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Noir Epices o “Todo sobre las especias”.

Noir Epices nació como un perfume de ambiente para el ballet multisensorial Quintessence, estrenado por el Avignon Opera Ballet en 1996 durante la celebración del 50º Aniversario del Festival de Avignon. Quintessence era un recorrido por la historia del perfume desde la Antigüedad a nuestros días junto con una reflexión sobre los Cinco Elementos. El primer elemento representado era el Fuego, conectando con el origen sacro del perfume: una ofrenda o plegaria que llega a la divinidad a través del humo oloroso, perfumado gracias a sustancias preciosas quemadas para la ocasión. Estas sustancias eran además por su rareza, caras, y también podían tener aplicaciones médicas. Doblemente codiciadas: no sólo ayudaban a llevarse bien con la divinidad, también podían cuidar la salud y eran un símbolo de estatus.

Procedentes del Lejano Oriente, se establecieron importantes caminos por tierra y por mar para el comercio, entre ellas la Ruta de las Especias. La idea original de Noir Epices era un retrato olfativo de todos esos elementos: especias, fuego, lo sacro y la Ruta; un olor que acompañaría en escena a los bailarines y a las imágenes proyectadas. Puesto que la fragancia tenía que expandirse por toda la sala, en origen era fuerte.

En una visita a Michel Roudnitska para tratar el tema de Le Parfum de Therese, Frederic Malle tuvo la oportunidad de probar la fragancia que ilustraba el ballet y quiso incluirla en su línea sin retoques, sólo añadiendo algo más de vainilla, para suavizar un poco y dar más tersura a la base.

Noir Epices nació como un esfuerzo por buscar los puntos en común entre artes visuales y perfume, para resaltar los aspectos que a nivel de impacto emocional comparten. Michel Roudnitska realiza un trabajo de introspección muy importante al reflexionar sobre cómo las sensaciones que produce el entorno (visual,táctil, olfativo) despiertan algo en nuestro interior, algo profundo. ¿Cómo funciona cada lenguaje artístico? Se trata de la cualidad mística de los sentidos que nos conecta con nuestro lado más civilizado.

Las materias orientales evocan rápidamente esa idea de misticismo y ese pálpito gracias a su calidez, su vibración y la cadencia lenta con que se desenvuelven. Michel Roudnitska hace un trabajo minucioso con todos los elementos para hacer un estudio sobre las especias y mantenerlo en el plano olfativo- para que sea algo muy refinado- dando a la fragancia un tono oscuro, exótico, con suavidad y fluidez, junto con cierto acabado chyprée. Se trata de una base amaderada con cedro y sándalo más patchoulí para sustentar la nota de rosa en el corazón, una rosa negra que late difusa desde el fondo de la fragancia, mientras el geranio ( muy importante aquí) se muestra en el primer plano donde se van sucediendo las especias-facetándose- con una tersura inaudita: nuez moscada,canela, clavo y pimienta; finalmente la naranja junto con algo verde oscuro dominan desde la salida recorreriendo gran parte de la estructura.

Lo más sorprendente de Noir Epices es como ese sabor algo familiar ( la rosa negra, las especias, la madera) se vuelve tan ambiguo y tan elegante a la vez. Oscuro, siempre oscuro pero evocando cierta idea de tranparencia. No es una fragancia fácil, puede llevar su tiempo apreciarla, pero es una fragancia muy bella.

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