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*La ninfa del agua de John Collier (1923)

“Sólo el jazmín con su infinito espectro de facetas-cítrica, verde, floral y animalística-era capaz de expresar la profusión de emociones que quería comunicar con este perfume” Kilian Hennessy.

El jazmín aquí elegido como protagonista es el jazmín de la India (jazmín Sambac), una variedad de floración nocturna de aroma más animalístico y matices bastante pronunciados de flor de naranjo; sin embargo en la fragancia se retrata como un jazmín suave, terso, puro que desprende el frescor propio de las flores bajo el rocío. Esta inversión hace que la lectura de la fragancia sea circular y más compleja.

“Trabajo cada detalle con Calice Becker, ella hizo siete de los nueve (fragancias Kilian). El modo en que nosotros trabajamos: yo le doy el nombre, entonces decidimos en qué familia olfativa quedará mejor expresado el nombre. Después olemos cada fragancia importante que ha sido desarrollada en esa familia en el pasado para poder inventar nuestra propia ruta. Eso es de lo que estoy más orgulloso. Ninguna de mis fragancias huele como nada que exista. La idea con ésta ( Love and Tears) es el paraíso perdido, un lugar donde tú podrías sentirte en paz”. (Fragmento de la entrevista de Kilian Henessy para Style)

Las distintas familias de fragancias están bien representadas en la colección de perfumes Kilian. Para Love and Tears la referencia son los perfumes de salicilato floral (ya mencionados aquí). Estos perfumes tienen siempre una estructura sencilla con bastante espacio entre las notas, de manera que se introduce aire en la composición produciendo el efecto de que la fragancia respira … No queriendo Kilian Hennessy hacer algo evidentemente adornado, sino más bien un perfume naturalista en el que el jazmín se despliegue con su propia cadencia, este tipo de composición parece la más apropiada. Así que retoma varios elementos clásicos pero introduce nuevas tonalidades en los detalles, detalles opulentos e intrincados ensamblados de manera invisible en el cuerpo de la fragancia.

Otra característica muy habitual en el grupo de fragancias de salicilato floral es el carácter flirteante: pero en Love and Tears no hay ese tono, al contrario es un perfume en el que la dualidad se usa para dramatizar. En realidad es un perfume que sugiere cierta atmósfera dramatizada que nace de la abstracción y pureza que persigue: usar lo transparente para sugerir lo oscuro, mostrar con la sencilez la complejidad…dejando que la fragancia se desenvuelva con calma, como algo sutil pero real. Me sugiere la tersura y la belleza sencilla de una perla perfecta…las perlas son símbolo de la sublimación. Rendición, pues.

Si bien Love and Tears tiene el sabor de los perfumes clásicos y el rigor de los perfumes Haute Couture, tiene también el carácter más moderno que ciertos materiales nuevos aportan: la cualidad del brillo y la transparencia sin perder complejidad. Todo esto se aprecia bien en la salida que provoca la sensación inmediata de un jazmín muy fresco, verde y un poco salvaje que según va mezclándose con la piel adquiere un tono más blanco, suave y ceroso.

En el corazón el acorde solar construido con salicilato de bencilo es muy prominente y su brillo dorado esconde cierto amargor anaranjado realmente interesante. Estas notas se diluyen hacia la base en el frescor acuático que aportan los materiales con que se construye el acorde de lirio de los valles. Entre lo solar y lo acuático podemos apreciar un tono afrutado maduro realmente exótico y una nota melosa latente y sutil que acompaña a la flor de naranjo. La nota de narciso está bastante limada en sus aspectos más límites. Lo más evocador en esta fase es cierto efecto delicioso de calidez y suavidad ligeramente rosada y almizclada que recuerda mucho la nota de champaca de J´Adore.

La base de la fragancia es bastante ambarada con facetas animalísticas gracias al labdanum pero tiene esa tonalidad de almizcle blanco amaderado envuelta en una filigrana de matices frutales que recuerda al trabajo que Calice Becker hizo en J´Adore de Dior. Otra innovación de la perfumista que aquí se retoma es la nota de té verde que usó en Tommy Girl, sólo que aquí es una nota de té verde ahumado que conecta mejor con el carácter seco de la fragancia, al que contribuyen notas amaderadas de cedro y ciprés y notas de heno y musgo. La faceta verde balancea el tono animalístico del perfume: aspectos coriáceos y reminiscencias de olores equinos que son algo típico del jazmín Sambac. A pesar de todo en la fragancia no hay notas molestas… ¿indoles?..Hay un pequeño estallido en la salida-una evocación tropical- pero están envueltos con las notas verdes y sólo dura lo que tarda la fragancia en aposentarse en la piel.

La intención según reza la literatura publicitaria sobre Love and Tears era contrastar la faceta sacra y la faceta erótica del jazmín, hay muchos detalles en la composición que ayudan a esta percepción y que están siempre relacionados con el modo de equilibrar las facetas:

-La tonalidad hespéride de la salida gira hacia lo herbáceo-eso es algo propio de la estructura Cologne- a su vez enlaza con la base musgosa. Las notas verdes acaban conformando un conjunto, se perciben como algo muy fluído: todo esto está muy en la línea de los aromas frescos y limpios que aquí representan lo delicado.

-La tonalidad solar (salicilatos) unida al ámbar recuerda a las estructuras orientales y representa la parte más sugerente, pero es una sugerencia velada de nuevo por otro frescor: el acuático.

-El acorde acuático construido en torno al lirio de los valles está unido al acorde de jazmín head space en una búsqueda impresionista que persigue captar todas las posibilidades estéticas de esta flor en plena naturaleza.

Y así, se podría seguir leyendo la fragancia hasta el infinito… pero cerraré aquí este post con otra cita de Kilian Hennessy :

“El perfume debería ser un escudo, crear un ambiente de comfort o ser además un arma de seducción (…) Cada nueva creación debería abrir una nueva ruta olfativa-no ser una simple copia”

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