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Hay perfumes que intrigan y desorientan los sentidos por un instante, mientras otros hablan claramente de su personalidad. Este es el caso de 24 Faubourg (1995), una fragancia que todo el mundo puede reconocer inmediatamente como un perfume opulento.

Una de sus grandes cualidades es su capacidad de envolver a quien bien lo lleve en una atmósfera de contradicción que conjuga el frescor húmedo del rocío con la calidez dulce de las flores que están bajo el sol del mediodía. Y ninguna de esas sensaciones acaba nunca de dominar a la otra. Es la marca de estilo de Maurice Roucel: un cuerpo de olores saturado de tonos, en contraste continuo, formando un delicado equilibrio, en el cual varias capas caen a la vez para desvelar las siguientes. Es una técnica muy concreta esta del señor Roucel, que permite fácilmente reconocer su estilo ( Gucci Envy, Insolence de Guerlain, L´Instant de Guerlain). Otra de sus características de estilo es la introducción de un acorde dulce-floral basado en una flor relacionada con las Magnoliaceae: la Michelia longifolia. Este acorde aparece en gran número de sus composiciones, es en 24 Faubourg donde lo usa por primera vez en un perfume comercial.

Dicho acorde, basado en la flor china, imprime a través de su rotunda y a la vez delicada exuberancia afrutada el toque sensual característico de sus creaciones. Pero además es un fantástico puente entre el cuerpo floral de 24 Faubourg ya que hay matices de flor de naranjo en dicha flor y la base ambarada. Algo que se puede apreciar igualmente en L´Instant de Guerlain.

Esta forma de construir los perfumes de Maurice Roucel, sobre la que tanto insisto, es brillante porque realiza mediante la síntesis y el juego de volúmenes lo que a principios del s. XIX se hacía mediante una técnica puntillista: crear un perfume impresionista, es decir, un perfume con la capacidad de retratar una atmósfera. Pese a que los acabados sean diferentes. 24 Faubourg es un gran ejemplo de esa maestría, igual que Gucci Envy.

Con un sillage de flores blancas sedosas y un fondo rico en notas de ámbar, 24 Faubourg se proyecta como un perfume complejo y vibrante …si está en la piel adecuada. No en todas las personas funciona, no en todas las personas crea esa sensación de esplendor.

La composición tiene un cuerpo clásico de flores blancas indólicas y cremosas: jazmín, gardenia y sobre todo flor de naranjo complementadas con toques afrutados, que se muestran muy potentes en la salida de la fragancia, especialmente el melocotón y la naranja. Pero lo que resalta entre todas estas notas es la flor de naranjo, densa, acaramelada y fría a la vez. Lo que hace de 24 Faubourg un retrato barroco de la flor de azahar.

La base aporta los matices orientales a la composición a través de un enorme acorde de ámbar y sándalo- en su versión dulce y cremosa- redondeado por vainilla. El patchoulí ayuda a mantener un tono restringido, chyprée ligero, con su humedad terrosa, apoyado por una sutil y elegante nota de ámbargris que aporta a la composición el poder de proyección.

Otra cosa muy resaltable de este perfume es que se ha conjugado el estilo Hermès y el estilo Maurice Roucel a la perfección. Y es algo que no siempre se encuentra. A veces el saber hacer del perfumista queda subsumido por el Libro de Estilo de la firma para la que está trabajando. Otras veces ocurre que las cosas se quedan a medio camino para ambas partes. Pero con 24 Faubourg la sensación es de que se ha hecho algo de la mejor manera posible. Creo que eso es un plus.

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