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Llevo varias semanas dándole vueltas a ese aire de familiaridad que tiene Balenciaga-Paris. Siendo Le Dix (1947)-primer perfume de la casa Balenciaga-un floral aldehído centrado en el tema iris-violetas, parece que la referencia está clara y digamos: O.K.! Tiene el toque retro con la nota aldehídica y una suave base algo empolvada, más el carácter verde ligado a la idea de elegancia natural…pero con esta fragancia se pretende recrear el sabor chypre-floral-violeta y,…

Dejando a un lado la discusión sobre el musgo de roble…los “chypres modernos”-esos que se formulan sin musgo de roble-han proliferado con poco rigor y mucho patchoulí, creando algunos engendros difíciles de aceptar como chypres. No obstante ha habido algún acercamiento acertado, cuando no se adopta la estrategia compensatoria de la sobredosis de patchoulí, cuando se sugiere el sabor familiar, cuando se buscan un perfil de impacto similar con una estructura potente desde el inicio (ya comentado en la revisión de Mandragore Pourpre)…la opción del perfumista Olivier Polge (sí, el hijo de Jacques Polge, el mismo que trabaja para Chanel) en este caso ha sido eludir todo ese debate del musgo y centrarse en una nota del chypre muy importante porque aporta contrapunto en la base: la nota de labdanum o jara, este material que puede tener más o menos complejidad tiene un potente carácter ambarado y en las estructuras clásicas es el que aporta brillantez a la base, algo que por cierto en los Chanel aún se sigue haciendo.

Bien pensado debería de haber titulado este post: Balenciaga-Paris o la luminosidad del chypre.

La nota ambarada que Olivier Polge ha trabajado aquí es una nota de ámbar cristalino-como su padre hiciera en Coco Mademoiselle-que recorre toda la composición como una columna de aire tibio, y esta es sin duda una opción muy inteligente porque dota de modernidad a la fragancia a la vez que mantiene una idea algo retro; pero además, juega un poco con los estereotipos comerciales de las últimas décadas, donde blancura es igual a olor limpio almizclado… y les da la vuelta: en Balenciaga-Paris todo gira en torno a la idea de luminosidad, una luminosidad austera y natural a la vez, introspectiva y bohemia a veces…el tipo de brillantez que solo aportaría a una fragancia los aceites naturales. A esa nota cálida que se eleva desde el fondo hay que añadirle una calidad empolvada y cremosa que recrea la idea de piel en última estancia, junto con notas terrosas de patchoulí y almizcles algodonosos bastante discretos.

La fragancia es muy tenaz, y a esa especie de calidez con que envuelve la piel hay que añadirle un toque aldehídico no excesivamente marcado y una nota especiada importante: pimienta y algo de clavo, que acompañan a la nota floral principal: las violetas.

Olivier Polge ha dado algunos giros interesantes al tema clásico para mantener el espíritu Haute Couture:

-La sensación de tierra húmeda de los chypres clásicos, no está continuamente presente y lo que se hace más patente es la textura crujiente de las hojas de violeta.

-Las violetas en sí mismas no tienen un perfil tradicional, sino que se exploran aspectos más amaderados y metálicos.

-El acento empolvado tan asociado a las violetas está aquí desplazado a las notas almizcladas y amaderadas:de nuevo una cuestión de textura.

-Tiene un corazón floral aéreo y transparente con una gran nota de lirio de los valles y algo de jazmín.

-Mantiene el acorde clásico rosa-jazmín pero de un modo casi conceptual: a la nota de jazmín transparente le une notas rosadas-tipo rosa blanca- sin caer en el revival porque las recrea a partir de la unión de las violetas a una nota de magnolia rosada-alimonada ( esto también aumenta la cremosidad en la composición).

Balenciaga-Paris es sin duda una fragancia bonita y construída con inteligencia. Su campaña publicitaria es elegante y el frasco atrae por sus curvas rotundas ( de silueta coccon) pero yo aún no tengo claro si busca o no ser más o menos complaciente de lo que a priori da a entender. No lo tengo claro…

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