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Beyond Paradise salió al mercado en 2003; en aquel momento las pirámides olfativas estaban llenas de nuevos y desconocidos olores provenientes de remotos lugares de la Tierra -al menos así anunciaban las listas oficiales de notas-. Parecía una competición entre firmas para ver quien conseguía hacer la lista más inusual y, por tanto, más sugerente. Sugerente de algo raro, especial, único…exclusivo. No sé quién podría haber ganado aquella competición pero Beyond Paradise no se quedó atrás en cuanto a capacidad hipnótica:

Salida: Bruma de Edén, acorde cítrico, jacinto azul, flor de naranjo Templar, fruta de jabuticaba.
Corazón: Orquídea Laelia, jazmín crêpe, Mahonia japonica, madreselva rosa.
Base: Capullos de ciruelo, ambreta, madera de zebrano, corteza de malaleuca dorada.

Curiosamente, entre todo este compendio de notas paradisíacas, la clave para entender el perfume es Bruma de Edén. No es un anacronismo espacio-temporal, sino el concepto más serio de toda la lista… Por ejemplo, la Orquídea Laelia no es un tipo de flor, sino el nombre de una familia de orquídeas dentro de la que podemos encontrar variedades sin olor y variedades con olor(es): no existe un aroma que defina la orquídea Laelia, existen distintos tipos de olores representativos de diferentes Laelias. Así que es un descriptivo de lo más genérico que podría emparejarse con la suave faceta dulce-afrutada tipo albaricoque del perfume para encajar en un perfil de olor similar al de la Laelia anceps.

Pero la Bruma de Edén es otra cosa. El concepto procede de Proyecto Edén, un gran invernadero en el sur de Cornualles inagurado en 2001 que recrea dos atmósferas climáticas diferentes: la mediterránea y la tropical, con sus correspondientes plantas, flores y frutos. El bioma dedicado al Trópico, de atmósfera húmeda, vibrante y exuberante es el lugar de inspiración y tema principal de Beyond Paradise.

Humedad y frescor cítrico son el telón de fondo del perfume. La humedad a veces se transforma en una nota oceánico floral tipo melón como en la salida o en algo acuático avainillado como en la base, intercalada con pinceladas hidratantes verdes que introducen en la composición un elemento típico de los perfumes modernos de Estée Lauder: la sensación cosmética. El frescor es una combinación de cáscara de pomelo, piña y las notas más difusas y ligeras del jazmín atravesando toda la composición como un haz de luz radiante.

Hedione y probablemente genista son dos pilares en la composición, juegan un rol principal a la hora de recrear el carácter floral poliédrico y tropical de Beyond Paradise. Desde el jazmín fresco con acentos verdes, pasando por una nota moderna de gardenia cremosa con reminiscencias de lirio hasta la madreselva algo melosa tintada de flor e naranjo y la afrutada orquídea.

Las notas finales son una equilibrada combinación de almizcle afrutado y maderas avainilladas con un acabado seco y rosado. Sin perder transparencia.

Es un curioso y espléndido floral en el que Calice Becker balancea la lechosidad latente de las flores tropicales con la exuberancia clásica de las flores blancas evocando una orquídea, un lirio y una madreselva. Paradójico también porque combina cremosidad con luminosidad, suavidad con efervescencia y ligereza acuática con solidez.

Una última cualidad: deja una estela memorable. Yo lo veo como un manto de ondulantes y sedosos pétalos gigantes que arropa a quien lo lleva.

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