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*Broches de mariposas de Van Cleef & Arpels.

Un pétalo, cualquier pétalo, connota delicadeza: se desprende y su aroma sólo refleja una parte del conjunto; se desprende y revela toda su fragilidad. La referencia al pétalo se ha vuelto frecuente en los últimos años para indicar que un perfume es suave y gentil, epítome de la femineidad más adorable.

Gardenia Pétale es suave y gentil además de femenino sin renunciar a la sensualidad que la gardenia emana como flor. El pétalo aquí parece ser una imagen estilizada de la flor, resumen de toda su esencia.

El pétalo es también una metáfora de lo táctil, y Gardenia Pétale es una composición de compleja textura, en la cual se logra referenciar la piel cálida y limpia mediante evocaciones indirectas. En el elemento lactónico-afrutado recae el peso de esta idea. De manera exquisita se funde la tersura aterciopelada de la piel de melocotón con una faceta lactónica trabajada con cuidado para que evolucione a lo largo de toda la evaporación, marcando el ritmo de la floración de un modo subliminal: parte en forma de agua de coco del acorde clásico de jazmín dulce y nardo que se presenta en la salida, en el corazón de la fragancia se densifica y se vuelve leche de coco hasta condensarse en la base donde se funde con el acorde de notas avainilladas profundas y de gran calidez.

Otra peculiaridad de Gardenia Pétale es que retrata una flor blanca pura que refleja en su superficie una dorada luz translúcida, remembranza de atardeceres tropicales. Esta cualidad luminosa complementa perfectamente con el olor rico y difuso de la flor, que va desvelándose a través de una floresta de notas verdes y brillantes, cerosas y húmedas que forman la salida de la fragancia. Estos detalles de la salida, junto con la nota de champiñón delatan la personalidad de la gardenia en su perfil más tradicional.

Pero es en el corazón de la composición donde está la nota que lo es todo, una nota de ylang-ylang muy especial. Da ligereza, delicadeza y volumen. Es la que hace que los pétalos de esta gardenia palpiten y expandan ese perfume singular que contiene toda la belleza de las flores blancas tropicales ( jazmín, tiaré y frangipani) con un ligero tono especiado, templado por la leche de coco. Esta nota está elevada por un acorde de jazmín dulce con un toque solar que lo vuelve dorado- fraseando al primer perfume de Van Cleef & Arpels First– y por una nota de lirio de los valles que aporta frescor y transparencia, haciendo de esta gardenia un retrato moderno y muy depurado. Un carácter que se prolonga hasta la base saturada con suaves maderas empolvadas, almizcles y el acorde avainillado en el que prevalece la elegancia por encima del elemento gourmand.

Gardenia Pétale es quizás el más fácil de querer en la Collection Extraordinaire de Van Cleef & Arpels porque, manteniendo el carácter de flor blanca, no es agresiva sino suave. Y porque, además, tiene un tono familiar que nos puede hacer pensar en algunos perfumes míticos del género. A mí me ha recordado en la salida a la fragancia clásica de Carolina Herrera, pero las referencias más claras para mí están en el corazón: L´Air du Temps, si le quitamos la nota de clavel, por el modo en que la flor respira y Fleurissimo de Creed por la manera en que se trabaja la nota de ylang-ylang para armonizar. Y estoy segura de que otros pueden encontrar otras referencias. Gardenia Pétale no es original, y tampoco parece pretender serlo. La belleza de este perfume radica en la elegancia con que sugiere lo sensual y la delicadeza con que retrata la flor, nada más y nada menos.

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