Etiquetas

, , ,

La fascinación por los perfumes de higo es un tópico entre los aficionados a los perfumes. A veces pienso que es la ordalía del perfumista: si te gustan, pasas a formar parte del género entusiasta. Pero si no te gusta oler como una higuera es porque no sabes ser cool… Bueno, ese es el tópico.

Y bien pensado, quizás el higo y la higuera sean de lo más cool porque esta asociación representa la nota definitiva. Primaria, muy definida y a la vez sofisticada. Un perfume de higo e higuera reúne todas las bondades del olor a aire fresco junto con todas las capacidades de un aroma dulce y lechoso. Es una especialidad.

Sí. Si después de los noventa las firmas de cosmética buscaban sorprender al cliente con una lista de notas de lo más inesperado (ejemplo), las firmas nicho buscaban la nota.

El higo/higuera está a medio camino entre un nuevo tipo de verde sombrío pero meloso, vibrante pero no deportivo- diferente de la hierba y del – y un perfil más clásico de maderas húmedas y oscuras que le dan profundidad. Es la expresión de algo moderno: desenfadado y a la vez cuidado, capaz de evocar un lugar rústico o uno lujoso a medio camino entre boutique y spa.

Esta pasión por los higos eclosionó en el sector niche más actual – bastante tendente a explorar de forma realista una sola nota poco usual- a raíz del éxito de Premier Figuier (1994) de L´Artisan Parfumeur que además tiene el mérito de haber marcando el estándar. Desde entonces higo/higuera está bastante presente en el sector, donde se han desarrollado dos grandes grupos y una excepción. El grupo que pone el acento en las maderas oscuras pero dulces siguiendo el modelo Premier Figuier; el que pone más énfasis en la suavidad lechosa como Phylosykos de Diptyque. Y el punto y aparte: Ninfeo Mio de Annick Goutal, que auna ambos aspectos bajo una capa verde vivaz.

Essencia de Higo de Campos de Ibiza se centra más en el aspecto amaderado-cumarinado con elementos verdes discretos y una nota de coco difusa, pero lavanda y frambuesa añaden algo interesante a la composición. La lavanda es aquí una nota importante, limada con madarina y naranja algo cerosa, porque inyecta un frescor herbal-floral suave; la frambuesa refuerza el tono afrutado con cálidez y un toque balsámico. Tiene además un efecto muy bonito en su corazón: algo aterciopelado, realmente suave. Se evapora con un ritmo relajado y los contrastes no son muy marcados ni complicados, pero la fragancia en sí misma es tonificante.

Anuncios