símbolo del dinamismo de la vida y sus ambivalencias es el protagonista.
La perfumería de la época no fue ajena a esta estética. Al igual que en pintura, en un perfume impresionista cada nota está matizada para trabajar el aspecto de contigüidad, para fusionar lo denso y lo etéreo (la bruma). Una obra impresionista remarca el paradigma de la percepción: el principio de la agudeza olfativa reina.

Lys Mediterranee retoma parámetros de la estética impresionista y los adapta al lenguaje contemporáneo. En una primera apreciación podría parecer una fragancia lineal, pero un poco más de atención revela el perfume como una obra compleja y muy precisa: multiplicidad de puentes entre las notas gracias a materiales que tienen algún elemento en común y permiten arrastrar facetas y crear una imagen olfativa tridimensional. Volumen y delicadeza, ambos tienen énfasis. La gran profundidad de la fragancia, cautiva en su cristalina transparencia, se debe a su buena dosis de naturales.
Al igual que algunos cuadros de Monet, el primer plano ( de supuesta mayor agudeza perceptiva) es difuso: una nota de absoluto de flor de naranjo se une a las notas marinas (Calone) creando la imagen de partículas de agua en suspensión, que se vuelve aún más inusual por el toque especiado: clavo, nuez moscada, jengibre que se desenvuelve a lo largo de la composición, mientras hacia el fondo las notas eclosionan. En el corazón de la fragancia algunas notas clásicas liláceas y rosadas comparten espacio con las especias, mientras en el segundo plano un fantástico y aquí discreto absoluto de tuberosa aumenta la complejidad recordándonos que la azucena tiene pétalos de extrema suavidad. La estructrura respira con plenitud: los salicilatos y la base almizclada le permiten una buena difusión. Los almizcles son un cóctel de sintéticos y sobre todo de dos naturales con gran presencia: ambreta, que aporta un matiz afrutado, luminoso y angélica que permite trabajar facetas verde-avainilladas. En el fondo, bastante tierno, hay ciertas notas ambaradas a las que resulta difícil acceder. Los matices balsámicos en la salida los aportan las notas cinámicas y hacia el fondo el bálsamo de Perú para armonizar el conjunto.
Puedes probar este perfume infinidad de veces y nunca llegarás a captarlo del todo y no sólo por sus múltiples detalles sino también porque es excepcionalmente sensible a cualquier cambio atmosférico o variación de la temperatura corporal, lo que hace que sea difícil de usar en ocasiones, yo he encontrado que la mejor época para llevarlo es precisamente esta: principios de otoño o días no muy agobiantes de finales de verano, porque es cuando realmente se aprecia su riqueza.

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