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Feminité du Bois es un canto a la individualidad y el fruto de una idea creativa muy madurada. Veamos por qué…
Los arquetipos culturales que en Occidente aprendemos mientras crecemos es que los perfumes más ricos en notas florales son más apropiados para mujeres, mientras que las notas de madera, porque evocan el fuego, son mejor para los hombres. Hay incluso quien opina que los que son muy machos tienden a elegir fragancias fuertemente amaderadas y secas. Hay otro tipo de arquetipos, los sociales, construidos en torno a las ideas de estatus y capacidad de consumo, desde esa perspectiva las personas valoran más la identificación grupal…traducido en perfumes suele significar que buscan el último éxito de ventas que responda a los valores de grupo: Couture Couture ( y demás familia) by Juicy Couture es un buen ejemplo en estos días.

Serge Lutens ya había trabajado para Shiseido como creador artístico en el perfume masculino Nombre Noir (1980), diez años después le encargan de nuevo una fragancia, y una idea comienza a tomar forma. Serge Lutens tenía en mente a las princesas japonesas del período Heian (s.X) quienes por costumbre perfumaban sus cartas: un acto muy refinado mediante el que se resaltaba la singularidad de la autora. Así que hay dos aspectos que tenían que quedar bien reflejados: que la fragancia fuera única y que fuera muy reconocible. Pero además Lutens tenía ya en mente una impresión muy concreta experimentada durante sus viajes a Marruecos: la exquisita fragancia que la madera de cedro del Atlas desprende cuando ha recibido el calor del sol y que genera una sensación muy calmante. Así que se propuso crear una fragancia que recogiera la emoción que ese aroma natural genera. Así pues, la nota predominante que se puede sentir de principio a fin es el cedro , y esto en sí mismo ya es inusual, porque suele ser una nota de base y muy habitual en fragancias masculinas (mientras el sándalo con su cremosidad está más asociado a lo femenino).

Pero además es el cedro del Atlas secado al sol que desarrolla una riqueza de matices más allá de lo amaderado, y seco, porque tiene un dulzor meloso pero fresco, es cremoso y afrutado, tiene notas especiadas que recuerdan a la canela, es balsámico y voluptuoso con algún inesperado matiz animalístico. Ese aroma llevó a Lutens a la idea de crear un perfume que reflejara la feminidad de la madera.

Fue Christopher Sheldrake (nariz de la casi totalidad de perfumes Serge Lutens) quien creó el germen de la fragancia: un acorde de cedro confitado, a partir de ahí Pierre Bourdon (Dolce Vita de Dior) continuó la tarea. Como decía, la fragancia es cedro de principio a fin, pero está llena de pequeños detalles claroscuristas que dan gran profundidad al tema central. Así, tanto la estructura como el universo olfativo son innovadores y poseen una remarcable personalidad.

Ingrediente clave para crear Feminité du Bois fue el Iso E Super, que en la versión vintage de 1992 rondaba el 50% de la fórmula. El Iso E Super es una molécula de gran tenacidad pero suave olor que aporta notas amaderadas y sobre todo un tipo de calidez ambarada-iridiscente distintiva de este material que enriquece el tema amaderado central. Otra parte importante de Feminité du Bois es la compleja nota frutal que se desarrolla a lo largo de la fragancia, en la que se distinguen matices de melocotón, pera y ciruela- la más destacable y especialmente desarrollada en el extracto vintage. Las frutas se confitan con una nota melosa de cera de abeja, una nota de vainilla azucarada y la nota cálida especiada de la canela. Hay otras especias distinguibles en la composición que contribuyen al tono seco: clavo, algo de comino y el toque acidulado del cardomomo. El corazón de la fragancia es más floral, pero se mantiene el tono oscuro, con absoluto de rosa turca una nota fresca que también contribuye a la textura, algo de flor de naranjo y notas de violetas frescas para dar un ligero acabado empolvado. En la base hay una nota balsámica importante y profunda gracias al benjuí junto con notas almizcladas muy texturizadas con Cashmeran y algo animalística y coriáceo: castóreo.

Feminité du Bois significó crear un perfume alejado de estereotipos culturales y parámetros comerciales, abriendo un camino al territorio de lo sublime y lo intuitivo; el encuentro ante la novedosa fragancia que proponía en 1992 Serge Lutens ya era provocativa per se, por el hecho de ser inusual; pero además, técnicamente estaba tan bien construída, manteniendo ese tono seco-balsámico-lactónico-cremoso toda la evolución, y era tan distintiva: marcaba tanto su individualidad, que pronto se convirtió en una fragancia muy apreciada.

Antes de ser retirada, hacia el 2006/7 -depende un poco del lugar desde el que leáis esto- Feminité du Bois se comercializaba como una fragancia de Shiseido, con una gama amplia de productos. Aún se pueden encontrar en Internet a precios razonables esos productos cuyo envase evocaba formas orgánicas de la naturaleza y el extracto es especialmente bueno. La fragancia ha sido de nuevo puesta a la venta en la línea de perfumes Serge Lutens en este 2009 que está acabando, con el formato de dicha línea del frasco rectangular y la concentración de EdP; pero las normativas actuales que regulan el uso de los ingredientes en perfumería han obligado a reformularla. Muy encomiable el esfuerzo que han hecho en la reformulación por mantener el carácter y la calidad original, porque realmente el perfume se mantiene en su singularidad: más allá de lo amaderado, sigue siendo la sublimación de aquel recuerdo y aquella sensación que Serge Lutens conoció en sus primeras estancias en Marruecos. La nueva Feminité du Bois es muy similar a la vintage, aunque es menos rotunda en su salida y tiene menos contrastes de matices, su tonalidad es más ambarada y cristalina que la versión vintage que era más oscura, pero quizás la diferencia más notable sea el fondo más almizclado que aporta a esta versión un carácter más atmosférico. Deliciosa y misteriosa, perfecta para el espíritu de recogimiento a que invita el invierno.

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