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Para mí la mandarina está unida a la idea de fantasía, es sin lugar a dudas mi fruta favorita y no son pocas las horas que he dedicado a soñar con el perfume perfecto de mandarina. Obviamente no me vale que huela sólo a mandarina y se evapore al instante como ocurre con la fragancia que L´Artisan Perfumeur lanzó hace unos años y ahora vuelve a reeditar. Tiene que oler a mandarina, evolucionar, volver a evocar el fruto, evolucionar e ir dejando un recuerdo en la mente, una vaga sensación…más o menos así es mi mandarina ideal. Pues bien, Fleur d´Osmanthus se acerca a esa idea.

Este agua perfumada de Roger & Gallet está centrada en el aroma delicado y con reminiscencias de albaricoque de la pequeña flor de osmanthus. Esa faceta frutal de la flor es la que recoge pero aquí no tiene la textura aterciopelada y el carácter seco característico tan marcado, sino que es una nota jugosa y centelleante; una interpretación fresca donde la piel de albaricoque parece esconder la pulpa de un melocotón. A mí me hace pensar en dos cosas. Por un lado que hay un ejercicio detrás en el que se exploran distintas facetas y densidades del aceite esencial de mandarina en toda su evolución, y el aroma de la mandarina no es tan plano como se cree. Por otro lado -para mi nariz- el acorde de osmanthus está muy bien construído entorno a la esencia de semilla de zanahoria, una muy concreta con las facetas afrutadas acentuadas, porque también hay un toque dulce e irisado típico de esta esencia. Y envuelto todo con notas ligeras y luminosas de jazmín y nerolí, que da al conjunto un acabado cristalino.

Fleur d ´Osmanthus es el tipo de agua perfumada que sin renunciar al clásico carácter homogéneo de un agua de colonia tiene una evolución llena de matices interesantes y cierta profundidad. Son las notas cítricas las que mayor persistencia tienen en la composición, desde la salida con la típica nota fresca y transparente de acentos verdes va evolucionando hacia un tono anaranjado más o menos acuático, más o menos intenso y brillante donde la naranja amarga, el pomelo y sobre todo la mandarina hacen resonar el acorde floral-frutal del osmanthus. Algo ligero pero exótico a la vez. El fondo es bastante complejo. Las notas almizcladas y amaderadas van un poco en la dirección de Un Jardin sur le Nile de Hermés, si bien aquí es algo más sensual, gracias a un toque de sándalo y benjuí, junto con una nota algo seca y almendrada muy sugerente y un sutil velo ahumado de vetiver. Pero quizás lo más peculiar de Fleur d´Osmanthus es que tiene algo vivaz y elegante que le da un toque chic inesperado.

Cuando se viaja, y especialmente en verano, es no sólo agradable sino también una cuestión de salud hidratarse bien. Todos lo sabemos. Pero es igualmente importante tener la sensación de estar bien hidratado, refrescado y en ese aspecto un agua perfumada ligera puede ser de gran ayuda, porque no todos los perfumes funcionan bien en un medio de transporte cerrado y con otras personas a tu alrededor con las que puedes estar muchos minutos u horas. Roger & Gallet a mí siempre me parece una buena opción para esto: sus aguas son deliciosas y de buena calidad, tiene un gama variada de fragancias con personalidades diferenciadas y ofrece el complemento de la línea de baño con sus cremas y jaboncillos…de verdad, creedme, nada más reconfortante cuando estás de viaje que tener una de esas fantásticas pastillas de jabón de tocador en el baño de tu hotel. Parecerá una tontería pero marca la diferencia.

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