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El nenúfar es una planta acuática, con un rizoma que arraiga en el fondo fangoso de aguas de corriente lenta, cuyas hojas y flores emergen a la superficie. También conocido como ninfea o lirio acuático, a menudo se confunde con el loto ( Nelumbo) hasta el punto de que en literatura y mitología el término loto- del griego lotos– ha sido usado para referirse a ambas familias: Nynphaeaceae y Nelumbaceae, relacionando el alto impacto cultural y simbólico que el loto ha tenido en muchas civilizaciones. Se ha discutido mucho sobre la posible relación de ambas familias, y actualmente los análisis genéticos dan a entender que tienen suficientes peculiaridades cada una para considerarlas por separado, si bien es posible que hayan tenido un antepasado común, la Archeofructis sinensis debido a que su apariencia y hábitats de crecimiento guardan relación.

La palabra nenúfar es una bella peculiaridad de nuestro idioma. La palabra procede del árabe nilûfar, que proviene del persa y significa “loto azulado”; el vocablo consta ya en los cuentos de Calila de mitad del s. XII, y en lengua romance peninsular se transformó en nainûfar y se extendió por otras lenguas romances europeas, apareciendo frecuentemente en literatura científica. La palabra ninfea en castellano comenzó a extenderse tras la traducción que de Plinio hizo Jerónimo de la Huerta en 1624.

El nombre botánico Nymphaea es una transliteración directa de la palabra griega con que Teofrasto designó estas plantas hacia el 300 a. de C., y hace referencia a la práctica de la cultura arcaica griega de dedicar dichas flores a las semidivinidades del agua: las ninfas.

La Hipótesis de las Paleohierbas incluye el género de las Nymphaeaceae dentro del grupo de plantas con semilla que se volvieron dominantes en la mayoría de ecosistemas terrestres desde el Paleógeno. Se calcula que se originaron en el Cretácico Temprano (hace 135 millones de años) y comenzaron a radiar hasta convertirse en grupo dominante. Son precisamente las Nymphaeaceae el grupo que mayor abundancia de pruebas fósiles ha aportado a esta teoría; por estos registros se sabe que estas plantas no han cambiado mucho desde entonces.

El género Nymphaea ha desarollado especies tropicales y especies resistentes (tolerantes al frío) igualmente con floración nocturna o diurna. La especie tropical-diurna es el Nenúfar del Nilo ( Lirio Sagrado del Nilo o Lirio Azul de Aguas) : Nymphaea nouchali var. caerulea. En Egipto había otra especie nativa de floración nocturna: el llamado loto blanco o nenúfar blanco ( Nymphaea lotus). Un tercer tipo: el rosa ( Nelumbo nucifera) fue introducido tardíamente- unas fuentes aseguran que fueron los persas, otras que fueron los romanos-. Las tres especies aparecen retratadas en el arte egipcio con signos distintivos, si bien el loto rosa está relacionado con el Período Ptolemaico. Pero fue el Nenúfar Azul el que se convirtió en símbolo del Alto Egipto (Sur), y desde los primeros tiempos de esta civilización alcanzó gran transcendencia simbólica al asimilarse con el ciclo solar, y por tanto a la idea de eternidad, porque:

-Era la única planta con flor en Egipto que florecía todo el año.

-La flor se cierra al amanecer y se sumerge en las aguas lentas, para emerger de nuevo al amanecer y abrirse orientándose al sol.

-Sus pétalos azules en contraste con su botón amarillo dorado parece que representen el cielo y el sol.

-Su capacidad para emerger de un sustrato fangoso y elevarse hacia la luz se interpreta como una representación del origen del mundo, del orden y la pureza.



*Representación de Nefertem y su jeroglífico

En la mitología egipcia se recogen varias tradiciones ( generales y locales) que explican el origen del mundo; la Cosmogonía Heliopolitana es la de mayor arraigo, en ella Nefertem ( Perfección; El-Bello-Amanecer; El-Joven Atum; El-Bello-Atum) representa la luz del amanecer que surge del Gran Nenúfar Sagrado nacido de las Aguas Primordiales del Caos.
Ra en principio era el dios-sol del mediodía para diferenciarlo de Atum que era el dios-sol del amanecer, posteriormente ambas divinidades se asimilaron en Atum-Ra. Pero Nefertem- la primera reencarnación de Atum en Heliópolis- fue por sí mismo una divinidad de gran importancia pues personificó las funciones de la Flor Sagrada en el Antiguo Egipto y se convirtió en deidad de la salud, la buena suerte, los perfumes y los ungüentos. Se suele representar como un joven coronado por un nenúfar y plumas o como un niño acurrucado en la flor, aunque también podía adoptar la apariencia de un león o tener aspecto mortuorio cuando presidía ceremonias de embalsamamiento.

Al surgir el nenúfar al amanecer, desprende un aroma dulce que loe egipcios asociaron con la presencia divina. En los textos antiguos el aroma de esta flor se califica más como refrescante que como vigorizante. Era uno de los ingredientes favoritos para los baños aromáticos- de los que Cleopatra VII era tan partidaria- y junto con el coriandro se usaba para bajar la fiebre. El aroma del lirio acuático siempre era considerado como restitutivo de la salud y como protector. Resultan muy frecuentes las escenas de pintura o bajorrelieves egipcios donde el loto es ofrecido a los invitados de una fiesta para “aspirar vida”, o donde al fallecido una deidad le da a oler el nenúfar para ayudar a restaurar sus sentidos.

Las flores de nenúfar se maceraban en vino para preparar un brebaje intoxicante y aromático para banquetes y festivales; la raíz de loto se comía en crudo o cocinada, mientras que las semillas se secaban y se molían para fabrican un pan de leche. La decocción de nenúfar se usaba para incrementar la libido y se creía que las semillas podían neutralizar el efecto de los filtros amorosos, de igual modo que se pensaba que llevar consigo algo de la flor o la flor misma funcionaba como poderoso amuleto que aseguraba la protección divina.

Sobre el discutido tema de la presencia de sustancias narcóticas en el nenúfar nada se ha aclarado aún; lo que si se sabe con seguridad es que esta flor contiene fitoesteroles y una concentración de flavonoides superior a la del Ginko biloba ( aumenta la circulación y la oxigenación), y que era usado desde la Antigüedad para calmar el dolor. Dentro de los flavonoides encontrados (Miristicina, Quercitina y Kaempferol) destaca la Miristicina por ser una sustancia alucinógena también presente en la nuez moscada; sin embargo los estudios realizados afirman que el poder embriagador del nenúfar se lograba mediante el proceso de maduración en vino.

Las casas frecuentemente se adornaban con flores en Egipto, y el nenúfar era una de las predilectas; existían boles que permitían acomodar las flores flotantes. En los jardines privados de la nobleza y altos dignatarios solía haber una piscina central rodeada de numerosos árboles que proporcionaran sombra, mientras en el agua crecían nenúfares y papiros, y bordeando se plantaban mandrágoras, amapolas y acianos. Eran llamados Jardines del Renacimientos y fueron muy populares durante el Imperio Nuevo.

Las deidades egipcias se decía que emanaban un olor divino de sus cuerpos. En la vida cotidiana, a todos los niveles, se buscaba emular a las divinidades, de modo que los perfumes tenían una gran importancia a nivel religioso, aúlico y doméstico. Egipto en la Antigüedad fue considerado cuna de maestros en la fabricación de perfumes y sus productos alcanzaron fama por todo el Mediterráneo. frecuentemente los perfumes se almacenaban en pequeñas anforillas lotiformes.

“Toma su perfume para ti, para que tu olor pueda ser tan agradable como el de Ra cuando asciende desde el horizonte y los dioses del horizonte se deleitan con él. Oh Rey, que el perfume del Ojo de Horus esté sobre ti, que los dioses que siguen a Osiris se deleiten contigo”

Declaración 637 de los Textos de las Pirámides: “El rey es ungido”; Pepi II.

En la perfumería moderna sin embargo el nenúfar es más bien un fenómeno raro porque es muy poco frecuente; algunos perfumes con nota de nenúfar son Allure de Chanel, Préparation Parfumée de Andrée Putman, Un Jardin sur le Nile de Hermés, Cool Water de Davidoff, Burberry Summer, Ming Shu de Yves Rocher, Angel Garden of Stars-Le Lys de Thierry Mugler, Lotus Blossom & Water Lily de Jo Malone, Sea and Sun in Cadaqués de Salvador Dalí Perfumes , Green Tea Summer de Elisabeth Arden. Dos fragancias en las el nenúfar es el protagonista son: Lotus Bleu de Roger & Gallet y Nenufar: The Sacred Scent of Cleopatra de Scents of Time.

Una descripción más en detalle del aroma del nenúfar y de dos perfumes centrados en esta flor en este post

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