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* Florence Nightingale

Buenos olores, malos olores, enfermedad y salubridad siempre han sido términos relacionados a lo largo de la Historia. La limpieza de la atmósfera para eliminar aires venenosos que evitaran contagios también fue una preocupación importante, con mayor o menor grado de ritualización. Hoy en día la Teoría del Miasma ha sido superada por la Teoría Microbiana para explicar las epidemias, pero nadie duda que la calidad del aire es también calidad de vida.

No es un tema habitual en este blog hablar sobre qué perfumes son más adecuados para qué ocasiones, principalmente porque quien escribe estas palabras está convencida de que es importante poder usar el perfume como más nos gusta, pero hay un contexto del que sí me gustaría hablar porque considero que es especialmente difícil y delicado: el contexto hospitalario; común para personal sanitario, enfermos y acompañantes.

Florence Nightingale -de quien se dice era devota del perfume White Rose de Floris (empolvado, fresco)- puso todo su empeño en la profesionalización de las prácticas de enfermería, considerando que estas deberían de estar enfocadas no sólo a administrar medicamentos sino a manejar las condiciones ambientales de los enfermos para que pudieran respirar un aire lo más puro posible en un ambiente tranquilo, con buena luz; todo enfocado a mejorar la higiene en general del paciente y de quienes le atienden. Ella recomendaba que las enfermeras debían mantener una gran pulcritud en su persona.

Todo esto nos puede parecer muy básico hoy en día ya que lo damos por hecho, pero aún sigue siendo algo importante el conseguir un ambiente que combine pragmática y bienestar. No son incompatibles.

Quien visita por primera vez un hospital difícilmente podrá ignorar el olor antiséptico de cada rincón. La ventilación mediante ventanas abiertas o los ambientadores no suelen ser una opción por razones obvias, salvo en espacios muy específicos, por lo que la atmósfera está cargada con ese olor a éter tan característico y cada producto puede tener un efecto diferente en ella, ya que parecen potenciarse las fragancias y hacerse más persistentes. No se puede olvidar además que hay factores emocionales que multiplican el efecto. El resultado de un perfume equivocado en estos lugares no es sólo abrumador, sino que parece como una experiencia de desrealización.

¿Qué características debería de tener un producto perfumado para usarlo en un contexto hospitalario?

– Incluso un aroma cítrico puede ser molesto si es demasiado áspero, así que la cualidad más importante es que no sea demasiado penetrante ni perfumado sino que se perciba como algo natural, suave y fluído.

-Que no sea demasiado cálido, dulce o floral porque puede resultar muy denso, muy perfume; debe ser más bien abstracto y no proyectarse más allá del espacio individual.

-Lo mejor que puede evocar un perfume en esta circunstancia es una atmósfera limpia y tranquila o piel suave, es decir, cosas que remitan a la higiene indirectamente ya que el ambiente por sí mismo está cargado de estas referencias a la limpieza y desinfección de forma totalmente directa.

Algunas sugerencias:

Almizcles afrutados que evocan la piel cuidada:
-Las colonias infantiles son una buena opción especialmente las que son más suaves, empolvadas y almizcladas como Musti de Mustela o los Tartine et Chocolat porque generan esa sensación de limpieza gentil y delicadeza tan agradecida en ese contexto.
– Versión adulta de almizcles afrutados Roger & Gallet Bouquet Imperial, Mûre et Musc de L´Artisan Parfumeur y Musc Nomade de Annick Goutal.

Cítricos suaves y luminosos que aportan un frescor delicado:
Mandarina de Campos de Ibiza.
Eau d´Hadrien EdT de Annick Goutal.
Bois d´Orange de Roger & Gallet.
Nerolí de Diptyque.

Fresco y verde:
Acqua Allegoria Herba Fresca de Guerlain.

Iris ultrarefinados que aportan calidez pero no densidad:
Janca de Acqua di Biella.
Prelude to Love de Kilian L´Oeuvre Noire.

Perfumes frescos de acabado musgoso-achiprado que recrean una atmósfera de bienestar:
A Scent Eau de Toilette de Issey Miyake (chipre verde)
Mandragore Pourpre de Annick Goutal (chipre aromático con notas irisadas)

Incienso aséptico:
Eau de Gentiane Blanche de Hermés, tiene un acabado seco y astringente con una nota verde vegetal que le inyecta naturalidad.

Elaborado olor a jabón fino:
L´Eau de Serge Lutens, un trabajo en torno al ámbar gris y las notas frescas florales.
-Crabtree & Evelyn Nantucket Briar un trabajo en torno al almizcle y notas de rosa para evocar el aroma del lino recién planchado.

Productos como aceites, cremas corporales y de manos son una buena alternativa para quienes tengan que pasar mucho tiempo en un contexto hospitalario, amen los perfumes y por eso deseen usar algo especial y sofisticado pero discreto:

– Cremas corporales hay cientos, mejores y peores en términos de hidratación y evolución de la fragancia, más asequibles o menos. Incluso en el sector de la cosmética selectiva y la perfumería nicho cuesta encontrar una crema corporal cuyo olor sea fiel a la fragancia y cuya textura sea rica a la vez que efectiva. Pero que sean algo realmente especial… Edition de Parfums Frederic Malle tiene en su portafolio las cremas de precio más elevado, de textura más suntuosa y fragancia más auténtica que se puedan probar, especial mención merecen las dedicadas a Portrait of a Lady y Une Fleur de Cassie. Otra opción de gran calidad y fijación es la crema de cuerpo del Nº19 de Chanel, un olor entre bergamota y suave musgo.

– A tener en cuenta la línea de productos corporales que recientemente ha lanzado L´Artisan Parfumeur de su perfume estrella Mûre et Musc, que es el epítome del buen olor, del olor a piel limpia.

– Una fragancia de vainilla sintética resulta agresiva, pero el aceite esencial de vainilla, al igual que el de salvia esclarea son dos de las mejores esencias para templar los nervios en situaciones altamente estresantes. Annick Goutal tiene un aceite seco especialmente delicioso a juego con su perfume Vanille Exquise, es discreta, amaderada y queda muy cercana a la piel.

Y un último apunte, los geles de lavado de manos sin agua con sus fragancias suavemente cítricas o musgosas y las cremas de manos con sus aromas abstractos de flores y aldehídos son siempre un gran aliado para refrescarse con la agradable sensación de oler bien sin proyectar perfume.

¿Qué productos incluiríais vosotros en la lista?

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