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Existe un olor etéreo y embriagador, el aroma de ciertas campánulas nocturnas que cautiva fluctuando entre la ternura juvenil y la sofisticada sensualidad con que flirtean notas frescas casi alimonadas, cremosas y notas cálidas en un elusivo recuerdo de flores blancas y un verdor avainillado al fondo. Se llaman Trompetas de Ángel (Brugmansia). La planta parece algo de otro mundo, con una presencia en el jardín a medio camino entre la floresta melancólica y la fortaleza de una flor paradisíaca. En algunas ocasiones he reencontrado este aroma en ciertas fragancias. Esta flor con toda su delicadeza y brutalidad exuberante representa el allure sensual que late en la naturaleza, un encanto inasible que se persigue continuamente y continuamente se escapa con fluidez. Es un ideal.


* Brugmansia o Trompeta de Ángel

En perfumería esa ambigüedad de las flores siempre ha sido un tema fascinante, y como ya comenté aquí, existe una tradición exitosa de perfumes florales etéreos basados en el acorde salicilato-floral unido a maderas y almizcles en la base. Anaïs Anaïs de Cacharel es un ejemplo ya clásico: la parte más inocente de la fragancia la representa el lirio ( azucena)-aquí fresco,ligero y verde- apoyado en una prominente nota de lirio de los valles; mientras que los aspectos más carnales son sofisticados mediante una especie de olor tropical representado por la atractiva nota de cremosidad frutal, siempre presente en la fragancia y siempre ambivalente.

Pese a tener una importante ascendencia, Anaïs Anaïs (1978) definió un campo por sí misma gracias a una estructura más lineal y a la creación de un acorde de flores blancas vaporoso pero poderoso por sus pequeños detalles. Las flores en Anaïs, Anaïs son ligeras, con un toque empolvado y jabonoso, están tintadas de verde por varios matices que resaltan la frescura propia de las cosas lozanas, pero al mismo tiempo hay escondidas notas ambaradas que encierran calidez y pueden llegar a sugerir algo más primario mediante ciertos aspectos florales más fieros que recuerdan al narciso y un inusual acorde de miel mezclado con almizcles y cuero ruso en la base. Es el contrapunto animalístico.

Anaïs Anaïs fue un trabajo de equipo: Paul Léget, Raymond Chaillan, Robert Gonnon y Roger Pellegrino que pronto se convirtió en una fragancia muy popular cuyo esquema-especialmente la nota de lirio blanco- ha servido de inspiración para otras fragancias y productos cosméticos. Hay cuatro aspectos destacables dentro de esta composición:

-El frescor verde y ligero que recrea la sensación de aire fresco mediante notas de bergamota, galbanum y una nota más pungente mezcla de jacinto y grosella negra.

-El dulzor maduro que acompaña la nota cremosa y es una mezcla de Hediona, notas de melocotón y miel.

-El bouquet de flores blancas ligeras donde destacan las notas más frescas de lirio (azucena) y lirio de los valles, lila, madreselva…junto a notas más rosáceas de magnolia, rosa blanca y la calidez del ylang-ylang.

-El acorde almizclado a medio camino entre lo empolvado, lo musgoso, lo amaderado-ambarado (cedro, sándalo) y una nota animalística en la que salen a colacción los aspectos floral-cinámicos y el acorde de cuero ruso tan característico.

La parte que recuerda a la Brugmansia (que desprende su fragancia por la noche) es la más indefinible y difusa, es un tono cítrico suavemente floral y con algo avainillado que se acerca en su faceta verde a la azucena y las notas frescas de la flor de naranjo. Es el toque feérico.

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