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Este otoño 2011 son varias las fragancias de departamento de perfumería que se pueden considerar bien hechas e interesantes. Personalmente, Baiser Volé de Cartier me agradó por su toque chic, Burberry Body por arriesgarse a hacer una rosa, Idylle Eau Sublime por lograr al fin la rosa con tonos chipre consistente que Guerlain prometía al lanzar el primer Idylle, Love Chloé Intense por su acorde balsámico…otras fragancias me han dejado, sin embargo, indiferente: Prada Candy o Diane de Diane von Furstenberg, propuestas de las que esperaba algo menos convencional…, aún quedándome cosas por probar pienso que Balenciaga L´Essence encierra un concepto de perfume más arriesgado que el resto, casi una propuesta nicho. Casi. De hecho, si hubiera probado L´Essence de Balenciaga a ciegas hubiera pensado que era una nueva y transparente formulación del Nº19 de Chanel, porque tiene ese tipo de elegancia austera y refinada que Nº19 Poudré no ha logrado repetir…

La nota de iris de L´Essence resulta lo más atractivo porque es un iris herbal, frío y crujiente. Complementado con hoja de violeta. Pero comenzando por el principio, hay que decir que esta nueva versión del original Balenciaga-París (2010) es una historia diferente, del cuerpo aldehídico y base ambarada del primer perfume pasamos a una composición verde, más almizclada y con un acorde de maderas oscuras en la base.

La salida de L´Essence es interesante y extraña, una especie de camomila cumarinada que presenta una tonalidad verde acrisolada difícil de definir pero que se reconoce como algo tierno , en realidad parece un adelanto de lo que viene después: una fragancia que fluctúa entre un vetiver frío y amaderado, un iris crudo y profundo y una nota suave de cuero blanco. Y mientras muestra estas facetas, la fragancia va desplegando todas las sombras del verde, desde el más oscuro que evoca la foresta húmeda, al brillo esmeralda de la hierba fresca y el pasto dulce o el verde delicado de los primeros brotes primaverales.

El corazón de L´Essence es el iris, frío y ligeramente empolvado al estilo del que florece en Chanel Nº19, combinado con notas herbales, afrutadas y de vetiver como ocurre en Ivoire de Balmain. La luminosidad ambarada que era una caracteríctica clave en el original Balenciaga-París, se ha transformado en luz translúcida. L´Essence tiene cierto claroscuro, comparado con su predecesor pero a la vez es más aérea.

La base ha dejado de insinuar la tierra húmeda para evocar la sensación de un bosque en otoño, directamente; con filos metálicos y herbales refinados que facetan el acorde amaderado de cedro, patchoulí y vetiver y un almizcle suave, más algodonoso que el de Balenciaga-Paris.

L´Essence, pese a un nombre que pudiera sugerir algo intenso y concentrado, es una fragancia ligera. La esencia aquí se refiere al sentido de pureza y de la particularidad de las cosas. De nuevo es una creación de Olivier Polge.

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