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Existe una familia de fragrancias, con una buena tradición de éxitos, basada en un acorde floral fresco, etéreo y ligeramente exótico donde delicadeza y fortaleza son dos caras de la misma moneda, sin que la balanza se incline hacia un lado en particular. Hay un perfume que destaca por ser el iniciador de la saga: L´Air du Temps de Nina Ricci. Entonces no será raro entender que para Nina L´Elixir el equipo creativo de Puig decidiera retomar esa tradición; el vínculo entre ambas fragancias no es obvio en términos de olor, sino en términos de estructura base y en aspectos del concepto de femineidad manejados.

Algo muy tentador tanto de Nina (2006) como de Nina l´Elixir (2010) es el modelo del frasco, tomado del que Lalique hiciera según diseño de Robert Ricci para contener el jugo de jazmín y frutas de Fille d´Eve el perfume de Nina Ricci de 1952.

En esta familia de fragancias la dualidad está implícita siempre en el equilibrio que se establece dentro del propio acorde floral, que fluctúa entre lo inocente y lo sensual. En el caso de Nina L´Elixir tenemos la ternura de una rosa-rosa ultra-fresca, afrutada y muy escondida junto a la lozanía insinuante de un jazmín verde y fresco, un jazmín eclosionante envuelto por una brisa exótica en la que la Hediona tiene mucho peso.

El acorde gourmand fuertemente ambarado y orientalizante de la Nina del 2006-compuesta por Olivier Cresp y Jacques Cavallier- aquí sigue siendo reconocible en un segundo plano. Olivier Cresp, que es el autor de esta nueva fragancia, dijo que una parte de la composición se inspiraba en los dulces avainillados que su hija compraba …y lo que aquí tenemos es una nota compleja que recrea la idea del dulce, no el dulce en sí mismo: tenemos una golosina refinada de manzana caramelizada sobre una base de merengue de vainilla. Es la parte exquisita de la fragancia.

La parte pícara de la fragancia aparece bajo distintas formas: unas veces es el frescor acidulado de la manzana verde, otras es la dulzura máltica de la manzana dorada, otras la sugerencia de la textura jugosa experimentada cuando se muerde la manzana… sugerencia en la que el complejo acorde de fruto rojos (grosella-frambuesa-fresa-cereza) interviene al aportar un toque sabroso y transparente bastante complejo…es una manzana idealizada que reúne características de varias especies para representar al Fruto.

Las virtudes ambrosíacas de este elixir no recaen sólo en su dulzor exótico sino también en el carácter vivaz y efervescente de sus notas verdes…o más bien en el gran equilibrio que hay entre ambos. Las notas verdes en perfumería son difíciles porque pueden resultar muy fuertes, muchas veces se balancean con notas afrutadas, en Nina L´Elixir forman una armonía muy distintiva.

Hay algo singular en el carácter verde de esta fragancia y es que no persigue delatar su verdor sino crear una sensación de frescor nueva. Esta es una faceta que en los últimos años las fragancias másculinas han renovado con la introducción de notas de licores y otras bebidas, en Nina L´Elixir es la Caipirihna de lima la que cumple esta función, pero además le da un toque original y un filo metálico (propio de las limas) a la fragancia, dotándola de un carácter asertivo. La faceta verde tiene otro matiz interesante que proviene del acorde floral donde hay un aspecto de jazmín tan verde que parece anisado, un carácter que recuerda un poco al Lolita Lempicka.

Tradicionalmente en la base de esta familia de fragancias las notas amaderadas-especialmente cedro- se mezclaban con las almizcladas y había una nota ambarada menos evidente. En Nina L´Elixir los parámetros están invertidos, y es la nota almizclada la que está cautiva, matizando suavemente con un tono afrutado la base que es más ambarada, con un ligero toque salado de ámbar gris- algo muy tenue- que es un detalle de calidad para añadir profundidad a la fragancia.

Nina L´Elixir es una fragancia muy sólida que está facetada hasta el punto de producir una percepción esférica (más que poliédrica), fluída y armoniosa. Tiene un carácter espontáneo que evoca cierta idea de lozanía y vivacidad, pero tiene también un carácter elusivo gracias a su acento en una cremosidad tropical difícil de ubicar. Si un elixir es la fórmula entre las fórmulas capaz de agudizar un efecto, L´Elixir tiene la virtud de agitar el carisma que crea cierta distancia respecto de los fáciles olores. Dicho de otro modo, hay algo en este elixir que recrea la idea de corazón joven sin que pueda parecer una elección cínica por parte de mujeres de más edad que los 18 años.

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