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* El huésped no invitado (1906) de Eleanor Fortescue-Brickdale.

¿Las mujeres pintoras no son tan intelectuales y los hombres no deben oler como un bouquet de flores empolvadas? En la época de Eleanor Fortescue-Brickdale, desde luego las mujeres artistas no eran consideradas como capaces de plasmar ideas conceptuales, el primor de una fina acuarela o un detallista bodegón era la cima de la superación desde el punto de vista de los académicos para aquellas féminas que se aventuraban en el mundo de las Bellas Artes. A finales del siglo XIX aún las mujeres artistas trabajaban en la sombra, de hecho, en el círculo Prerrafaelita muchas de aquellas modelos amantes de los artistas eran ellas mismas artistas. Algo que siempre ha sido un hecho silenciado. Estamos hablando de estereotipos que desembocan en conductas que acaban siendo una convención social.

Siempre me ha llamado la atención cómo Eleanor Fortescue–Brickdale quien, era extremandamente talentosa, planteó en El huésped no invitado una reflexión profunda sobre un tema tan justificado por la sociedad victoriana como el de los matrimonios concertados entre personajes de rango. ¿Se ve cómo emerge la idea a través de la tensión sutil, pero tensión al fin y al cabo, entre las figuras? Una novia espléndida, un esposo ajeno, un dama atenta a las sedas, invitados y el Cupido entre ortigas y espinos. Un Cupido de iconografía singular.

El cuadro combina la técnica cuidada y detallista de los Prerrafaeslistas, retratando una costumbre conservadora pero en ella se ha introducido un elemento moderno: la crítica, que surge de esa tensión. ¿Por qué hablo de Eleanor Fortescue-Brickdale para comentar sobre L´Instant pour Homme? Pues porque creo que hay paralelismos. L´Instant pour Homme es la creación de Béatrice Piquet: la creación de una mujer en un campo tan estereotipado como es la perfumería masculina. Es, además una creación que trabaja sobre una estructura clásica de la perfumería Guerlain con el referente directo de Heritage y las fragancias amaderadas-secas-coriáceas con una buena dosis de patchoulí; o indirecto como Habit Rouge y su espíritu claroscurista oriental. Pero en esa estructura se han introducido numerosos contrapuntos, sutiles, que crean tensión…y de esa tensión emerge una idea nueva. Quizás por eso L´Instant pour Homme es tan adorado como desaprobado: porque no cumple el estereotipo, es osado y se arriesga a crear una armonía luminosa, suavemente floral y empolvada. La nota seca no es tradicional, no exactamente, sino una ingeniosa combinación de cacao, vetiver y cedro.

Así pues, en L´Instant pour Homme tenemos esa estructura más académica por un lado. Luego tenemos materiales que dan profundidad (anís, hibisco y elemí) y, por último, los magistrales detalles de un acabado lleno de texturas que hacen de esta fragancia algo tan magnético. De esa combinación entre lo empolvado, los cristalino, lo crocante, lo rústico, lo cremoso, lo efervescente…de ahí emana una energía sofisticada y discreta pero muy persistente, que atrae como un susurro. Esto es lo que a algunos les parece poco masculino mientras a otros les encanta.

¿Que lo haya imaginado una mujer influirá en la percepción? En el cliente que desconoce quien lo ha hecho, obviamante no; entre los aficionados a la perfumería que leemos todo lo habido y por haber…me lo pregunto. También me pregunto si eligieron esta fórmula maravillosa para emparejarla con L´Instant para mujer…, y crearon un anuncio como éste para compensar el atrevimiento:


pese a la provocación es una fragancia que hay que saber llevar, porque no siendo tan formal, tampoco es exactamente ligera y deportiva. Creo que presenta un tipo de formalidad diversa, más gentil.

En términos olfativos tiene varias cualidades interesantes distribuidas a lo largo de toda la evaporación. La salida combina una nota verde mentolada casi picante similar al shiso que desemboca en la faceta anisada, con una nota fresca crocante tipo coriandro, un toque especiado seco de pimienta y una compleja faceta cítrica luminosa y profunda a la vez. Luminosa por el nerolí y el limón; profunda por esa nota más herbal de la bergamota y más amarga del pomelo que va a continuar durante toda la evolución de la fragancia completada por el anís y el vetiver. La combinación es magistral. Pero en este inicio la nota cítrica esta facetada por un toque aromático-mentolado con rastros de lavanda y por una faceta más resinosa del elemí.

Esta salida ya deja entrever que la estructura de L´Instant pour Homme EdT está formada por múltiples capas muy finas y translúcidas, algo similar a un hojaldre. Las trasiciones son sutiles, y van marcadas por cambios en la texturas o pequeños matices de coloratura. Así el corazón de la fragancia se hace más resplendeciente y luminoso pero matizado con toques ahumados de té, desprendiendo una sensación de calidez. Notas de especias suaves se dejan entrever: canela dulce y nuez moscada. Una nota floral y empolvada de jazmín combinada con un sándalo que se va haciendo cada vez más oscuro y alcanforado por el patchoulí son el corazón de la fragancia. Pero la tensión no se pierde: la luminosisdad tiene en esta fase que vérselas con notas más sombrías y heladas. La semilla de hibisco aquí va a aportan un toque rústico, almizclado, difuso y húmedo opuesto al cedro seco y más rotundo. Y luego, en la coda, una vainilla terrosa y un patchoulí refinadísimo ligeramente mentolado con los acentos de cacao en segundo plano.

Son ese conjunto de pequeños detalles: de texturas singulares, de contraste entre calidez y frescor, entre dulzor y amargo,en definitiva de claroscuro lo que hacen de L´Instant pour Homme algo tan especial. Porque es sutil pero a la vez sólido, porque tiene retazos tiernos y a la vez audaces, porque es algo matizado en vez de impositivo. Y porque tras todas esas tensiones y contradicciones que encierra, es armonioso. En definitiva, porque parece apelar a los sentidos cuando al final lo que seduce es la idea.

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