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Entre los perfumes de lirio blanco (azucena) Anais Anais de Cacharel marcó un patrón en su momento, a menudo repetido después como un rasgo más en otras fragancias, pero en realidad los perfumes centrados en el olor de la azucena no son tan frecuentes. Ni en las líneas más comerciales , ni en las nicho, donde si se pueden encontrar alguno de los mejores ejemplos del género como Un Lys de Serge Lutens o Lys Mediterránee de Editions de Parfums Frederic Malle.

Entre todas las flores blancas, es la que guarda el aroma más suntuoso, fiero y gentil a la vez. Su esplendor es difícil de capturar. Por eso a menudo se retrata de un modo estereotipado, simplificando mucho el aroma natural y focalizando sólo aspectos comunes como puede ser la nota especiada de clavo, la faceta verde o los aspectos más balsámicos.

Baiser Volé sigue esa ruta, la de la simplificación. Igual que Anais Anais, la fragancia está construída en torno a notas de salicilatos, llegando a ser muy patentes, pero el efecto salado está neutralizado por un tono mantecoso muy sutil- quizás sea nardo, pero si lo es, aquí resulta totalmente inofensivo-. Baiser Volé retrata un lirio más que blanco: transparente. De alguna manera es interesante, quizás porque además de ser agradable tiene un toque chic.

Mathilde Laurent es la perfumista de Cartier, y decidió hacer un perfume de azucenas porque parece ser la flor más apreciada por los hombres. Y por eso hace un perfume para mujer en el que pretende que la flor se sienta como si se llevara al cuello una guirnalda de flores. Pero lo cierto es que Baiser Volé está lejos de reproducir semejante experiencia- que, teniendo en cuenta la intensidad de olor de una azucena, se me antoja una idea asfixiante- en realidad es algo suave, fresco y empolvado a la vez.

La salida es realista, vívida en su combinación de notas verdes de hojas frescas, de piel de naranja y aldehídicas: se puede sentir algo vegetal y cítrico propio de la flor. Pero esto es sólo una impresión que al momento se desvanece, quedando después una ilusión de blancura, húmedo frescor y cremosidad. Básicamente lo que ofrece el resto de la evolución.

Sin embargo hay pequeños matices muy agradables: tiene una nota de rosa translúcida y fresca que enlaza con la faceta cremosa del perfume acentuada por una nota de magnolia. La típica faceta especiada de la azucena (clavo y pimienta) se ha convertido en algo pálido que sólo aparece más definida en la fase central de la evolución, pero en ningún momento domina.

En la base, la vainilla es como un velo acuoso que aporta calidez pero en segundo plano, lejana. Está trabajada con elegancia, igual que la nota de madera satinada del fondo. Esta capacidad de retener la calidez en la lejanía para que nunca aflore del todo es lo que le da profundidad a Baiser Volé, es el detalle que le aporta un toque de clasicismo. Aunque lo que tiene realmente protagonismo en la base es el almizcle suave, algodonos y empolvado que complementa el acorde cosmético rosado, más moderno y ligero que el que nos ofrecía Love by Chloé la temporada pasada.

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