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*Eros y Psyché se abrazan, escultura de Antonio Canova (1787-1793)

Más que una sensitividad extrovertida, intentamos ilustrar el olor de la intimidad, como una especie de vestigio de la persona amada, algo que queremos retener para siempre, un perfume insinuado, una adicción sosegada.

Con estas palabras Frederic Malle explica que la inspiración para Dans Tes Bras ( En tus brazos) es la sensualidad tierna que encierra el olor de la piel cálida de la que emana un aroma profundo y salado, rico en matices complejos. En términos perfumísticos esto se traduce en tonalidades almizcladas, y que sean sensuales implica que sean confortables: que eviten lo impúdico, y eso es una cuestión de equilibrio bastante delicada.

Si en Musc Ravageur (2000) Maurice Roucel trabaja el almizcle más animalístico bajo capas de ámbar, vainilla y canela – muy en la línea de Shalimar, muy en el filo del buen gusto- en Dans Tes Bras (DTB) explora otras facetas más suaves, hundiendo los acordes más carnales entre velos de sutilezas. Para este trabajo el Cashmeran fue elegido como piedra angular de la composición, sobre la complejidad y cualidades de este material ya comenté aquí; este ingrediente funciona como una base y se van explorando sus distintas posibilidades diluyendo el resto de ingredientes en él: cada elemento añadido o cada acorde incorporado hace explotar una faceta del Cashmeran, estando siempre presente por su tono, por su textura.

Hay tres grandes grupos de ingredientes que intervienen en la composición: almizcles varios, iononas ( notas de iris-violeta) y salicilatos con los que se despliega el juego de equilibrio técnico que es Dans Tes Bras: un perfume altamente estructurado y un perfecto ejemplo de cómo una idea que nace de la fascinación del perfumista acaba siendo un trabajo muy analítico.

En Editions de Parfums Frederic Malle hay algunas fragancias que toman como punto de partida una estructura clásica y luego le dan un giro con el que introducir un aspecto contemporáneo; L´Eau D´HiverUne Fleur de CassieDans Tes Bras son tres claros ejemplos de homenaje a una de las mejores fragancias de Guerlain: Après l´Ondée (1905), cada una toma un camino diferente pero la referencia está clara. Aunque esa especie de sutil aura vintage con un particular tono seco y especiado sobre base de heliotropo que tiene DTB también tiene elementos de otro gran clásico L´Origan (1906) de Coty.

Après l´Ondée…mientras colaboraba con Guerlain, Maurice Roucel trabajó sobre la parte más obvia del tema central: iris y violetas para componer Insolence…pero Insolence es un producto bastante ajustado a ciertos parámetros comerciales que implican al menos dos cosas: tonos evidentes y un toque dulce muy característico…en Dans Tes Bras lo que recrea es la especial nota húmeda y ese dulzor maduro que late en el bouquet de violetas de Après l´Ondée. Es algo muy singular y elusivo.

Además de la impronta del cashmeran, Dans Tes Bras es un juego de contrastes continuo entre lo frío-metálico y lo sensual aterciopelado, entre lo floral y lo ceroso, entre notas húmedas de orris y notas secas de incienso, entre tersura y densidad aterciopelada, entre lo balsámico y lo almizclado, lo velado y lo cristalino…si Après l´Ondée es un paseo por la campiña florida tras la lluvia, Dans Tes Bras es un paseo por un bosque en primavera tras la lluvia.

La fragancia se abre con el brillo sosegado de la bergamota y el brillo verde mentolado del salicilato de metilo acompañando a las violetas envueltas en una impronta vegetal y crujiente. Las violetas serán una constante en la fragancia, y pasarán por todas las tonalidades y matices: verdes, frescas, empolvadas, más florales y abstractas o más oscurecidas…pero siempre estarán presentes de forma poco evidente. Personalmente encuentro que el tono terroso-empolvado que a veces surge entre estas notas florales es pura extravagancia, y eso me gusta: es una forma de mantener en el lado contemporáneo a las violetas y el heliotropo.
Según se avanza hacia las notas medias la fragancia se hace más suave gracias a la flor de naranjo que aporta sensualidad y al jazmín que aporta oscuridad, este acorde floral balanceado con el incienso acaba mostrando una singular nota de tierra húmeda y de alcanfor que conecta con el patchoulí. El tono dramático se matiza con el “toque Roucel”, una nota herbácea-verde-floral-especiada característica que hay en todas sus composiciones en mayor o menor medida: la champaca blanca (Michelia alba). Hacia el fondo los almizcles- y hay bastantes- se hacen más explícitas pero están muy texturizadas y suvizadas por maderas y heliotropo.

Pero si en términos perfumísticos es compleja, no lo es menos a nivel estético ¿persigue la seducción intelectual? Dejémos la pregunta sin respuesta, pero leyendo un fragmento del análisis que Carlos Reyero hizo de la obra de Antonio Canova con que ilustro este post …

” La obra constituye un equilibrio perfecto entre pasión y ternura, entre el amor como sentimiento absoluto que se desea permanente e inalterable- aunque paradójicamente su inevitable indefinición hace que, en la escultura, quede como un suspenso-, y el recuerdo lírico de lo pretérito que, por el contrario, es la parte más tangible de la percepción. Se ha dicho que Canova ha detenido a los amantes entre dos momentos sublimes, el de la pasión que ha llevado a que tenga lugar ese momento y el del éxtasis sublime aún por llegar. Es pues la representación de una idea más global, total y completa del amor, en toda su dimensión redentora carnal y espiritual”

No puedo evitar pensar que …Si las figuras se encuentran visualmente en el punto delicadamente suspendido en el vacío…Dans Tes Bras podría ser el aroma percibido en ese espacio.

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