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*Estrella de la Mañana por Alphonse Mucha

El perfume, entre otras cosas, despierta la imaginación. Kilian Hennessy lo sabe y remarca bien esa característica en la narrativa de L´Oeuvre Noire, sugiriendo siempre retazos, sin especificar ideas concretas. Así todos podemos sentirnos más libres para crear nuestra historia particular.

Mi historia para Back to Black es una reflexión sobre las notas dulces en la perfumería moderna. Aphrodisiac, es a día de hoy como un bombón de licor de grosellas negras exquisito, en un mercado lleno de nubes de algodón y postres demasiado edulcorados. Es el dulzor refinado de un perfume oriental de otra época, cuando lo dulce era una emanación de las notas balsámicas y se escondía entre capas oscuras y ahumadas como un elemento más. Y cuando lo gourmand era una nota abstracta parecida a ese postre navideño llamado marquesa, a medio camino entre lo almendrado y lo avainillado, que enriquecía los perfumes como un elemento más, no como un pretexto.

La diferencia con esos antiguos modos y el perfume que Calice Becker compuso en 2009 es que en Back to Black todo está muy pulido. Incluso la oscuridad, que en realidad sólo está sugerida por un suave contraste entre el acorde de miel dorada, chocolate y la nota licorosa de frutos rojos- una especie de cereza oscura-. Al contrario que los antiguos perfumes aquí no hay ninguna nota animalística que convierta a Back to Black en una fragancia exigente a la hora de llevar.

Pero a diferencia de los modernos perfumes azucarados tan regresivos, Back to Black, tras su salida fresca, afrutada y herbal a base de camomila y bergamota, presenta un olor meloso suave que sugiere, que atrae. La nariz lo persigue hasta la piel, y es en esa distancia corta donde despliega sus múltiples matices agrupados en torno a temas como la miel, el tabaco, la cereza y el patchoulí.

– La miel dorada aquí es una nota etérea y revela un aroma sutil de rosa. Se vuelve especiada como la canela y la nuez moscada, con un toque herbáceo y cítrico del gengibre tras el que hay una nota acética que recuerda la molleja de la uva.

-El tabaco, con un perfil acaramelado por el haba tonka, se muestra suavemente amaderado y con un recuerdo de violetas en el fondo. Enriquecido por matices ambarados y un toque de azafrán afrutado de regusto tropical.

-La cereza con su ambiguo dulzor amargo se nutre de otros frutos rojos para crear un olor rico que flutúa entre matices amargos de almendra, de frambuesa y de grosella negra.

-El patchoulí es todo un abanico de matices en Back to Black: desde un tono más seco y especiado reforzado por el cedro y el azafrán, pasando por un delicioso cacao ( al estilo Angel de Thierry Mugler pero con delicadeza) hasta llegar a sugerir algo terroso y ligeramente herbal que recuerda al té Pu-Erh.

La base contiene una notable cantidad de notas balsámicas, dulces y lechosas donde se funde el acorde afrutado y el incienso para formar un agradable olor de piel, hasta dejar un rastro de ámbar seco, amaderado y herbal. Y es que Back to Black encierra cierta paradoja. Como el papel tornasolado cuya superficie brillante de lejos parece monócroma pero de cerca permite apreciar los reflejos irisados, éste no es un perfume con grandes cambios, pero si que está lleno de pequeñas variaciones. Con su buena proyección Back to Black se separa de la piel y se percibe en como un tabaco suave y meloso, pero luego, en las distancias cortas se vuelve adictivo con su despliegue de sutiles visos.

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