Este mes de abril se cumple el tercer aniversario de Olibanum y como cada año le dedico una entrada e intento ordenar un poco el blog de cara a la nueva etapa. Esta vez he editado nuevas páginas que recogen el índice de revisiones, los ensayos y los textos dedicados a las materias primas y notas de perfumería- creo que hace más ágil la búsqueda de información concreta-. También he cambiado mi texto de presentación en About, que refleja mejor lo que intento expresar en el blog. Ese es el texto que dejo en esta entrada junto con todo el cariño y agradecimiento que debo a mis lectores:

Olibanum: cuaderno de fragancias comenzó en abril de 2009 tras mucho tiempo considerando la opción de adquirir el compromiso de escribir regularmente sobre el mundo del perfume. La idea del cuaderno nació de la experiencia práctica: cuando la fascinación por los aromas te lleva al estudio, pronto comprendes que es un campo infinito en el que pueden converger conocimientos de distintos niveles de análisis, desde la estética y la filosofía hasta la química y la ecología. El cuaderno se convierte entonces en un aliado para recoger cada sensación pero a la vez es un ejercicio necesario para reflexionar y convertir esas sensaciones en ideas y poder mantener una perspectiva amplia. Funciona como un diario: tienes que actualizarlo, pero te permite siempre repasar lo anterior; en él se refleja cada fase de aprendizaje, el avance en la comprensión de los matices, los descubrimientos, las inquietudes, los objetivos alcanzados, las lagunas. Transladar ese ejercicio al formato de un blog es otra cosa, sin duda. Pero el blog te da la oportunidad de escribir tus ideas y ofrecerlas como un ejercicio de disciplina.

Mi perspectiva en Olibanum es el fruto de mi experiencia pero también está muy impregnada por mi formación, en la que las Humanidades tienen un gran peso aunque no exclusivo. Así, los años y los libros me han dado una visión del Arte como algo que exige formación continuada, ya que es el fruto de una sociedad y de un individuo. El perfume, para mí gusto, entra dentro de esa actividad artística que define al ser humano en cuanto tal y alimenta al individuo. Sin embargo, el uso que hago de términos artísticos creo que son válidos en tanto en cuanto metáforas, metonimias y demás recursos que sirven para ilustrar, apoyar, subrayar una idea. El perfume es algo complejo y sutil que puede leerse de diversas maneras, yo sólo trato de exponer un análisis personal.

Mi pasión por los perfumes no tiene un momento de inicio definido, sencillamente los olores siempre han golpeado mi sensibilidad con fuerza. La historia de cómo esa pasión se ha desarrollado es otra cosa, pero la oportunidad que Internet ofrece de mantener una actividad en un campo elegido me hizo pensar que podría ser una experiencia interesante; por el mero hecho de escribir ya lo es, pero más aún porque puedes compartir.

Como escritora del blog me impuse dos objetivos: rigor y divertimento para intentar ilustrar una idea. Un blog personal- desde mi punto de vista- implica una responsabilidad y un respeto hacia los lectores porque compartir es cultura y la cultura puede embrutecer o refinar, dependiendo de lo que se ofrezca. La honestidad no es un objetivo sino una condición necesaria, por eso sólo hablo de lo que considero interesante desde mi perspectiva. Mis opiniones son eso exactamente, mis opiniones. Tan válidas como discutibles. No intento convencer a nadie de la bondad de un producto. Olibanum es un blog personal y totalmente independiente de cualquier corporación, industria o firma.

Cuando me presentaba en 2009 escribía “en realidad lo que me gusta es lo que aporta un perfume cuando lo usas y esa fascinación me ha llevado a estudiar ese mundo desde diferentes niveles: porque por fortuna te puedes permitir esa libertad, y esa es una de las mejores cosas que te da un perfume: libertad para disfrutar de lo que has elegido”. Sigo pensando que eso es lo mejor, pero hoy añado para concluir una frase de Leonardo da Vinci: cuanto más se conoce, más se ama.

Para todos los lectores un saludo,
Botanyuki.

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