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Bodegón de flores,hortalizas y un cesto de cerezas atribuído a Sánchez Cotán.

El olfato es el sentido más difícil de verbalizar porque la información que genera la percepción de un olor no es suficiente per se para acceder a la conciencia y facilitar la toma de decisiones en este nivel. Por eso hablar de perfumes es tan complicado- sin entrar en el tema de las diferencias individuales a la hora de procesar una sensación y convertirla en un fenómeno perceptivo-. Además de tener que entender las afinidades entre olores y las clasificaciones que los especialistas crean para poder agilizar el estudio, también se aprende a manejar un lenguaje de metáforas, ajeno a los olores en sí y hasta cierto punto prototípico, pero necesario para transmitir ideas. Y esas metáforas son la base para manejar la información, es decir, para darle forma y crear un mensaje.

En ocasiones se dice que los principios compositivos en perfumería tienen relación con la cocina, la música o la pintura. La terminología específica de estas disciplinas es un auxilio a la hora de intentar explicar un concepto en perfumería, suministrando infinitas metáforas que hacen más aprehensible la materia ( perfumería en sí) y las materias primas (cada creador de perfumes va desarrollando sus propias metáforas según descubra cosas nuevas de las materias primas y su comportamiento). En este sentido, hay un fértil campo para elaborar ideas e incluso elucubrar sobre ellas. “Naturalezas muertas” inicia una serie de entradas que dedicaré a plantear algunas interpretaciones acerca de qué es un perfume. No pretendo más que exponer ideas o si se prefiere “modos de ver”. Creo que hay múltiples posibilidades de abordar cada tema, y también creo que cada persona puede aprender un mismo concepto usando diferentes vías…pero eso es para otra historia.

En un bodegón flores, frutas, hortalizas u objetos fabricados por el hombre son retratados como objetos per se o por su simbolismo. En un perfume se pueden recrear flores singulares, tímidas y raras o auténticos bouquets, en ambos casos lo retratado puede ser como una figura autónoma en un cuadro o como una composición abstracta que apela a un contexto narrativo (orientales, chypré, notas marinas). Jean Claude Ellena en Eau de Gentiane Blanche de Hermés coge una flor inusual en perfumería como es la gentiana y convierte su olor en una atmósfera abstracta, mientras que Le Chèvrefeuille de Annick Goutal es una madreselva imaginaria pero autónoma. En ambos casos los perfumes se centran en una flor, pero su grado de singularidad es diferente por el enfoque que cada perfumista adoptó.


Naturaleza muerta de flores en una cesta con dos mariposas, una libélula y un escarabajo con urna de alabastro en pedestal de mármol (1787) Gerard van Spaendonck

El artista puede optar por la mímesis o por la estilización de las figuras y además jugar con la luz, la textura, la disposición de los objetos, buscando nuevos efectos de simetría o de claroscuro…Como en la pintura, en la perfumería también se usa la organización de los elementos para caracterizar la obra. En el cuadro de Spaendonck ¿Cuál es la flor protagonista? Pese a la profusión de ejemplares, cada elemento está colocado para ir guiando la mirada hacia las pálidas rosas. Lyric Woman de Amouage es un perfume opulento de rosa oriental donde el tema central se elude constantemente a través de notas balsámicas que marcan un camino sinuoso para que el olfato siga las huellas, igual que hace el cuadro de van Spaendonck con la vista.

Ejemplos de algunos elementos que se pueden manejar para lograr una estructura:

-Crear un punto focal en un cuadro enfatiza una figura, crear varios puntos focales vuelve la imagen más compleja- aunque siempre predomina uno-. Así, un perfume puede tener como nota dominante el lirio de los valles y mantener durante toda su evolución dicho carácter; pero también puede añadir un contexto para la flor como Edmond Roudnitska hizo en Diorissimo, cuando reprodujo los olores del sotobosque en las notas de base.

-Cada elemento de un cuadro tiene un peso que puede ser variado por otros elementos. Ej: el rojo junto al blanco se densifica; junto al verde, vibra. Por eso la composición final debe manejar los distintos pesos hasta lograr un imagen equilibrada. En perfumería cada material tiene características propias: olor, tenacidad, textura, etc pero en cada mezcla concreta esas características cobran un valor diferente. El linalol, que es el componente principal de aceite esencial del palisandro, funciona en notas de salida para apoyar al grupo cítrico, pero también es un importante componente para realzar el frescor de las flores, un clásico en perfumes de flores blancas.

-Las pinturas pueden representar la ilusión del movimiento por distintas vías: un gesto, una acción, por el ritmo de los elementos, por gradación del color…en perfumería es difícil recrear el ritmo pero la gradación de tonos, de temperatura en la evolución de una fragancia es una característica clásica. La acción en sí misma no puede ser representada (imposible dibujar una mariposa que vuela en el jugo), pero sí sugerida a través de la función de respiración. Las notas de un perfume bien construído tienen espacio entre ellas para dejar que el aire circule, de lo contrario no sería un perfume sino una amalgama plana.

-El contraste o la armonía de color también se aplica a la perfumería. Dominique Ropion (Alien de Thierry Mugler, Amor Amor de Cacharel o Portrait of a Lady de Frederic Malle) compone creando tensión entre elementos, esa tensión es lo que atrae a la percepción. Calice A. Becker ( Tommy Girl, J´Adore de Dior o Love and Tears de Kilian) por contra trabaja las tonalidades progresivas, las trasiciones discretas.

Todos estos recursos y más se utilizan con el fin concreto de que haya una relación apropiada de los elementos, esto es, que haya una armonía final. Pero la armonía no debe ir en detrimento de la forma, porque un perfume de calidad siempre debe de tener una forma característica. Los perfumes menos artísticos pueden lograr cierta sensación melódica…que no es lo mismo.

El nivel de representación puede ir desde la extrema minuciosidad hasta la abstracción, pasando por la descomposición cubista o el puntillismo. Los perfumes pueden intentar reproducir flores vivientes y frutos jugosos mediante mezclas que detallan múltiples tonalidades de un aroma. Los matices pueden ser más pequeños y desarrollarse sobre un núcleo voluminoso como en Carnal Flower de Frederic Malle, ser múltiples y compactos como Lys Mediterranee (Frederic Malle). Pero también pueden ser muy ricos y profundos como A la Nuit de Serge Lutens donde diferentes tipos de jazmín se usan para conseguir una flor multifacetada más cercana al ejemplo de la naturaleza. Pero además esos detalles pueden ser puntillosos y fugaces al estilo Ernest Daltroff (Narcisse Noir, N´Aimez Que Moi) o estar ampliados como las composiciones de Olivia Giacobetti que parece mirar todo a través de una lupa (Safran Troublant, Jour de Fête, Idole de Lubin)


Jarrón con flores (1670) de Jan Davidsz de Heem

En una naturaleza muerta, el objeto parece quieto e inquietante. Las flores pueden ser metáfora del ciclo vital al recoger en un ramo capullos, flores abiertas, flores que comienzan a marchitarse o ya completamente tronchadas. Un perfume lo plasma mediante las fases de evolución: desde el frescor a la densidad, las notas cristalinas de la salida se van evaporando y tras la plenitud, la decadencia se hace más explícita en la base como ocurre con el ejemplar Fleurs d´Oranger de Serge Lutens. Esta es la metáfora clásica de los perfumes florales, tan explotada en el género de las flores blancas. A propósito del jazmín podríamos decir que Montaigne de Caron es la versión extravagante y chic mientras Oiro de Mona di Orio es la versión explícita y quizás excesivamente animalística.

Los efectos de luz, textura y atmósfera son los que aportan la sensación de vida- aunque sea detenida y enmarcada-. En la pintura, la viveza viene dada por el nivel de cromatismo o de claroscuro que influye directamente en la separación de los planos.


Servicio de té dispuesto en la mesa (1920-1929) de Josef Sudek

En un perfume, la viveza también se relaciona con la separación entre notas: el perfume debe respirar y a la vez fluir. L´Air du Temps es un ejemplo paradigmático de cómo hacer una gardenia vivaz y a la vez fugaz. Idylle Eau Sublime de Guerlain es una bella rosa porque fluye, aunando sólidas facetas sin dar prioridad a ninguna. En la naturaleza ocurre así, hueles la flor del tilo y dices “Es flor de tilo” en primer lugar…quizás luego pienses que tiene un fino olor verde y meloso y comiences a desentrañar matices. Para que una flor respire y fluya se usan determinados materiales, en cada caso lo que requiera la fórmula. En el perfume de Nina Ricci son los salicilatos los que permitieron crear esa atmósfera evanescente, en Idylle Eau Sublime es el agua de rosas que se ha añadido a la fórmula lo que aporta el frescor profundo y una cualidad no eléctrica pero casi. Este recurso del agua de rosas en realidad es un modo de formular tradicional y también lo ha usado Chloé en su nueva fragancia L´Eau de Chloé.


Naturaleza muerta de Cornelis de Heem, representante de la Escuela Holandesa del s.XVII.

El perfume se compone, igual que se ordenan los elementos de una pintura, buscando cualidades de plasticidad y pregnancia. La imagen global que se percibe primero pasa a ser un agregado de detalles cuando nos fijamos un poco.


(Detalle de la imagen anterior que permite ver la abeja sobre el pétalo de una rosa)

La olfacción funciona igual: percibimos un conjunto o una forma, después vamos separando elementos. Al final, volvemos a reconstruir la forma, pero el conocimiento del objeto ha cambiado.- Ahora, al dirigir la atención al detalle puedo ver la abeja sobre el pétalo de la rosa, también soy consciente de que las flores blancas, para ser más blancas necesitan del negro-. Descubro al oler una rosa natural que tiene entre sus pétalos recuerdos de pera y de bergamota y, en un perfume, para ser más flor necesita de la frambuesa y del litchi, del melocotón y del limón.

El bodegón nos habla de la fugacidad de las cosas, a veces de la riqueza y la ostentación, otras de la frugalidad. Puede ser sencillo o no en sus formas pero siempre es muy simbólico. Tenemos un ejemplo en el Bodegón de Crisantemos de Vogels: la flor significa la eternidad, el abanico la femineidad. El perfume hace lo mismo, pensemos en Grand Amour de Annick Goutal.


Bodegón con crisantemos y abanico (1885) de Guillaume Vogels.

El perfume puede ser un delicado recreo o un lujo pretencioso. Puede hablar a gritos o con sutiles susurros. Te ofrece una nota de rosa que todo el mundo es capaz de reconocer como rosa- lo que se llama un punto bajo de identificación y que representa el “lugar común de la olfacción”-, o puede dibujar la rosa más elusiva y compleja que exija de cierto conocimiento para identificarla como tal. Unas notas son más legibles que otras, igual que unos símbolos son más comunes que otros.


Naturaleza muerta con loro de Cornelius de Heem.

Cuando el género eclosiona y alcanza su época dorada en el s. XVII, el bodegón también se convierte en un medio para presentar cosas exóticas y privativas. En las reuniones sociales, a traves de las distintas épocas históricas, demostrar capacidad para tener cosas diferentes siempre ha sido un medio de marcar distancias. Y cosas diferentes podían ser frutas raras, animales de otros lugares, extraños artilugios, libros ricamente iluminados…o esencias raras. Cuando esas esencias ya eran conocidas…entonces que fueran lo más ricas y profusas que se pudiera.

En ocasiones la publicidad acude al género de la naturaleza muerta porque representa lo distintivo y permite plasmarlo con diferentes niveles de formalidad: más moderna y conceptual como en la fotografía elegida para Still Life de Olfative Studio; un aire más relajado y hedonista para recordar un cara tela estamapada con un motivo tipo jardín de delicias como el anuncio del Acqua Fiorentina de Creed; valiéndose de la saturación de la imagen que facilita este género pictórico para representar una historia y dar un aura de exclusividad como en el caso de la línea de perfumes Arquiste ideada por el arquitecto Carlos Hubert, que en su web presenta cada perfume fotografiado como un elemento más del bodegón.

Actualmente, buscar notas raras para un perfume no sólo es un deseo de quienes sienten pasión por los perfumes, también es un modo de crear expectación en el cliente…o un modo de crear un olor inaprensible, difícil de juzgar -con todo lo bueno y todo lo malo que esto implica-. Y cuando algo es difícil de juzgar, lo que se hace es jugar a las referencias, los recuerdos y las asociaciones. Lo bonito es cuando esa faceta ignota no se publicita, sino que forma parte de la personalidad del perfume como hace Serge Lutens. En pintura, Archimboldo hacía jugar a sus coetáneos con composiciones donde las hortalizas, las flores, los peces o los libros creaban un rostro y los significados más profundos de cada retrato exigían ya un nivel de ilustración. Intriga, juego, simbolismo…perfumes, naturalezas quietas…


Rodolfo II retratado como Vertumno (1591) de G. Arcimboldo.

El bodegón es un género a parte que tiene mucho que decir, igual que los perfumes. Históricamente ha sido el género que más libertad compositiva daba a los artistas para experimentar con el lenguaje plástico. En el campo de los perfumes, son las propuestas de autor las que dejan espacio a la creatividad. La mayoría de los especialistas que trabajan en proyectos corporativos suelen estar muy sujetos por restricciones de precio sí, pero también de sabor: se hace negocio con cosas que fácilmente gustan…y eso no significa que un creador de perfumes no ponga todo su empeño en hacer lo que le encargan de la mejor manera posible. Al contrario, estoy segura de que querrán hacer bien las cosas porque así bien parecen, otra cosas es que les dejen.

Finalmente, sean o no sean la representación de naturaleszas tranquilas (Stilleven en el mundo germano) o naturalezas muertas para las conciencias más castizas , la realidad siempre supera a la ficción. Los colores de la naturaleza con todos sus matices, brillo y saturación aún no los reproducimos ni con alta definición. Los olores en la naturaleza son etéreos y fluídos, sólidos y penetrantes pero tienen otro comportamiento que aún no se llega a captar. La vibración, la difusión son otras. El soporte, el aglutinante, cambia. Y el ciclo de la vida en realidad sólo puede esbozarse, pero no reflejarse en toda su complejidad. Sin embargo, cada intento por retratar la naturaleza es valioso, porque es un ejercicio de conciencia característico del ser humano.

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