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*Hrithik Roshan, actor de Bollywood, protagonista de la película épica Jodhaa Akbar.

Preámbulo: en 2001 el señor Bertrand Duchaufour creó para Comme Des Garçons un perfume llamado Sequoia que en sus entrañas escondía la infame esencia de la seducción: un dulzor especiado y licoroso, un dulzor terso y maduro extremadamente sugerente por su suavidad, cualidad recubierta de un caparazón leñoso. En la evolución de la fragancia favorecida por la calidez de la piel se revela esa pequeña astucia.

En 2007, el señor Bernard Duchaufour recurre de nuevo a esa táctica en Jubilation XXV Man, pero ahora lo hace de un modo más directo e ineludible. Ya no es algo que palpita, algo que permite intuir sino que es un telón de fondo meloso-floral (rosa y orquídea) en el que se van fundiendo notas balsámicas, aromáticas y ahumadas. El dulzor ya no está envuelto, sino expuesto.

Jubilation XXV Man conmemora los 25 años de perfumes Amouage, retomando el tema resinoso, denso y cálido de Gold Man. Pero si Gold Man era intenso, con notas animalísticas de civeta y jazmín muy acentuadas para capturar el reflejo más opaco de una atmósfera dorada, Jubilation XXV recrea una luz tamizada, límpida y fluída, más del gusto de lo que hoy en día se etiqueta como cosmopolita. Es casi un perfume de diseño urbanita por su acabado pulido.

Su salida es luminosa, en ella se leen notas cítricas anaranjadas que abren paso a notas especiadas muy profundas. Todo el mundo comenta siempre la calidad de la nota del frankincienso, del oudh, del labdanum que contienen los perfumes Amouage pero no se puede olvidar la gran calidad de sus notas especiadas extremadamente ricas y vivaces. En la salida se ve también un abanico de matices aromáticos que intensifican la nota terpénica del frankincienso, que se va a desarrollar con un efecto empolvado. El fondo de miel sobre el que estas notas reposan es, como decía antes, muy saliente. No es una nota de miel densa, sino cristalina y con un toque de fruta almibarada ligero.

Comparte con Jubilation 25 Woman la nota afrutada y licorosa de la davana, pero aquí tiene un papel más secundario complementando al incienso, mientras en el perfume femenino es una nota muy importante. El incienso acaba siendo el auténtico protagonista, no es el tipo tradicional más seco y ahumado, sino de un exotismo refinado gracias a los múltiples matices y con una cualidad diáfana que no siempre se consigue en este género de perfumes.

Según se evapora se vuelve más oscuro (patchoulí, musgo) y resinoso, sin llegar a la rotundidad de Gold Man, éste sigue siendo un elemento pungente. La nota de miel hacia la base se refuerza con siempreviva. Las maderas aportan la faceta seca y el ambargris un dulzor difuso al que acompañan la astringencia de la mirra y el peculiar acabado vegetal del opopanax.

Jubilation XXV Man suele ser uno de los favoritos de la gama masculina. Desde luego es más fácil de llevar que Gold Man. Digamos que es un tema oriental suave y moderno, lo que ya lo convierte en algo diferente que queda fuera de los perfiles más tradicionales de las fragancias masculinas. El hecho de integrar una faceta dulce pero fina a través de la miel lo hace aún más único porque, si bien ya otras fragancias masculinas habían añadido dulzor en el pasado, ninguna -creo yo- había logrado que también fuera etéreo. Al contrario, las fragancias hasta la fecha que se han atrevido a añadir dosis de vainillas o notas melosos bien notables en el sector masculino, siempre lo han tratado de acomodar a ese rígido código que rige lo apropiado para caballeros balanceando con maderas ásperas (Sequoia) o densificando con cuero, lavanda, vetiver bien terroso, patchoulí y demás notas para que no hubiera nada fuera de lugar. Jubilation XXV Man , sin embargo, es sutil, susurrante y envolvente.

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