*Aparición del rostro de Afrodita de Cnide, Salvador Dalí, 1981.

(…) A ese algo voy a llamarlo aquí “magnetismo”. Una fuerza que te atrae y te absorbe, te guste o no te guste, quieras o no.

Quizás pueda compararse al aroma de un perfume. Tal vez ni el mismo maestro perfumista que lo ha creado pueda explicar por qué un aroma en concreto posee una determinada fuerza y produce un efecto. Es difícil de analizar científicamente. Sin embargo, explicaciones aparte, algunas mezclas de aromas pueden atraer al sexo opuesto como el olor de los animales en celo. Tal vez haya un aroma que atraiga a cincuenta personas de entre cien. Y quizás exista otro distinto que atraiga a otras cincuenta. Sin embargo, también hay uno que hechiza sólo a una o dos personas en este mundo. Es un aroma especial. Y yo era capaz de percibirlo claramente. Sabía que era letal. Podía distinguirlo a la perfección desde muy lejos. En esas ocasiones, yo quería acercarme a las mujeres que lo exhalaban y decirles ” Lo he notado, ¿sabes? Quizás los demás no, pero yo sí “.

Cita de Al Sur de la frontera, al Oeste del sol , Haruki Murakami.

Realmente no se sabe tanto como se cree sobre el papel del olfato en los seres humanos, sobre la cualidad aromática de las personas o sobre la sensibilidad olfativa. Existen muchas investigaciones en una dirección, no tanto en otras; como en muchos ámbitos del conocimiento actual se analizan a nivel micro muchas cosas pero luego falla la capacidad integrativa… Y en medio de todas esas imprecisiones, Murakami puede hablar de forma esencial y precisa: con esa capacidad suya sus libros siempre me hacen pensar y me conmueven.

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