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Hemisferio Norte,31 de octubre: noche de Samhain, final del verano según el calendario celta, y final de la cosecha. Víspera del 1 de mayo para el Hemisferio Sur. El frío llega, las noches son más largas…era el momento en que los pueblos celtas terminaban su labor de aprovisionamiento para el invierno.

En la noche de Samhain la separación entre el mundo de los vivos y el mundo de los espíritus se volvía difusa. La gente honraba la memoria de los que ya no estaban dejando sillas de más alrededor de la mesa , luego colocaban dulces y otros alimentos a la puerta de las casas e iluminaban la noche con velas para que los buenos espíritus pudieran volver a encontrar el camino hacia la tierra de la luz, la Tierra del Verano.

Samhain era una fiesta nocturna en la que se preparaba un banquete y se celebraba la armonía entre los dos mundos pero también se daba la bienvenida al Año Nuevo. Durante la romanización de los pueblos celtas, se perdieron algunos ritos pero la tradición sobrevivió y actualmente se mantiene en la cultura irlandesa, al igual que la siguen celebrando los seguidores de la wicca y el neodruduismo. Sin embargo la fiesta se cristianizó ya en la Edad Media (s.VIII) asimilándose a la Fiesta de Todos los Santos en tiempos del Papa Gregorio III, transladando la primitiva fiesta cristiana de mediados de mayo al 1 de noviembre.

En el s.XVIII la migración de irlandeses a América del Norte supuso también el translado de su cultura y folklore, de manera que en la noche antes a la festividad de Todos los Santos (All Hallow´s Eve aka Halloween) comenzaron a extenderse algunas costumbres típicas de Samhain, siendo una de las más representativas de esta fiesta en el Nuevo Mundo la de vaciar calabazas, tallarlas y usarlas de linterna ( Jack O´Latern). La costumbre ya existía en Irlanda- con su leyenda sobre “Jack, el del farol”- pero en América la calabaza adquirió un valor más icónico.

Pero porque en la noche de Samhain se rompían las dimensiones espacio-tiempo y se acercaban los dos mundos, los rituales de adivinación eran también muy populares. Existían varios, algunos con manzanas, otros con nueces; consistían en estudiar la forma de los frutos cuando se cortaban o tostaban, pero también en estos rituales plantas como la belladona o la mandrágora eran usadas para fabricar ungüentos y brebajes que provocaban una situación de trance. Entre estas recetas la más famosa era el Ungüento Verde o Ungüento de los Hombres-Lobo o Pomada para Volar ( Flying Ointment) la infame sustancia que permitía a las brujas volar y así poder ver el futuro.

Lejos de lo que pueda parecer, estas plantas (belladona, mandrágora, la amapola o el marigold usado por los mayas) pertenecientes a la familia de las Solanáceas poseen capacidades psicotrópicas potentes, y por ello han estado siempre ligadas a la historia de la medicina tanto como a la historia del folklore.

Mandragoras-raices
*Representación de la mandrágora masculina y femenina en el Dioscurides Napolitanus

En el origen de las civilizaciones la curación era sagrada, mística, milagrosa. La medicina nació unida a los rituales místicos de los chamanes, pasando por los sacerdotes de los templos guardianes ya de fórmulas que eran entendidas como fruto de la divina inteligencia. Sin duda que la figura del sanador-mago fue evolucionando en sus prácticas hasta llegar a la medicina moderna, en ese camino ungüentos y pomadas, evocaciones y aromáticos inciensos que emanaban aromas mágicos eran usados por su capacidad para turbar la mente, para anestesiar los sentidos, para lo que entonces se entendía como curación. Muchas de las plantas usadas entonces, una gran parte de ellas provenientes de las Solanáceas, aún conservan los sobrenombres que la tradición popular les otorgó: la infame belladona era la Hierba de las Brujas, la datura era la Trompeta del Diablo , la mandrágora…

El caso de la mandrágora es curioso, porque al igual que la manzana, comparte la ambivalencia de asociarse a lo medicinal tanto como a lo maldito; empleada para hacer brebajes sedativos, filtros de amor o venenos.

Al igual que la patata, el pimiento, el tomate o el tabaco o que las bayas de Goji ( Licio) la mandrágora pertenece a la Solanáceas. Las flores pueden ser blancas, verdosas o púrpuras y dan lugar a bayas. La raíz es marrón por fuera y de un blanco-verdoso por dentro pudiendo llegar al metro de longitud por lo que resultan difíciles de extraer. Se supone una planta originaria de la zona mediterránea, que demanda suelos frescos pero no excesivamente húmedos floreciendo entre septiembre y noviembre. Una flor otoñal.


*Mandragora autumnalis

El género de la mandrágora contiene especies más primitivas que crecen en el Himalaya y en Turkmenistán pero las más extendidas, las más referidas en los textos clásicos y las que dieron lugar a la clasificación del género de la raíz son la Madragora officinarum y la Mandragora autumnalis.

Hipócrates (s. V-IV a. de C.) el médico que rechazaba las supersticiones, aconsejaba la mandrágora para combatir la melancolía y pequeñas ansiedades.

Plinio, el Viejo en su Historia Natural describe y clasifica las dos variedades como:
-Una de raíz blanca y género masculino.
-Una de raíz negra y género femenino.


*Dioscórides recibiendo la mandrágora de manos de la musa de los descubrimientos Euresis, ilustración del Codex medicum Graecum, Códice de Viena.

Fue Dioscórides en su De Materia medica quien primero dio una explicación en detalle de esta planta. De nuevo insiste en la clasificación de género:

– La planta femenina (raíz negra) llamada Thridacias , cuyas hojas son más anchas que la lechuga, resulta venenosa y tiene un fuerte olor; además sus frutos son pálidos y tienen un aroma dulce.Menciona entre otras cosas que la raíz de la mandrágora se usa para hacer brebajes amorosos.

-El tipo masculino (raíz blanca) es llamado Noriun, con hojas más grandes y frutos de color azafrán con un olor dulce y persistente, cita que los pastores comen estos frutos para dormir.

Dioscórides también hace una descripción de como debe prepararse la planta para su uso en medicina: la raíz es jugosa mientras está fresca y su jugo debe guardarse en un tarro de cerámica; la raíz frecuentemente es hervida con vino para obtener un brebaje que servirá para tratar el insomnio o para sumir al paciente en un estado de anestesia (falta de sensación) cuando sea necesario intervenir en heridas graves o cauterizar. Dioscórides recomendaba la administración de una dosis concreta del jugo de la mandrágora mezclado con agua y miel para expulsar la bilis negra (melancolía) pero advertía que una dosis más alta podía matar.

Todo el conocimiento griego y romano sobrevivió gracias a los traductores árabes. Durante la Edad Media la mayor parte de la medicina en Occidente se practicaba en los herbarios de los monasterios, y aquí comenzó a recuperarse esa cultura grecolatina de manera paulatina y a veces confusa. Durante esta época se convierte también en una planta popular a través del folklore, se asocia a las prácticas de brujería; de otro modo la posesisión de una raíz de mandrágora se convierte en un fin para muchos puesto que se considera un talismán capaz de curarlo todo en sus dueños y procurarles suerte, fortuna, protección, etc. Comienza a crearse un comercio de raíces de mandrágora muy curioso en el que el uso de otras raíces como sutituto no era un engaño infrecuente. A la raíz, por su forma antropomorfa, se le atribuyen capacidades humanas: sabemos que grita al ser arrancada hasta ensordecer…pero también es como un pequeño ser (Alraun) al que hay que alimentar, vestir, bañar y al que se le reservaba un lugar especial en la casa…fueron especialmente populares en el norte de Europa.

Hoy en día sabemos que la mandrágora es rica en alcaloides tropánicos más o menos venenosos: escopolamina (principal componente), atropina, hiosciamina. Los alcaloides tropanos deprimen el sistema nervioso parasimpático, pero al ser más rica en mandragorina puede ser un potente narcótico e hipnótico. Muchas sustancias hipnóticas producen una baja actividad de las ondas cerebrales alfa- en un nivel similar al de sueño REM- esto no permite un sueño profundo sino patrones bajos de actividad cerebral que según la dosis pueden crear un estado “visionario” conocido como experiencia de plano astral que conduce a la fantasía ( por algo se usaba en la Pomada para Volar). Debido a su alto contenido en atropina funciona de forma similar a la belladona: en dosis bajas actúa bloqueando receptores de acetilcolina deprimiendo los impulsos de las terminaciones nerviosas; en dosis más altas tiene un efecto bifásico, primero estimula los impulsos, luego los deprime.

En un estudio reciente sobre los componentes volátiles de los frutos frescos de la Mandrágora autumnalis se encontró que el fruto contenían más de 130 componentes entre ellos eugenol, isoeugenol, elementos sulfurosos en un 7%, hexanol ( aromas verdes) y una pequeña dosis de gamma-lactones que contribuyen, junto con los ácidos grasos, a que su aroma sea dulce y agradable cuando la fruta está madura.


* Jardín de las hadas, ilustración de Dulac (1918)

Como decía antes, el caso de la mandrágora es curioso por su ambivalencia en la cultura, sus sobrenombres lo indican: su capacidad luminiscente en la oscuridad le ha valido dos calificativos opuestos. Ibn Beithor, herborista árabe, llamaba a las plantas de mandrágora Velas del Diablo; mientras que en la cultura morisca esta cualidad de emitir luz hizo que fueran consideradas como las Lámparas de los duendes…en la noche de Samhain, no sólo se acorta la separación entre el mundo de los espíritus y el de los vivos, también se supone que se abre la puerta del reino de las Fae, y cualquiera que se acerque allí puede quedar atrapado…

Todas esas ideas de magia y folklore que puedan imaginarse bajo un prisma de fantasía, corrección y justicia son las que inspiraron a Camille Goutal e Isabel Doyen para crear la fragancia Mandragore.

Las revisiones de esta fragancia de Annick Goutal y de su versión más oscura y especiada, ambas extremadamentes tonificantes y hechizantes, ya están en los archivos de este blog y pueden consultarse pinchando sobre el nombre de la fragancia:

Mandragore (2005)
Mandragore Pourpre (2009).

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