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Aún tengo grabada en la mente la primera impresión que me causó Soir de Lune cuando la probé hace cinco años: la sensación de una brisa perfumada que envuelve como una nebulosa salpicada de partículas de color platino el entorno, con un difuso vértice oscuro que absorbe lentamente la razón hacia un plano donde domina confortablemente la respiración, sólo la respiración.

Desde entonces he vuelto a sentir esta fragancia en distintos lugares, llevada por diferentes pieles y, he podido comprobar que sólo funciona bien en determinadas personas, cuando la fragancia se expande y relucen sus detalles; en otros casos, en aquellos en que no funciona, se convierte en algo más bien convencional donde las notas se quedan muy juntas entre sí, con una rosa en su corazón que no florece. Soir de Lune me parece más interesante que su predecesor en la línea Eau de Soir. Sin embargo, con Eau de Soir nunca he encontrado el problema de las notas poco separadas, ahogándose entre sí, de forma tan marcada. Eau de Soir simplemente huele bien, muy bien o maravillosamente bien…Soir de Lune o es espléndida o es pura amalgama en la piel, no tiene punto medio. Conviene probarla con mucha calma.

Se sabe que las fragancias Sisley son siempre de corte clásico, elegante y conservador. Pero sin duda, Soir de Lune es más osada por la propia forma de comportarse en la piel y porque encierra en su corazón una rosa afrutada pero oscura, aterciopelada y con un fondo animalístico muy pulido. La salida es poderosa, con las especias (nuez moscada, coriandro, capsicum) dominando las notas cítricas ( bergamota, naranja, limón,mandarina), creando distintas capas de aromas frescos contrastados con un tono especiado dominante: el coriandro y una faceta melosa-terrosa que se irá desplegando en el fondo durante toda la evolución. En medio de esas capas aparece un olor familiar: el del melocotón chyprée de Mitsouko, es difuso y se funde y se confunde con la mimosa en una textura aérea única. La fragancia gana aún más sofisticación gracias a un efecto empolvado discreto acentuado por el iris que facilita la transición a la base rica en almizcle y notas amaderadas oscuras,secas y cálidas entre las que sobresalen ciertos toques de brillantez ambarina, mientras el musgo es una nota discreta pero que refuerza el tema chypre de la fragancia.
En realidad la nota de musgo es de tipo moderno: más una madera con un acento musgoso que hace que la base sea algo más transparente. Ante esta faceta de musgo suavizada, la solución de Dominique Ropion de trabajar más la estructura en forma de nebulosa que en profundidad es, sin duda, una decisión de lo más sagaz, porque le permite mantener la fluidez característica de la familia chypre pese a que una parte de los materiales clásicos hayan perdido su protagonismo frente a otros.

Soir de Lune tiene una cualidad especial: no sólo es elegante o sofisticada, o lujosa o femenina… es sobre todo refinada y exigente. El perfumista logra con una estructura audaz superar esas citas tan conocidas de las fragancias chypre reflejando una textura única capaz de crear un espacio casi onírico.

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