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*Ilustración de Pierre-Joseph Redouté

El llamdado grupo de rosas antiguas es muy diferente de las actuales variedades de jardín, no sólo en forma y tamaño del arbusto, o en su mayor resistencia a las enfermedades, sino también y especialmente en el olor. Podéis leer sobre las diferencias de olor entre variedades antiguas y modernas aquí. La Rosa damascena, también llamada rosa de Alejandría o rosa de Castilla es un híbrido de olor muy intenso descendiente del grupo de rosáceas Gallicae y representa la especie más diversa y difícil de estudiar entre el resto de su género, en parte debido a que su nomenclaura está poco estandarizada.

Se pueden establecer dos grandes grupos:

a)Rosa damascena de verano, que es fruto de una hibridación natural entre la Rosa gallica y la Rosa phoenicia, quizás originaria de Siria y extendida por Anatolia. Puede tener flores de color rosa o blanco y entre sus variedades está la Ispahan o Pompon des Princes, la rosa de KazanlaK, la rosa de Ta´if, etc. Sus flores pueden ser blancas o rosas. Además es la principal fuente de productos derivados como el absoluto, el aceite esencial (rosa otto) o el agua de rosas ( ver más sobre este tema aquí)

b)Rosa damascena de otoño, un híbrido descendiente de la Rosa gallica y la Rosa moschata y sus originarios emplazamientos se extendían por el Sur de Europa (región mediterránea), Norte de África y Oeste de Asia. La damascena de otoño era la variedad más extendida en la Antigüedad en Europa y muy apreciada, antes de la expansión de las rosas chinas, porque florecía dos veces al año, pudiendo ser sus flores blancas, rosas o rojas.


*Rosa damascena de otoño

Dentro del grupo de las damascenas otoñales- en los catálogos también se llaman semperflorens– se pueden distinguir al menos tres variedades y de su evolución han salido rosas tan famosas como la Cuatro Estaciones, pero en la Antigüedad sin duda fue muy conocida la llamada por Virgilio biferique Rosaria Paesti: la dos veces en flor rosa de Paestum, citada en su obra Geórgicas. Famosa por su olor embriagador, por su intenso color rojo y por su alta capacidad de floración. Algunos especialistas piensan que, pese a que la variedad se ha perdido, aún existen elementos de esta rosa en la variedad Rival de Paestum.


*Mural de la Casa del Bracciale d´Oro, Pompeya.

Paestum era una ciudad de la Magna Grecia primero llamada Poseidonia, que se hizo próspera gracias al comercio de sus rosas, muy apreciadas por ser grandes y olorosas. El hecho de poder suministrar rosas a Roma en invierno y llegar a superar en producción a Egipto habla no sólo de una alta capacidad de producción per se, sino que delata también una preocupación por dicho cultivo; en otras palabras, los habitantes de Paestum se dedicaron a desarrollar técnicas para lograr que sus rosales fueran más y más productivos, aunque en ocasiones esas técnicas fueran muy lesivas.
Una de las principales técnicas empleada era herencia de los cultivadores griegos. Dado que este tipo de rosas tenía una segunda floración a los 4 ó 5 meses de la primera, se forzaba a la planta a acelerar su ritmo para tener rosas constantemente. Tras la primera floracíón en la tardía primavera se hacía una poda muy intensa del arbusto (los griegos además solían quemar la zona recién cortada) y se colocaba la planta en un ambiente luminoso y cálido en espera de la siguiente floración. La demanda de rosas en Roma era alta, muy alta, casi obsesiva.

Enodio de Pavía en el s. V de nuestra era citaba una curiosidad del cultivo de las rosas de Paestum consistente en injertar esta planta en otro tipo de arbusto del género de las Rosaceae, seguramente tratando de mantener y mejorar las características de la flor misma, que parece ser tenía un número abundante de pétalos y era bastante grande. Se piensa también que este tipo de rosa se retrató en Pompeya, concretamente en los muros de la Casa del Brancciale d´Oro, frescos que han servido a los historiadores para recrear técnicas y jardines de la época.


*Las Rosas de Heliogábalo 1888 de Sir Lawrence Alma-Tadema El cuadro es, en última estancia, una narración que contrapone apariencia ( lo que ves) y realidad ( lo que ocurre).

El cuadro de Alma-Tadema retrata la depravación del emperador Heliogábalo mediante uno de los episodios más conocidos de su gobierno. La rosa, que en Grecia estaba muy ligada a lo sacro y a la mitología en general, en Roma era aplicada a todos los ámbitos de la vida cotidiana de la clase gobernante y demás patricios. No sólo se hacían productos cosméticos o se usaba en cocina, sino que además era un elemento indispensable en los fastuosos banquetes romanos, en un juego consistente en la exaltación de lo sensual se tapizaban los suelos de rosas, se bañaba a los invitados en agua de rosas, se mezclaban con el vino…el olor de la rosa llevado al paroxismo. Por eso en la época Victoriana la rosa no sólo representaba belleza o Belleza…también era símbolo de la corrupción.

Las Rosas de Heliogábalo retrata el epítome de la cultura de la rosa en Roma llevada al extremo de la decadencia y convertida en hecatombe cuando en medio de un banquete los comensales se ven sofocados hasta la asfixia por un aluvión de pétalos de rosas. El pintor recoge justo ese momento en que algunos invitados yacen ya sumergidos en el mar de pétalos que les ha impedido respirar; hasta minutos antes esos pétalos estaban dentro de celdas ocultas en el techo. El emperador, con una túnica dorada, contempla la escena acompañado de su madre y amantes. Un poco más allá una mujer continúa tocando la tibia (flauta doble) y al fondo hay una estatua de Baco acompañado de Ampelus con un leopardo a sus pies.

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