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* Ilustración para La Bella Durmiente de Kinuko Y. Craft

La fragilidad o la turbulencia. La carnosidad o la transparencia. Sea cual sea la característica dominante, los perfumes florales siempre comparten la facilidad de lectura. Al contrario que una flor oscura que es más enigmática y su perfume se construye usando recursos orientales y achiprados.

Las flores de la naturaleza, tanto si sirven de modelo directo como si son una excusa para la fantasía constituyen el tema central de estos perfumes. En algunos casos, las flores pueden ser retratadas con una rotundidad asombrosa como Une Rose por Edouard Flecheir (Editions de Parfums Frederic Malle), pueden ser cosas primorosas, frágiles y claras como las acuarelas de Olivia Giacobetti ( En Passant de Editions de Parfums Frederic Malle ), construídas matiz a matiz como hace Calice A. Becker ( Beyond Paradise de Estée Lauder, J´Adore de Dior, Sweet Redemption de Kilian) o a grandes rasgos con notas incisivas como los trabajos de Isabelle Doyen para Annick Goutal (Grand Amour, Quel Amour, Un Matin d´Orage). También pueden ser retratos atípicos en los que se exploran y exageran las facetas menos directas, al estilo Serge Lutens en Vitriol d´Oeillet…pero el resultado sigue siendo el retrato de una flor.

Esas flores, sean cuales sean, están caracterizadas por acentos especiados, verdes, frescos, afrutados:

-Especiados en una dirección dulce y suave como la canela y la vainilla o penetrante como pimienta y clavo. Crocantes como el coriandro o turbios como el comino.

-Verdes como las hojas, la hierba, el tallo, con notas de gálbano o de higuera, de hoja de tomate o de verbena.

-Frescos con la ligereza de los cítricos o la elegancia de las notas marinas.

-Afrutados, con acentos tropicales de coco, mango, papaya para acompañar flores blancas a la manera clásica; con notas más acuáticas de pera y melón, con el dulzor lactónico del melocotón o el toque jugoso de los frutos rojos.

La base en esta familia de perfumes tiende a ser almizclada con toques de vainillas y ámbar menos evidentes, sin traspasar nunca la frontera de lo floral. Por esa razón son sencillos y legibles, por esa razón hay quien los adora y quien los aborrece. Incluso quien los encuentra poco modernos, ya que remiten a una idea de vida el aire libre con campos floridos o jardines cuidados, lejos de contextos urbanos. Sin embargo, es muy duro que no te guste ninguna flor.

Más allá del soliflor y del bouquet, olvidando que el perfume puede ser fresco o denso, verde o frutal, marino o dulce, bien educado o salvaje total, tenemos que las notas florales son el corazón de una composición, y el modo en que dichas notas son tratadas y acompañadas hacen que un perfume tome una dirección más abstracta o más concreta, más declaradamente femenina o más fácilmente asumible como masculina.

En cierto modo los perfumes florales son la traducción del Carpe Diem al lenguaje perfumístico, y por eso de nuevo se asocian a lo femenino. No obstante los perfumes masculinos no están exentos de notas florales, aunque se tratan de otro modo, siempre se pueden encontrar notas de jazmín, violeta, iris, geranio, lirio de los valles, clavel, aromo, absoluto de rosa, genista, etc, etc.

Técnicamente, un perfume es más femenino porque las notas florales son las protagonistas, esto significa que las notas de corazón tienen más volumen en detrimento de la base. En términos absolutos, los perfumes percibidos como más masculinos son aquellos que tienen notas de base más pesadas. Si contemplamos la Rueda de Fragancias de Michael Edwards, vemos claramente la idea representada: a medida que la base se complica, a partir de los perfumes aldehídicos, el perfume gana abstracción y las flores dejan de ser visibles. A partir de ahí se puede optar por la vía dulce resinosa de los orientales o por las maderas musgosas donde ya los géneros se disipan con facilidad: de la abstracción, los perfumes avanzan hacia la androginia ( Cuir de Russie de Chanel, Tabac Blond de Caron, Cuir Mauresque de Serge Lutens, Les Nombres D´Or: Cuir de Mona di Orio, Toscano de Santa Maria Novella ).

Aunque en el campo de la ciencia los olores de las flores se clasifican por los componentes que hacen característicos un olor, en perfumería se manejan otros términos. Ej: las flores del grupo indol como el jazmín o la flor de naranjo, se llaman tradicionalmente flores blancas. Pero estructuralmente hablando, dentro de la familia de los perfumes florales, los subgrupos atienden más al acento principal que marca el carácter de la fragancia Ej: el jazmín es indólico pero puede ser retratado resaltando su faceta afrutada, verde, especiada, etc. Ésta es junto con la rosa una de las flores más flexibles, y forma parte del corazón de un sin fin de grandes bouquets. Según estos acentos, los perfumes florales pueden clasificarse a grandes rasgos en:

Florales frescos y ligeros que retratan las típicas flores de primavera como el lirio de los valles, la freesía, las rosas suaves, la flor del cerezo. Suelen tener elementos cítricos pronunciados y también acuáticos y/o afrutados.

Verdes, introduciendo el aroma de la hierba fresca, el tallo y las hojas, el musgo y la tierra dentro del perfume. La violeta y la hoja de violeta son notas típicas.

Florales clásicos más complejos, con notas narcóticas de tuberosa, flor de naranjo, narciso y acentos balsámicos.

Los bouquets aunque tengan una notas más dominante Ej: tuberosa, son profusos y ricos, mientras los soliflores aunque sean espléndidos son menos barrocos. Ej: Boucheron de Boucheron es un bouquet floral frente a Carnal Flower que es un soliflor.

También existen acordes básicos sobre los que se articulan estas composiciones, los más clásicos y extendidos son:

-Rosa/jazmín: Joy de Patou.
-Rosa/violeta: París de YSL.
-Rosa/lirio de los valles: Madame Rochas.

Son combinaciones básicas sobre las que se trabaja para llevar el perfume en distintas direcciones, partiendo de un núcleo que ya marca una dirección.

Otra clasificación de los perfumes florales más compleja y detallada es la que hace la Société Française des Parfumeurs, dividiendo el grupo en:

-Soliflores, cuya estructura básica gira en torno a una flor protagonista de mayor o menos complejidad figurativa: Gardenia de Chanel, Le Mimosa de Annick Goutal, Carnal Flower de Editions de Parfum Frederic Malle, Muguet du Bonheur de Caron.

-Soliflor lavanda, por la naturaleza aromática de esta planta se le considera un grupo aparte, y en ella entran aquellas fragancias cuyo porcentaje de aceite esencial de lavanda es muy alto como Pour un Homme de Caron o el clásico español Agua de Lavanda de Puig.

-Bouquet floral, como tema central tenemos varias flores formando la composición. Ejemplos clásicos son Joy de Patou, Beautiful de Estée Lauder.

-Floral aldehído, donde se contrasta una salida cítrica-aldehídica, un cuerpo floral difuminado y una base empolvada. El Nº5 de Chanel es el más conocido, L´Interdit de Givenchy, First de Van Cleef & Arpels, Iris Poudré de Editions de Parfums Frederic Malle.

-Floral verde, donde notas verdes de hierba cortada y gálbano acompañan a las flores imprimiendo una sensación patente de vitalidad. El paradigma es Vent Vert de Balmain, después vendrían otros como el Nº19 de Chanel, Bel Respiro de Chanel o Eau de Camille de Annick Goutal.

-Floral amaderado, donde la salida herbal y cítrica contrasta con una base más claramente amaderada pero con matices atalcados, avainillados. Suelen tener notas de violeta y lirio de los valles en su núcleo. Iris Nobile de Acqua di Parma, Prelude to Love de Kilian, Dior Homme de Dior, Farenheit de Dior.

-Floral amaderado-frutal, al esquema anterior se añaden notas frutales de frutos amarillos, de manzana, de ciruela, etc. El histórico Iris Gris de Jacques Fath, Amazone de Hermés.

-Floral marino, es una categoría más reciente caracterizada por notas oceánicas que introducen frescor profundo en los perfumes. L´Eau d´Issey, Ecume de Rose de Les Parfums de Rosine, Lys Mediteranée de Editions de Parfums Frederic Malle.

-Floral frutal, frente a otros florales con notas frutales en esta categoría entran aquellos en que las notas frutales tienen bastante intensidad, con predominio de frutas acuosas como la pera, el melón y de frutos rojos como la fresa o la grosella. Petite Chérie de Annick Goutal, Nina de Nina Ricci, Acqua Fiorentina de Creed.

Las flores no son sólo una cuestión de delicadeza o femineidad sublimada, pueden tener muchas facetas, aunque por convención social sólo aceptemos unas pocas. Un repaso al lenguaje de las flores en distintas culturas y épocas podría ser un buen ejercicio para ver hasta que punto los valores dependen del contexto. Sin embargo, hay un aspecto transcultural que no debemos olvidar: si forman parte de la cultura perfumística- y de la cultura en general- es porque a lo largo de la historia el ser humano encontró en ellas propiedades curativas que las convertían en un valioso artículo- razón por la cual se domesticaron las especies-, y fueron introducidas en los primeros ritos de curación precisamente por ese valor terapéutico. Un ejemplo de esto lo podeis leer en el artículo dedicado aquí a la mandrágora.


* Los cerezos de Nakameguro.

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