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L´Eau de Kasaneka es como la ilustración de Dulac: delicada, con la rareza exquisita que delata el refinamiento oriental, pero el código es europeo. La encontramos familiar porque su armonía oriental-floral recuerda a L´Heure Bleue de Guerlain primero, después evoluciona hacia un tema especiado-amaderado, con una nota de heliotropo-heliotropina muy desarrollada. Lo extraño, está en los giros particulares que da la fragancia mostrando contrastes fluídos entre maderas oscuras que dibujan un aura de volutas oscurecidas y notas florales extremadamente dulces pero aún algo exóticas.

En este contexto Hamanasu se convierte en la palabra clave, es el nombre que en Japón recibe la Rosa rugosa, una rosa silvestre que florece a lo largo de la costa de la Isla-emblema de la ciudad de Aomori- desde junio hasta septiembre. Hamanasu es una rosa con propiedades muy medicinales ya que el tipo de vitamina C que contiene resiste bien el calor, por ello se toma en forma de té. Su aroma tiene parecido con el de la Rosa damascena, es refrescante a la vez que muy dulce pero con la particularidad de que en el fondo de este dulzor se encuentra una nota especiada tipo clavo. Este es el aspecto desarrollado en la fragancia de Menard,que enlazado con las notas empolvadas de heliotropo y clavel representan la plenitud de L´Eau de Kasaneka.

Así pues las notas centrales son a la vez un tema ya bien cercano y un tema más lejano, pero el tratamiento es singular e interesante: con un carácter densificado por el ylang-ylang y todas esas notas dulces, la fragancia puede volverse un tanto empalagosa al principio, pero se va revelando después un frescor acidulado que en cierto modo recuerda a los kumquats confitados -un aperitivo de lo más recomendable- según avanza, y se va volviendo más difusa y especiada. El juego de texturas es interesante:entre algodón de azúcar, angora y seda dejando ver su rareza: una base oscura y tersa que explora la faceta amaderada del almizcle, convertido en un tema elusivo y apetecible.

Merece la pena darle una oportunidad a esta fragancia que es más compleja e interesante de lo que parece en un principio y tiene la habilidad de confundir doblemente: por un lado es el retrato de un tipo de rosa menos habitual, que en un principio resulta algo ya conocido con su salida tan dulce y aldehídica sobre fondo aromático precediendo una nube de algodón rosada pero luego se vuelve especiada,verde, cálida y más oscura, por otro lado porque esas notas se disuelven con delicadeza en un territorio insólito de confort sensual.

Todo el concepto creativo de la fragancia recayó en el artista japonés Shozo Shimada, quien también diseñó el frasco; la nariz fue Shuji Suzuki. Notas oficiales: Hamanasu, albahaca, jengibre, nuez moscada, cardomomo, bergamota, naranja, clavel, heliotropo, jazmín, ambreta, sándalo, vetiver, cedro, vainila y almizcle.

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