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Clavel (Garofano) es lo que promete el perfumista y clavel es lo que encontramos en la fragancia, o mejor dicho claveles porque sin duda el retrato de la flor no sólo es poliédrico y abstracto, sino que también se recrea en la distintas de tonalidades que nos pueden ofrecer diferentes variedades de clavel. Lejos está además de parecer un perfume de clavel convencional, creo que es la creación de Lorenzo Villoresi más arriesgada.

La construcción es impecable y compacta, pero como es característico de este perfumista, está llena de detalles que se desvelan como trasiciones musicales en tempo de adagio, creando una cadena de sutilezas que hacen de Garofano algo muy refinado, con un acabado que recuerda ligeramente a la base de Nuit de Noël de Caron. Ciertamente la base de Garofano es una delicia: comparte el acorde atalcado de Teint de Neige pero aquí es ligero, con un tono almizclado más discreto, notas avainilladas más presentes pero más delicadas, y con una nota amaderada a base de cedro que es más seca y prominente.

Si se presta atención durante la evolución de la fragancia, se puede sentir claramente como la base sostiene el resto de las notas para que creen el retrato de la flor-sé que suena muy abstracto pero otras fragancias la sensación que reportan es distinta, ya que en muchos casos la base suele recoger aspectos de la decadencia de la flor-. Aquí la flor emerge de la base. Un ejemplo son los matices cumarinados del haba tonka, es una nota de base que se ve reflejada en la salida a través de la lavanda. Sin embargo, la lavanda no funciona en Garofano como “lavanda” sino que crea un efecto aromático general entrelazado con notas verdes de distinto grado de amargor. Y en medio de eso surge el aroma acre e inconfundible del clavel, lo primero que se siente es que realmente es un aroma natural, luego se ven las facetas y se comprende que es algo muy trabajado. Desde esa tonalidad de la salida, la flor se va desplegando. Primero con austeridad, mostrando una nota de clavo profunda, cálida y muy seca unida a la pimienta, más adelante esta faceta especiada se vuelve cremosa y deliciosa mediante un manejo de la canela realmente fino. Y cuando la flor es ya menos áspera, lo que muestra es una voluptuosidad susurrante, donde rosa, jazmín y especialmente ylang-ylang son notas de cuerpo suaves, de cierta gravedad y con un inesperado toque balsámico.

Garofano es auténtico y excéntrico. A este carácter contribuye mucho el contraste de efectos opuestos matizados junto con el acabado atalcado que no entra dentro del marco tradicional, porque la flor del clavel puede ser empolvada pero no atalcada, y aquí es donde se crea un punto de tensión interesante ya que la flor parece brotar de un sustrato imposible, un modo de evidenciar que se trata de un precioso trampantojo.

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