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El nombre Ubar aún no está claro qué designa. Para algunos estudiosos es el nombre de una zona del sur de la península arábiga o de un grupo de gente, para otros es realmente el nombre de un próspero asentamiento que floreció como ciudad de caravanas, donde el comercio del frankincienso enriqueció a la población. Gracias a un acuífero subterráneo la zona era como un oasis.

La ciudad se ha identificado con Irem de los Pilares, cuyo nombre deriva de un héroe local de los ´Ad. La Irem o Iram o Imad… además tiene la leyenda de haber sido maldecida por sus excesos y destruída por ello, según recoge el Corán. Citada igualmente en Las Mil y una Noches ya bajo el nombre de Ubar, su fama ha ido acrecentándose hasta configurar la imagen de ciudad perdida. Como tal cumple con el estándar de haber sido un lugar inmensamente rico, con condiciones de vida paradisíacas, calles pavimentadas en oro y edificios de plata…cosas que sólo pueden tener lugar en un magnífico reino. Y, el hecho de que Lawrence de Arabia llamara a esa ciudad de leyenda la Atlantis de las Arenas, sin duda acrecentó su aura de ciudad perdida.

La búsqueda de Ubar ha sido y quizás sea aún un largo e incierto camino. Como toda ciudad perdida presenta el serio problema de iniciar su búsqueda correctamente. Exactamente ¿dónde buscar?, esa es la clave.

En 1992 se comenzó un proyecto para encontrar esa Atlantis de la Arenas, y uno de los pasos importantes fue manejar datos obtenidos gracias a fotografías del satélite francés SPOT y también con tecnología de la NASA. Estas fotografías permiten tener una imagen más o menos clara del tipo de suelo, de manera que se pueden analizar grandes superficies de terreno y acotar la búsqueda a zonas que coincidan con los datos que se conocen sobre el lugar. En el caso de Irem, se encontró que en el terreno arcilloso en torno a Ash Shisr convergían antiguas rutas de camellos. Se estudió la zona y allí aparecieron restos cerámicos desde el 3000 a. de C. y también de una fortificación octogonal con una torre en cada esquina. El lugar es sin duda un yacimiento arqueológico de interés, lo que resulta más difícil de asegurar es que se trate de Ubar, o si esta algún día existió como tal. A mi me gusta la imagen romántica que Lawrence de Arabia creó porque reúne todas las posibilidades, y con ella me quedaré por ahora.

Ubar de Amouage es un perfume que en 1995 se editó para celebrar el Jubileo omaní. Fue un perfume muy aclamado, pero pese a ello se retiró del mercado durante un tiempo, hasta que en 2009 se reintroduce en el mercado con un carácter modificado. Quienes han tenido la oportunidad de probar el perfume inicial dicen que no ha perdido nada de su brillo, pero en su configuración final ya no destaca tanto la rosa ni tampoco su carácter oriental amaderado.

El Ubar actual es un perfume floral intencionalmente sofisticado y magnificiente, con un gran bouquet de flores blancas frescas en su corazón y una clásica nota de rosa francesa como acompañante. Su estilo es netamente francés, de escuela: un perfume multicapas de detalles intrincados y con todos los elementos armonizados para crear un halo perfumado. Al igual que Gold Woman o Dia Woman. Pero Ubar se diferencia de sus antecesores en que parece estar más dispuesto aún en despertar deseos aspiracionales, con todo ese sabor de producto muy elaborado, a través de una base animalística intensa y muy presente desde el inicio de la evaporación. Tonalidad ésta que en cierto modo recuerda a Gold Man.

Dicha nota basada sobre todo en civeta y almizcle, pero intensificada por notas indólicas y brillantes de jazmín y flor de naranjo, crea un efecto pungente a través de todas las notas florales, y sólo se va a suavizar hacia la base mediante el sándalo, la vainilla y las notas de musgo de roble y encina que aportan ese efecto vintage empolvado y mohoso tan característico. Esta base es la clave de un sillage sólido e inmenso y también lo que sostiene una nota de lirio de los valles no tierna y delicada, sino fiera y rotunda, que en mi opinión es lo más destacable de Ubar. Es un retrato sorprendente de esta flor, resalta su faceta animalística sin dejar de lado su tono frío, de modo que resulta un olor muy vibrante. Y su capacidad para recrear efectos acuáticos y translúcidos se ha subrayado mediante la nota de freesia.

La salida, algo característico de los Amouage, tiene un desarrollo amplio y añade una interesante nota cítrica-herbal profunda que es como un rayo de luz atravesando las notas de mandarina, naranja y hoja de violeta para crear un efecto perdurable y muy profundo de frescor alimonado que embellece el tema del lirio de los valles. Esta nota es litsea cubeba, es un ágil recurso que Mona di Orio usó en Lux para crear el efecto de luz dorada que se abre paso cadenciosamente en la oscuridad de una base animalística, y poder así trabajar un claroscuro bien degradado. Ese mismo efecto, esa sensación de que algo discurre…como una columna de aire y luz, se consigue en Ubar pero aquí es un discurrir dinamizado.

Este perfume es complejo y rico en notas, como cabe esperar de la casa Amouage, pero para mí es sobre todo un retrato tridimensional del lirio de los valles, una nota muy importante en Gold, pero en este caso sus facetas más fieras han sido las primeras puestas en relieve. Y no, no se parece al figurativo retrato de Diorissimo, por si alguien se lo pregunta. Ubar es algo muy distinto, es más como un Kandinsky camino de la abstracción, cuando retrata aún paisajes atravesados por jinetes todavía identificables y donde los colores y formas comienzan a resonar por todo el cuadro.

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