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Estoy con el secante en la mano pensando qué probar hoy y veo ese frasco tan coqueto, tan goloso, que es como un juguete-la expresión frasco-joya siempre me ha parecido excesiva- aquí realmente lo que veo es un juguete muy decorativo que promete hablarme de Oriente…Lo pruebo: es un jugo saturado de notas frutales y azucaradas hasta el punto de poder masticarlo, luego se vuelve ligero, algo cálido, poco sustancioso aunque no es desagradable.

Pero mi escepticismo está completamente alerta: se me promete algo oriental aka algo texturizado, rico y denso, algo intrincado que evoca la opulencia y el deleite, y en último término algo que conlleva la idea de lujo ( no necesariamente material); sin embargo, mi vena más cínica se manifiesta al hacerme pensar que, en todo caso, sólo estaría comprando ocio…

No puedo dejar de comparar Oriens( 2010) con otro perfume tipo orientalia de Van Cleef & Arpels: Birmane (1999). También fue un perfume de tramo, creado según la estética que marcaba el mercado en aquel momento; también era frutal, extra frutal, un estallido de piña-bergamota-limón que le daban transparencia frente a un fondo oriental basado en almizcles y notas de vainilla, no carente de cierta agresividad enmascarada por lo dulce tan del gusto de algunas personas, pero aún así Birmane era coherente en su discurso. Nadie que vea su anuncio puede pensar en algo definitivamente exótico, tiene ese toque circense que no deja lugar a dudas de su impostura, pero está hecho con coherencia. Así que de nuevo me surge la duda: Oriens, ¿qué intención tiene?

Lo he pensado bien y finalmente creo que su intención es despertar el sentido del humor. Sí, sí. Mi conclusión se basa en cierta lógica de mercado; existe una técnica de marketing que consiste en generar caos-nada que ver con los principios orientales…-: la base es coger elementos clásicos, o un patrón tradicional y añadirle un detalle subversivo que inyectará “humor”.

En otras palabras, reinventar clásicos mediante caos es un modo de ilusionismo, un modo de hacer creer que se cambia la realidad pero además se hace a la moderna manera de quitar corsés y dejar que se desate la locura etc, etc. ¿ He de pensar que convertir el praliné, la frambuesa y el caramelo en la opulenta esencia de Oriente es lo más? ¿ Se supone que es subversivo hacer un chypre a la moderna ( aka patchoulí como base) con cierto aire oriental y hacernos creer que nos embarcamos a un viaje hacia la sensualidad? Sinceramente me gustan más los perfumes Van Cleef & Arpels cuando deciden ser serios aunque en gustos no hay nada escrito.

Pero puestos a cruzar teorías, yo también quiero hacer una prueba. Ya que creo firmemente que una persona puede llegar a engañarse a sí misma de muchas maneras y un perfume puede ser una de ellas, dejadme que lo compare con un electrodoméstico. Por incongruente que parezca yo he encontrado una fuerte base argumentativa a mi propuesta en las siguientes palabras que Tom Sharpe utiliza en Los Grope para caracterizar a una de las protagonistas:

“En la cocina, Belinda se preguntaba por qué se habría marchado de su casa y se habría ido a vivir a aquel chalet de Essexford, donde el campo era tan llano y la vida tan insoportablemente aburrida, dónde lo único que parecía importar era el dinero y donde todos los amigos de Albert eran unos sinvergüenzas.

Belinda ya había padecido otros brotes de nostalgia, pero los había superado repitiéndose una y otra vez que tenía todo cuanto un ama de casa moderna podía desear y que podía vivir tranquila el resto de su vida. Había interpretado su papel a la perfección, pero de un tiempo a esta parte había empezado a ver que sólo era eso: un papel en una obra sosa y en muchos aspectos hortera, por no decir sórdida, que no tenía nada que ver con la persona que ella era en realidad. […]

Y por si fuera poco Belinda se daba cuenta de que no tenía autoridad en su matrimonio-un matrimonio del que se lamentaba realmente- y de que había sufrido una pérdida de poder que también lamentaba amargamente. Pero conservaba la espantosa decoración, que en realidad no le gustaba, obligaba a Albert a descalzarse para entrar en la casa que parecía un escaparate, y en general interpretaba el papel de autócrata. De hecho la parafernalia del matrimonio-el moderno mobiliario y los electrodomésticos, apenas usados pero carísimos- era el único medio para conservar cierto grado de dignidad y, al mismo tiempo, para disimular sus verdaderos sentimientos hacia Albert. En el fondo, Belinda estaba deseando escaparse de allí y de los horribles amigos de su esposo, y volver a su verdadero hogar, la casa donde había crecido y donde la amaban y la respetaban de verdad”

Notas oficiales de Oriens:Mandarina-frambuesa-frambuesa negra/ notas solares-jazmín/ patchoulí-praliné.

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