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“Un sombrero, al igual que un perfume, es la evocación de algo nebuloso, efímero y como de otro mundo“, Stephen Jones.

Una visión del estilo y la actitud radical, basada en un trabajo extremadamente técnico es algo que comparten tanto Stephen Jones como Rei Kawakubo, quienes colaboran desde mediados de los 80 aunando moda y sombreros. En 2008, Comme Des Garçons decide producir un perfume dirigido por el genial creador de sombreros británico Stephen Jones y compuesto por Antoine Maisoudieu ( entre sus creaciones tiene Feérie de Van Cleef & Arpels, varios Etat Libre d´Orange, la serie Monocle de CDG).

La visión de Stephen Jones era crear el perfume de “una violeta golpeada por un meteorito” algo que fuera “futurista y rococó” para poder expresar la tensión entre fortaleza y belleza desde un ángulo un poco extraño…y, lo cierto es que esas frases tan bonitas que acompañan siempre al lanzamiento de algo son, en esta ocasión, un verdadero anuncio de lo que nos podemos encontrar en el perfume.

La violeta es un tema tradicional asociado al perfume de las damas elegantes y discretas. En los últimos años ha habido intentos de reivindicar el tema de las violetas, tratando de hacerlas menos tímidas. En este contexto, Insolence de Guerlain es un intento…es un intento, sí. Dans Tes Bras de Editions de Parfums Frederic Malle es un logro, sin duda, aunque va más allá del tema de las violetas. La propuesta de CDG es casi un desafío: sólo a quienes les apasionen los perfumes de violeta y tengan suficiente atrevimiento se verán capaces de intentar llevarlo y, digo intentar porque es un tipo de perfume que necesita de una atmósfera y una piel concretas para evolucionar en la buena dirección, una dirección elegante, con clase y con algo de extravagancia que intriga en la justa medida.

Esta violeta de CDG es básicamente una violeta seca, irisada y verde con una base almizclada-amaderada suave y una importante faceta especiada de clavo-pimienta. En relidad, clavo y notas de violeta más hoja de violeta es un clásico, crea un perfil aromático verde-floral fresco y profundo; pero aquí hay una serie de detalles mayores y menores que modifican el tema hasta lograr algo inusual.
Lo más llamativo quizás sean las notas de magma y meteorito que vienen en la lista oficial; en términos de olor, lo que se percibe es un tono mineral y frío con una buena dosis de aldehídos de por medio que crean ese aspecto de inmaterialidad nebulosa e inerte…ese acento en un elemento insensible es algo que roza el surrealismo, estéticamente hablando. La típica nota de pimienta de muchos CDG está también presente, pero en este caso se desintegra, dando paso a un acorde con una carácter tipo incienso ligeramente ahumado pero frío: una constante en el perfume, la combinación de lo seco y ahumado con lo helado y metálico… Pero ese aspecto inaprensible se mezcla con tonos terrosos y especiados de vetiver y comino en la base, que se suavizan con algo de vainilla y se van volviendo tibios gracias a la madera de guaïac y ligeramente ambarados. Todos estos acentos que desarrollan un carácter extraño envuelven el corazón especiado-floral-ligeramente balsámico de la fragancia, basado en rosa, clavel e ylang-ylang.

Hay cierta sensualidad, sin duda, en esta combinación, pero el tema principal yo creo que es la libertad de la imaginación per se, la creatividad per se, la facultad de crear algo efímero pero inolvidable de un modo personal. La sensación general es de algo extraño y fantasioso, algo aéreo y a la vez repleto de profundidades. Esa propuesta, de jugar con lo clásico en tono maravilloso y desintegrado es la clave de este perfume: lo que lo convierte en una violeta diferente para quienes realmente busquen algo así.

Notas oficiales: hoja de violeta, meteorito, clavo, ciber-aldehidos sintetizados (!), clavel, rosa, violeta, jazmín, heliotropo, madera de guaïac, magma, comino negro, vetiver, ámbar.

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