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Preparar un sniffathon puede resultar una tarea un poco loca, y en algunos casos improductiva, porque quizás al final acabes intrigada por una fragancia por la que no tenías ningún interés a priori…, así que el primer consejo es no ser excesivamente sistemático en la búsqueda-sólo un poco-Mi experiencia me ha enseñado que dar demasiadas indicaciones sobre tus gustos en una perfumería puede desconcertar a quien te atiende.

La disponibilidad de las marcas es diferente según el lugar que visitemos, desde ese punto de vista sí es interesante llevar una pequeña lista de perfumes que podemos probar en un sitio concreto-cuando son perfumes nicho, exclusividades, etc-. Preparar una lista implica leer algo sobre los perfumes para decidir, verdad? Bien, las listas de ingredientes son una guía que puede señalar un poco la dirección del perfume. Ej: si no nos gustan nada los perfumes extremadamente florales, podemos ahorrarnos el esfuerzo. Pero esa lista de ingredientes no siempre se corresponde con lo que hay de verdad, aunque eso es otra historia.

Si se van a probar varios perfumes, hay que espaciar un poco las pruebas porque la nariz se satura y llega un momento en que ya todo huele igual…-el café no suele ser muy efectivo en estos casos, la verdad- lo mejor es el aire fresco; si no hay esa oportunidad, entonces una respiración profunda expulsando el aire por la boca puede ayudar mucho.

Si tienes la oportunidad de impregnar por ti misma el secante, asegúrate de que pones al menos 3 vaporizaciones-no menos- para que quede bien impregnado y realmente puedas percibir bien toda la evolución. Hecho esto hay que esperar a que se evapore el alcohol, de otro modo será lo único que huelas. Hay muchos lugares donde sólo vaporizan una vez, muchos, y que son reacios a la prueba en piel porque tiene que bastar con el mínimo conocimiento y la marca del perfume para quedarte encantada. Así son las cosas, y en esos casos pues no queda otra que sonreír y mirar para otro lado.

En este punto ¿queremos probar el perfume para estudiarlo o para disfrutarlo? Aunque ambas cosas sean posibles, la actitud es distinta: al estudiarlo se requiere más concentración, seguir una serie de pautas y una premisa importante: ser ya capaz de reconocerlo.

El conocimiento es un continuo en cualquier materia, en perfumería puede se diario pero lento: la palabra paciencia tiene verdadero sentido en este contexto. Cuando empezamos a conocer una fragancia, lo primero que tenemos que captar es su(s) nota(s) más característica Ej: rosa, y las facetas principales Ej: almizclada, frutal que van dibujando el perfil general de la fragancia: rosas hay de muchos tipos, aunque todas las llamemos del mismo modo, pero luego el perfume puede ir en una dirección u otra.

Una opción interesante, tanto si estamos buscando una fragancia como estudiándola, es optar por probar fragancias de una misma familia o con una nota importante en común, porque así podemos apreciar mejor las diferencias. Ej: Grand Amour de Annick Goutal y Chamade de Guerlain tienen aspectos en común, especialmente la nota de jacinto pero sus personalidades son realmente diferentes.

Tener la oportunidad de probar la fragancia en distintos lugares y diferentes condiciones ( lluvia, humedad, calor- pero no con frío extremo o aire seco porque es muy difícil oler en esas condiciones-) es importante porque en cada circunstancia pueden salir notas nuevas, efectos escondidos que sólo se muestran en ciertas condiciones. Lo mismo sucede con la zona del cuerpo donde se haga la prueba, lo más normal son las muñecas…pero incluso un mismo perfume puede oler diferente en una muñeca o en otra, por eso una cosa es probarlo y otra llevarlo.

Lleva un tiempo ir reconociendo las notas en los perfumes, lleva un tiempo entender la diferencia entre perfume y mezcla- especialmente porque en el mercado actual se favorece la mezcla pero esto lo dejaré para otro día- y sobre todo lleva un tiempo hacerse con un vocabulario propio para describir nuestras sensaciones olfativas pero aún así es muy importante tomar notas de las sensaciones que nos da el perfume, desde el principio: cuanta mayor familiaridad se tenga con la fragancia más fácil será dar nombre a las cosas. Lo más importante quizás sea no concentrarse demasiado en un sólo aspecto.

Al final, cuando ya hemos probado y probado, leído y leído nos damos cuenta que algo hemos aprendido y que somos capaces de tener nuestras propias opiniones: así se construye la cultura perfumística.

Consejos de olfacción más técnicos se verán en otro post.

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