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Belle , del musical Notre Dame de París (música de R. Cocciante y textos de Luc Plamondon), es la canción que representa el capítulo Tres corazones de hombre de la novela homónima de Víctor Hugo. Frollo, Febo y Quasimodo; cada personaje ve a Esmeralda con distintos ojos porque Esmeralda representa una cosa diferente para cada uno de ellos. Deseo, amor, obsesión. Pero Esmeralda sigue siendo la Esmeralda, esa criatura inocente y llena de fe.

¿Qué tiene esto que ver con Portrait of a Lady (2010)? En principio tiene tanto que ver como la novela Retrato de una Dama de Henry James, es decir, absolutamente nada. Frederic Malle ha insistido en esto durante varias entrevistas: el nombre del perfume surgió después de que la composición estuviera terminada. El origen real fue otro: el acorde base de Geranium pour Monsieur, del que Frederic Malle y Dominique Ropion creyeron que podrían derivar un bonito tema oriental para retratar una rosa. Aunque existe una curiosa complejidad en el perfume, equiparable a la compleja psique de Isabel Archer, heroína de la novela de H. James en Portrait of a Lady:

“No te empeñes tanto en forjar tu carácter, es igual que tratar de abrir de golpe una rosa joven y prieta. Vive como más te agrade, y ya se encargará tu carácter de forjarse solo” Consejo de Ralph Touchett a Irene Archer.

Esta especie de juego donde las imágenes se anuncian fortuitas pero dejan margen para ajustar el modelo a la composición…a mi me produce cierta disonancia, por eso creo que mi mente ha querido evadirse de este juego y la imaginación me ha llevado hasta Víctor Hugo.

¿Por qué? Pues porque en Portrait of a Lady laten al menos tres caracteres diferentes: tres representaciones de una rosa. Pero la rosa sigue siendo la rosa.

Que este perfume fluctúa entre Oriente y Occidente, entre modernidad y tradición es algo que se ha comentado muchas veces, lo que se menciona con menos frecuencia es que hay un tercer componente claro que lo ancla en la tradición inglesa de las fórmulas tradicionales y de corte aristocrático, y ese tercer componente es el núcleo del perfume: la idea de origen, Geranium pour Monsieur. En este sentido, Portrait of a Lady tiene el carácter limpio y fresco, ligeramente jabonoso de fragancias con base de maderas y ámbar y corazón de geranio y especias. Tipo Nº88 de Czech & Speake. Pero en Portrait of a Lady se ha acentuado la nota de rosa fresca, verde y vibrante clásica de la perfumería inglesa en la salida, bien reforzada por la esencia de rosa turca, dejando entrever un matiz mentolado propio del geranio que se mezcla con un toque alcanforado a la vez. Es, sin duda, una salida peculiarmente aromática que pronto deriva en una nota de frutos rojos, especialmente frambuesa, explorando la faceta más almizclada de dicha fruta, que se funde con el incienso para desvelar un corazón más oscuro.

En la plenitud del perfume el tema amaderado emerge con acentos de especias ( canela, clavo y una nota de pimienta seca) y un dulzor propio de notas ambaradas. La rosa se va haciendo más refinada, más cerosa, cubierta por un velo animalístico y ahumado similar al oud. La complejidad amaderada-especiada es quizás lo más fascinante del perfume, no sólo por la complejidad en sí, sino por el modo en que se presenta: sin grandes detalles, sin adornos, fluída. Constituye el segundo carácter: un tema oriental especiado-amaderado con toques de incienso frutal. Hay sándalo, dulce y luminoso, se insinúa una nota de oud y sobre todo está la faceta más amaderada del Patchoulí, que es uno de los pilares de la composición.

El tercer carácter representa la rosa chyprée, pero en clave moderna. Almizcles blancos, Ambroxan ( nota de ámbar gris), benjuí son las notas más claras, junto al patchoulí. Lo moderno aquí es haber creado una base muy texturizada, seca y húmeda a la vez, tersa y áspera, pero con un elemento clásico y distintivo de los perfumes Chypre muy bien disimulado: la brillantez ambarina, cálida y difusa. Huye del prototipo tradicional de notas terrosas marcadas en la base frente al tema cítrico de la bergamota en la salida; difumina los contrates, igual que difumina los detalles y ofrece un sabor no directamente fresco, como los cítricos, sino sinuoso y jugoso como el de los frutos rojos con su punto de acidez para contrastar con la base que de nuevo habla de algo clásico indirectamente: busca el lado más balsámico de las notas terrosas gracias al uso del pachoulol, no las notas terrosas en sí. Es precisamente esa exploración cuidadamente alusiva de los grandes temas de la perfumería lo que hace siempre tan atractivas las composiciones de Dominique Ropion.

El pachoulol es un elemento clave en el aceite esencial de patchoulí ya que aporta el olor característico de este material: amaderado-terpénico-balsámico. En Portrait of a Lady ocupa aproximadamente un tercio de la fórmula; los almizcles blancos y la esencia de rosa turca son los otros ingredientes usados en sobredosis por Dominique Ropion para el retrato de una rosa.

Pero sin duda, la rosa sigue siendo una criatura extraña y elusiva, y sólo se pueden ofrecer de ella visiones particulares. Y en esta visión particular que es Portrait of a Lady lo que hay es bohemia y refinamiento.

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