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Songes en enero es perfecto. Perfecto porque en medio de este frío húmedo el aroma de las flores blancas y la vanilla dan calidez a la piel. Perfecto porque su carácter evasivo, a veces transparente, a veces dramático, es pura quietud llena de sugestiones. Las sugestiones, las ensoñaciones son como este perfume: intensas y sutiles al mismo tiempo. Un eco de la idea infantil de la magia.

Dostoievsky en Humillados y Ofendidos escribió algo que retrata bien el efecto de Songes:
Me agrada el sol de marzo en San Petersburgo,sobre todo el del ocaso en una tarde radiante y fría. Resplandece la calle entera, bañada de refulgente luz. Todas las cosas cobran un brillo repentino. Sus tonos grises, amarillos y verduscos pierden por un instante su tristeza; dijérase que el alma se ilumina, que uno se estremece o que alguien lo empuja con el codo. A nuevas visiones, a nuevas ideas…

Desde el punto de vista de la composición, es un tema muy de los años 20, época dorada de la perfumería : delicadas flores blancas: tropicales y empolvadas, que sigue la estructura clásica de balancear todas las notas mediante notas-contrapunto y arrastrar el tono inicial mediante multitud de puentes creando una fragancia multifacetada, compacta y armoniosa. Pero es algo más… posee cierta sensación de naturalidad y esa musicalidad algo bohemia, tan directa pero tan refinada, que sugestiona pureza y desdibuja el tiempo.
Songes es un néctar delicado que susurra con refinamiento la palabra feminidad.

El EdT es más luminoso y transparente mientras que el EdP es más denso, con notas de vainilla más potentes, sin embargo ambas concentraciones mantienen el tono atmosférico difuso y delicado propio de las flores exóticas. Muchas personas encuentran que hay algo que recuerda al nardo/tuberosa; definitivamente en el EdT hay una nota que recuerda al nardo y en mi opinión es más un efecto de los ingredientes y la concentración de los mismos, un efecto que no se repite en el EdP.

La salida es puro jazmín sambac: tierno y afrutado. En el EdT el matiz frutal de plátano es más evidente, al igual que la faceta indólica y pronto se pasa a percibir algo más tropical cercano a la flor de tiaré y el coco; el EdP mantiene esas notas pero son mucho más compactas…el transcurso es más lento, laxo incluso… el indol está mejor integrado, de manera que se percibe como algo más suave y floral. El absoluto de jazmín tiene una presencia muy sólida en esta fragancia, aportando ese aspecto empolvado-vaporoso tan característico que continua a lo largo de la evaporación gracias a otro absoluto: el de vainilla Bourbon.
La flor de Frangipani es quizás el tema importante aquí; en realidad para mi nariz, Songes es un canto al Frangipani. Y como toda flor tropical es elusiva, algo dulce, exquisitamente lactónica, algo afrutada y muy, muy difusa, pero además posee una sutil nota de cuero que en Songes, Isabelle Doyen (perfumista de la casa Annick Goutal) ha resaltado, quizás con bálsamo de Tolu.
El corazón explora facetas más dulces, algo melosas incluso, de las flores con el absoluto de Ylang-Ylang para crear volumen y absoluto de vainilla, que aporta mucha textura, como encargados de llevar la melodía principal, más el incienso responsable de introducir cierta oscuridad dramática, ahumada y contradictoria por esa cualidad etérea que posee dicha resina. Mientras el bálsamo de Copaiba redondea el tema con un eco aromático.
La base de la fragancia gana profundidad gracias al benjuí y se torna más amaderada, con una nota de sándalo cremoso, aumentando el tono sensual del acorde ámbar y los bálsamos, pero también tiene una nota de vetiver interesante porque crea un contrapunto seco y verde muy refrescante.

Songes. Sueños. Son una parte importante de la vida de toda persona, son viajes simbólicos en busca de algo que dormita en nosotros, que explora lo imaginario y moldea nuestra sensibilidad; de igual modo, el perfume, es algo más que un olor agradable, sin duda ayuda a definirnos a nosotros mismos porque nos permite representar nuestra individualidad. Ciertamente a eso lo podríamos llamar libertad.

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