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*Jeremy Brett como Sherlock Holmes y Edward Hardwicke como Dr Watson para la serie de TV(Granada Films).

(…)La ciencia de la educación y del análisis, al igual que todas las artes, puede adquirirse únicamenre por medio del estudio prolongado y paciente, y la vida no dura lo bastante para que ningún mortal llegue a la suma perfección posible en esa ciencia. Antes de lanzarse a ciertos aspectos morales y mentales de esta materia que representan las mayores dificultades, debe el investigador empezar por dominar problemas más elementales. Empiece siempre que es presentado a otro ser mortal, por aprender a leer de una sola ojeada cuál es el oficio o profesión a que pertenece. Aunque este ejercicio pueda parecer pueril, lo cierto es que agudiza las facultades de observación y que enseña en qué cosas hay que fijarse y qué es lo que hay que buscar(…) El Estudio Escarlata, capítulo 2, de Sir Arthur Conan Doyle.

En septiembre escribí el post Apuntes para hacer una colección de perfumes, como introducción de una serie que iré editando dedicada al mismo tema. En ese post planteaba las estrategias básicas que se pueden adoptar para hacer una colección de perfumes que exprese la propia individualidad. Continuando con el tema hoy toca señalar que ese proceso de búsqueda y descubrimiento de los perfumes bellos corre paralelo al conocimiento ( y comprehensión) de las familias olfativas y las familias de fragancias, y en definitiva del carácter mismo de los perfumes.

Sin duda el ejercicio de oler y conocer puede ser como un denso misterio que induce a la exploración continua, por eso ciertas pautas son útiles. Existe un nivel especializado y técnico en el que se mueven los creadores de perfumes, es también un nivel privado. Pero también hay un conocimiento accesible para quienes no estén familiarizados aún o no pretendan llegar a estarlo con los materiales de la perfumería. Ese conocimiento pasa por un vocabulario perfumístico más o menos aceptado que permite por un lado crear un marco de análisis para analizar lo que tenemos delante y, por el otro lado facilita la comunicación con otras personas en un ámbito tan subjetivo como es la perfumería.

Esta comunicación es muy importante cuando alguien está buscando un perfume nuevo. Nos valemos de las metáforas musicales o cromáticas para describir algo (como buscar un perfume amarillo y vivaz) o decimos qué otros perfumes nos gustan para dar una idea de lo que buscamos…esperando que la otra persona entenderá lo que pedimos. Aunque parezca una perogrullada, a veces nos podemos encontrar con situaciones que casi rozan lo absurdo. Para muestra, un botón: hace ya muchos años estaba buscando desesperadamente un perfume de rosas fresco pero a la vez profundo, yo sabía bien lo que quería pero en aquel momento no podía pedirlo de una manera más clara que esa ” rosa fresca y profunda”. Me ofrecieron en el departamento de perfumería de un centro comercial muchas fragancias para probar, muchas; pero la que más me chocó fue la original de Lolita Lempicka, algo diría yo lejano de mi idea. De aquella experiencia me quedó claro que la percepción es un cosa muy subjetiva.

Antes de plantear el tema de las clasificaciones es importante señalar algo. A menudo las taxonomías se ven como meras herramientas que permiten una clasificación rápida pero que empobrecen el conocimiento porque la gente se queda sólo con el esquema. Mi opinión es que las herramientas pueden ser tan benéficas o tan dañinas como el uso que se haga de ellas. Concretamente en el caso de la perfumería el conocimiento avanza al ritmo de la capacidad para nombrar, describir, clasificar las sensaciones producidas por las moléculas aromáticas que captan las células olfativas y que transformadas en señal nerviosa producen una respuesta en el organismo, ya sea emocional, fisiológica, cognitiva o todo en conjunto. Esa es la clave: aroma y capacidad para darle nombre.

Por supuesto lleva tiempo hacerse con esta capacidad, y es necesario probar muchas cosas, pero por otro lado la disponibilidad de olores en la vida cotidiana es infinita. Las percepciones deben considerarse desde el principio como algo válido, por absurdas que nos parezcan, y anotarlas. Con el tiempo, cuando creamos que tenemos un olor ya muy dominado quizás pueda sorprender que aquel conocimiento ya se había intuído al principio aunque no se hubiera descrito con la misma precisión que el entrenamiento permite. En la percepción de un olor influye el factor aprendizaje, y como expone la cita de Conan Doyle se va aprendiendo poco apoco en lo que hay que fijarse y lo que hay que buscar. También hay que dejar margen para el descubrimiento…

El estudio de los olores concreto también va paralelo al estudio de las familias de fragancias: son como dos caras de una misma moneda. Y aquí llegamos a una encrucijada: estudiamos por arquetipos o por afinidades. La diferencia está básicamente en el nivel de especialización que requieren.

El estudio de los arquetipos está más orientado a la tradición perfumística moderna y al saber hacer artesanal. Es un saber más especializado, pero al que un gran aficionado a los perfumes con posibilidad de profundizar en su pasión aspirará. La creación de fórmulas-tipo para los perfumes era algo ligado al inicio de la perfumería moderna a fines del s XIX y principios del s XIX. Los arquetipos eran perfumes de éxito, por eso los otros se hacían a la manera de Un ejemplo de esto lo tenemos en la tradución de las fórmulas originales de François Coty como L´Origan al lenguaje de la casa Guerlain para crear L´Heure Bleue. Y las derivaciones de ambos a través de su esqueleto más básico.

El estudio por afinidades no está totalmente desligado en sus inicios a los arquetipos, sólo que su desarrollo ha estado orientado al mercado más masivo, al consumidor y a los consejeros o vendedores de perfumes. Pero el origen de estas clasificaciones parte de Eugène Rimmel quien planteó una primera clasificación de los materiales según sus propiedades olfativas. En su obra El Libro de los Perfumes (1865) donde aparece la tabla recogida dice:

” Todas las clasificaciones son más teóricas que prácticas y ninguna agrupa los olores según el parecido que guardan entre sí. Yo he intentado hacer una nueva clasificación, que sólo comprende los olores agradables, siguiendo el principio según el cual, así como existen colores primarios de los que proceden todos los tonos secundarios, existen también olores primarios con tipos perfectos, y todos los otros aromas están más o menos conectados entre ellos.” Un ejemplo de tipo que recoge Rimmel en su tabla:
CLASE: Rosa / TIPO: Rosa/ OLORES PERTENECIENTES A MISMA CLASE: geranio, escaramujo, palo de rosa , muguete.

Los perfumes se crean usando materiales que comparten propiedades olfativas; la presencia de ciertas notas y la proporción de las misma crean una armonía con identidad propia y dominante, formando el núcleo de una familia perfumística. Ejemplo: Floral. Luego, cada perfume dentro de una familia puede tener distintos acentos, dando lugar a subcategorías.Ejemplo: floral-aldehídico.

Existen múltiples clasificaciones, más o menos complejas, basadas en las afinidades. La más académica quizás sea la de la Societé Française des Perfumeurs estandarizada en 1984, que contempla siete familias :hespéride, floral, fougére, chypre, amaderado, ámbar (oriental) y cuero. Pero la más popular es la de Michael Edwards, quien comenzó dividiendo las fragancias en cuatro grupos con el fin de facilitar a las consejeras y distribuidores la labor de comunicarse con su cliente.

Los cuatro grandes grupos que establece Micheal Edwards son:
-Fresco
-Floral
-Oriental
-Amaderado
El consejo que permite hacer parte de la premisa ” Si te gusta el perfume A, te gustará A´ “. El sistema ha evolucionado, aunque el principio de base es el mismo, y desde finales de los noventa hay una interpretación gráfica, la famosa Rueda de las Fragancias de Michael Edwards ( Fragrance Wheel ) que se puede consultar en su página The Fragrance Foundation. De todos modos dedicaré un post más detallado aquí .
Desde luego es un sistema interesante para comprender mejor las familias, el conocimiento en una dirección más bien horizontal y práctico. Pero en el terreno del asesoramiento si alguien busca algo realmente especial y más bien exclusivo quizás haya otra estrategia mejor, un tipo de consejo más especializado y que trabaja tanto a nivel de afinidades como de arquetipos. Es una estrategia vertical, dirigida a encontrar algo único que la persona sienta que le representa en plenitud. Este tipo de consejo plantea una relación muy diferente con el cliente. Se parte de una división muy básica pero muy usada entre algunos creadores de perfumes: perfumes florales, orientales y chypre ( en el caso masculino los fougére sustituyen a los florales normalmente), y se presentan tres secantes impregnados respectivamente con una fragancia bien representativa de cada familia, de modo que el cliente señala cuál le atrae más y cuál menos. A partir de ahí se va guiando dentro de una familia por medio de los matices y notas concretas. Es una tarea casi detectivesca: se va siguiendo una pista, se va deduciendo un carácter para poder encontrar un bello perfume.

Roja Dove, el maestro de la perfumería, desarrolló este método en profundidad para crear un servicio de asesoramiento en su espacio de Harrods Roja Dove Haute Parfumerie. Servicio que se contrata, por tratarse de algo exclusivo. Sin embargo, existen algunas perfumerías que utilizan ese triple sistema de un modo simplificado para aconsejar a quien busca algo especial sin costes añadidos para la cartera. Es una experiencia interesante, mejor no desaprovecharla si se presenta.

Los próximos post estarán centrados en las familias de fragancias y el vocabulario específico ligado a ellas. Pero primero creo que es importante incidir en el hecho de que no existe un único sistema de clasificación, que de los existentes todos tienen cosas positivas y negativas y que las clasificaciones tienen su utilidad si se saben aprovechar bien pero que no se debe perder de vista los orígenes de la cosas. A la cita de Conan Doyle me remito…¿qué es lo que hay que buscar?

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