Premisa: la curiosidad y el aprecio por la capacidad creativa y expresiva de los seres humanos está ligada al aprecio por la vida misma y el deseo de conocer profundamente la experiencia humana. Para mí, los perfumes y la música alientan esa curiosidad y avivan mi imaginación.

Hace tiempo que llevo queriendo hacer este pequeño experimento: un autorretrato con música y perfumes. Pero siempre me he detenido en el último momento porque pensaba que no estaba siendo exhaustiva. El problema era que intentar reducirlo todo a una lista de favoritos me parecía que en el fondo no reflejaba nada. En principio es la estrategia lógica, pero la encontraba incompleta… lo que he descubierto mientras hacía este ejercicio (que recomiendo practicar si os apetece un poco de introspección porque obliga a pensar bastante) es que no siempre hacer una lista de favoritos es lo que mejor te representa: especialmente en lo que a la elección de perfumes se refiere… La razón es muy sencilla: aunque tengo muy claro que perfume es para mí el Perfume; aunque ese perfume es mi compañero de viaje, he tenido la oportunidad de encontrar otras composiciones que me han mostrado aspectos interesantes en los que yo no había reparado. Y esos pequeños descubrimientos o encuentros, porque también pueden entenderse así, aportan mucho más de lo que se podría esperar sobre el discernimiento emocional: algo muy útil en la vida, la verdad.

Los perfumes y la música pueden hablar de lo menos evidente gracias a su cualidad abstracta. El perfume, cuando está bien elegido, cuando funciona en una persona, suele hablar de esas otras cosas que son algo más que lo que se ve…por eso a veces puede facilitarnos entender de nosotros facetas de nuestro temperamento y personalidad en las que aún no habíamos reparado. Cuando un perfume está bien elegido implica que está en sintonía con nosotros en general, con nuestra actitud ante la vida: así que una misma fragancia en una persona puede oler divina y en otra parecer pura cosmética no sólamente por una cuestión de piel, sino también porque armoniza con la persona misma.

Elegir fragancias con este criterio de aportar algo más puede ser algo realmente duro, pero lo es aún más tratar de elegirlas dentro de tu propia colección intentando explicar el por qué- tanto si te lo explicas a tí misma como si lo explicas a otros. Y lo mismo puede pasar al citar un libro o una canción. Y esto es lo que he intentado hacer.

Comenzando por la música, sin citar nada aún: adoro los vinilos, es mi modo favorito de escuchar música, pese a la comodidad de las nuevas tecnologías que te permiten ir a cualquier parte y llevar contigo cientos de canciones. Poner un vinilo es crear una atmósfera…

Siempre me ha atraído la profunda melancolía de la música de Schubert, o la gravedad dramática de Purcell o la cualidad descriptiva de Vivaldi, mientras que lo que realmente me parece transcendente es esa sólida armonía de la música de Josquin Desprez…sin embargo, si tuviera que elegir una pieza musical para retratarme tendría que ser una canción de Haris Alexiou llamada To minoraki . Se trata de una canción intimista cuya letra y música son obra de la propia intérprete. Se traduciría algo así como “En modo menor” en referencia al modo musical, pero en una traducción menos literal hay gente que prefiere decir “De donde vienen las canciones”…y ¿de dönde vienen?, pues las buenas canciones exponen algo de lo que todos guardamos en el corazón. Pero que conste que adoro el pop, lo adoro, tanto como el jazz, el soul, o la voz de Lucia Popp

El perfume…ese que para mí es el Perfume, tras años usándolo he llegado a la conclusión de que no quiero que me recuerden por ese olor, ese olor para mí detiene el tiempo. Lo que prefiero es que piensen que adoro ese perfume y otros con elementos en común porque todos ellos comparten algo, algo que sintoniza conmigo. Lo que me interesa es el nexo, no la zona de seguridad. Y ese nexo para mí es la capacidad elusiva e introspectiva de la fragancia. Aunque con los años he comenzado a apreciar cada día más el valor de una fragancia fresca, cristalina y más fácil de llevar: aunque hoy en día no concibo estar sin un frasco de Eau d´Hadrien en casa, mi tendencia natural no es esa. Mi tendencia natural me ha llevado siempre hacia perfumes que no suelen ser los más populares del catálogo, pero que tienen su público, eso suele traducirse en fragancias con una nota importante y a la vez austera de iris, pero hay excepciones…

Es el caso de Lys Mediterranee de Editions de Parfums Frederic Malle, no es que me guste, es que creo que es pura belleza encerrada en frasco de cristal. No sé si hay una rendición a la azucena mejor hecha que esa. Es mi flor favorita-pese a mi obsesión por las rosas-porque no hay olor más elusivo, que el de esa flor.

Cuando era adolescente, la bergamota y el galbanum me permitían intuir, pero fue el incienso el material que a mí me hizo comprender realmente lo que es la perfumería. Es un material muy especial, no sólo porque tiene muchas facetas desde las más secas a las húmedas, sino porque tiene una cualidad contradictoria fascinante: es etéreo y a la vez profundo. Así pues, los perfumes de incienso son siempre un foco de interés para mí, y si tengo que señalar uno…difícil, pero diré Encens Flamboyant de Annick Goutal.

Rara vez uso un perfume tipo ámbar por sí mismo, rara vez, por eso Oriental Lounge de The Different Company fue para mí un descubimiento muy agradable: por fin un ámbar terso y confortable. Ambre Fetiche de Annick Goutal es la otra excepción, porque además tiene una nota de iris y de cuero muy interesante. En definitiva, los uso porque me dan sensación de algo genuino y más natural, sensación que no suelo tener con esa familia de fragancias-aunque pueda admirar su opulencia, como es el caso de Ambre Sultan de Serge Lutens.

A veces pienso en un perfume de Mona di Orio llamado Lux , que me gustaría llevar pero que sólo tendría sentido para mí llevarlo si como dice la canción el escenario fuera de fósforoMia pista apo fosforo. Lux es intereante de verdad.

Finalizando con mis contradictorios gustos para cerrar este autorretrato, una última canción: Wishing I was lucky

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