Etiquetas

, , , ,

El arte pop con su temática accesible y clara es cualquier cosa menos frívolo. Grease (Brillantina) debe una parte de su espíritu a esta estética de escritura rápida y legible. Nació como un musical para el teatro a principios de los 70, inspirado en la subcultura de los jóvenes hijos de la clase obrera de Chicago de los años 50 llamados “greasers”. En origen la obra era un retrato más específico y detallado, con elementos crudos y subidos de tono que después fueron sustituidos por un retrato más genérico de la juventud. La película de 1978 se inspiró en el formato suavizado del musical, manteniendo el ritmo y la parodia original, con personajes muy caracterizados que se entienden rápidamente.

Que algo no privilegie la tensión y la densidad de contrastes no significa que sea banal, sólo que es sencillo. La forma y la definición también transmiten mensajes pero en un nivel diferente. Toda la película es un ejemplo de ello. Entre mis favoritos está el número Beauty School Drop out. Frenchie está perdida y con un futuro incierto, su ángel le recuerda que debe moverse: “Tienes el deseo pero no el impulso” (You´ve got the dream but not the drive-1:32).

La técnica de la simplificación para lograr una renovación del lenguaje en ocasiones es la mejor alternativa para salir de un medio saturado. Las películas que ahondaban en la realidad de la juventud de los años 50 solían ser dramáticas y muy psicologistas; mientras en Grease se acude al prototipo de carácter pero con una psyché sólida. Chypré Fruité es como un personaje de Grease: un prototipo sí, pero bien definido y legible. Por esa razón, o te parece una caricatura de los clásicos o una obra profundamente superficial como decía Warhol y mucho menos frívola de lo que pudiera pensarse en principio.

Pese a su base más transparente y suave, pese a todo su dulzor semi-empolvado, Chypré Fruité está muy anclado en la tradición, aunando en su corazón tonalidades ya familiares: el melocotón dulce y rosado de Chant d´Aromes (Guerlain) junto con la potencia de la combinación patchoulí-jazmín que caracteriza una parte de Diorella (Dior). Pero estas citas están muy fusionadas formando su propia armonía.

El perfume está construído siguiendo fielmente la idea de cómo debe ser un (neo)chypré: una salida cítrica basada en bergamota -un corazón floral, con rosa y jazmín -una base cálida musgosa y animalística donde el almizcle y el patchoulí juegan el rol principal. En definitiva, un estilo caracterizado por una estructura simplificada, en el que predomina más el juego de transparencias y donde se renuncia al amargor clásico de la base o a las complejidades de matices.

La percepción inicial que se tiene de Chypré Fruité es algo ténue e inesperada: sólo se siente una bergamota que discurre translúcida y fría. Hay que esperar para que el perfume vaya mostrando la característica calidez gracias al dulzor ligeramente animalístico del almizcle, la profundidad de la vainilla y el patchoulí terroso-apimentado. Esta temperatura que emana desde la base junto con el modo más abstracto de presentar las notas frutales que transcurren entre el corazón y el fondo, es lo que finalmente le da el aire de al perfume. Las notas frutales que se suponen el elemento más carismático de la composición se presentan con un tono relajado, primero es un melocotón suave y dulce lo que encontramos, luego lo frutal se hace más vibrante y jugoso con un algo tropical que recuerda a la piña. Y pese a esa falta de drama, engancha. Igual que las canciones pegadizas de Grease, porque en el fondo la melodía es buena.

Anuncios