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*Twilight Fantasy de Edward Hughes (1911)

Los perfumes que uso los uso con devoción porque me recuerdan por qué me gustan los perfumes. No todo el mundo comparte esta pasión y quienes lo hacen no tienen porque sentirse serenos y reposados en su propia piel llevando el mismo tipo de fragancias, por la sencilla razón de que cada persona espera las cosas de diferente manera; de lo que estoy segura es de que todos tenemos la necesidad de cultivar el sentido de la vida y la identidad individual.

En este sentido, muchas de las realidades que cuentan para nosotros están fuera del alcance de nuestros sentidos, a ese tipo de realidades las personas accedemos mediante la simbolización, una capacidad que se extiende a todas las esferas del conocimiento y actividad de los seres humanos. Los símbolos permiten una percepción instantánea, que se codifica en áreas emocionales de forma global. El mundo de lo abstracto es un modo de cultivar este tipo de captación; la música o los perfumes pertenecen a esta categoría de estímulos abstractos que resultan una delicia para la imaginación. ( Una reflexión sobre el carácter abstracto de un perfume se puede leer aquí ).

Uno de esos buenos alimentos para nuestra imaginación son esas experiencias de serenidad y silencio en que todo fluye, todo es puramente bello y auténtico. Los perfumes también son un ejercicio de simbolización en último término y los perfumes de calidad realmente son capaces de mover emociones.

Pero llegados a este punto las cosas son diferentes para cada persona. En mi caso hay un tipo de perfumes que comparten un carácter denso y frío a la vez; oscuros y ligeros; húmedos, verdes y empolvados; coriáceos y anisados que fluctúan entre el carácter ligeramente chyprée, ligeramente oriental y floral aldehídico que son los que realmente me conmueven. Y mirando con detenimiento mi colección,parádome a pensar en el carácter de las fragancias que normalmente uso todas comparten esa capacidad evocadora tan propia de muchos perfumes antiguos.

Heure Exquise de Annick Goutal, como perfume, comparte espíritu con los perfumes de escuela francesa de las primeras décadas del s. XX; frecuentemente ha sido comparado con Chanel Nº19 pero lo cierto es que ambos remiten a los clásicos de la Belle Époque, especialmente de los perfumes Caron. Y dentro de la propia tradición de los perfumes Chanel, encuentro Heure Exquise más cercano al carácter oscuro-floral-empolvado de Chanel Nº5 y por su exquisita nota de sándalo para mi conecta más con el arquetípico Chanel Bois de Îles. Un poco más lejos el Musgo de Sajonia es una referencia obligada, y en un plano más cercano y familiar para muchos amantes del chyprée tenemos Madame Rochas (la antigua Madame Rochas). Y por su inspiración para retratar un momento atmosférico trae a la memoria la pieza maestra de Guerlain L´Heure Bleue. En realidad, en perfumería siempre tenemos que tener presente que todas las familias de fragancias van guardando relación entre sí y que siempre hay creaciones que escapan a una clasificación precisa. El parecido con el Nº19…bien porque ambos son fragancias centradas en la nota de iris empolvado con una base musgosa-amaderada y una salida de gálbano podemos decir que tienen un esqueleto similar, pero en un análisis más detallado se pueden apreciar que van en direcciones diferentes. El Nº19 tiene por sí mismo un lugar propio en la perfumería, pero no contiene, como sí hace Heure Exquise ni aldehídos, ni vainilla lo cual remarca más su singularidad.

En cualquier caso ambas fragancias comparten junto con sus “ancestros” ese halo envolvente que son capaces de crear los perfumes antiguos, esa gran capacidad de evocación visual… Esta capacidad para relacionar algo de la naturaleza con lo insólito que habita en cada universo personal de los individuos es lo que otorga a los perfumes un poder sublime.

Heure Exquise – en mi universo personal-posee esa capacidad; con su carácter evanescente retrata en términos de olor el momento en que la quietud apacible de la naturaleza es metáfora de los sentimientos, esa quietud está definida por un instante concreto, al borde de la fantasía, en que la luna con su luz argéntea asoma en el cielo. Paul Verlain escribió un poema en su libro La Bonne Chanson de 1870 titulado La Lune Blanche donde pone nombre a ese instante:

La luna blanca
luce en los bosques;
de cada rama
parte una voz
bajo el ramaje…

Oh, bien amada.

El estanque refleja
profundo espejo
la silueta
del sauce negro
donde el viento llora.

¡Soñemos, es la hora!

Un vasto y tierno
sosiego
parece descender
del firmamento
que el astro irisa.

Es la hora exquisita.

Las notas oficiales de Heure Exquise son : gálbano, rosa turca, iris de Florencia y sándalo.

En términos de olor, este perfume de Annick Goutal tiene el efecto empolvado más interesante y encantador que conozco porque es sutil pero también es oscuro, porque es frío y metálico con su nota inmensa de iris, pero encantador en su suavidad envolvente.

El sándalo, que es un material tan difícil porque puede resultar muy plano y dominante, aquí es una nota muy compleja, cálida y cremosa porque está enriquecida con otros elementos (vetiver, haba tonka, vainilla, musgo, almizcle, orris) sutilmente combinados para recrear un dulzor terroso y balsámico-almendrado con un filo casi animalístico cuya descripción está mas allá de las palabras. La base del perfume es sencillamente mágica, crea adicción.

El corazón es ligeramente floral, puesto que el iris es una nota que tiene tintes húmedos-amaderados permite crear un carácter más abstracto, y la nota de rosa turca, oscura y fresca, se revela en el sillage de la fragancia. Además hay un ligero toque especiado con clavo y un tono anisado que quizás provenga de la base, porque seguramente lleve mirra.

La salida tiene un amargor aterciopelado en el que el gálbano es protagonista, pero está suavizado por notas cítricas-herbáceas de Petit Grain ( que conectan con la cumarina de la base) y por aldehídos, mientras que su verdor se matiza con otra nota verde muy característica de los Annick Goutal: la hoja de tomate.

Pese a los ascendentes de Heure Exquise, la fragancia no se percibe como algo necesariamente vintage sino más bien atemporal, con mucho estilo y escuela. Fue creada en 1984 por Henri Sorsana, el perfumista con quien Annick Goutal estudió durante siete años y quien compuso varios de los primeros perfumes de la casa.

¿Por qué perfume? Uno de los fines perseguidos siempre por Annick Goutal era crear fragancias con el poder evocador de la naturaleza y del paso del tiempo, algo que está establecido en el dominio simbólico de la cultura donde residen los valores profundos y verdaderos que merecen ser considerados para que cada persona desarrolle el sentimiento de valía e identidad. Esa necesidad es inherente al ser humano y a la vida en sociedad: más allá de la ostentación, está la necesidad de autenticidad.
¿Por qué perfume? La respuesta es algo que cada uno acaba encontrando con paciencia y experiencia, cada persona encontrará- y realmente sucede así, se encuentra por casualidad, no es resultado de una búsqueda sistemática- la fragancia que le permita soñar.

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