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Sin city inspired de Kitbex Flickr.

Los labios rojos son un símbolo digno de estudio antropológico en distintas culturas y distintos grupos sociales. Pueden representar provocación, rebeldía, femineidad, seducción, estatus… Tienen un carácter icónico por su aparente sencillez y su gran impacto; sin embargo, en el plano práctico, todo lo que rodea a unos labios rojos debe ser sutil, cuidado y pulido para que funcionen.

No todas las mujeres se sienten bien llevando este color de labios: porque es demasiado o porque no se ven favorecidas. Hay muchas cosas a tener en cuenta antes de usar el rojo, pero además hace falta un poco de técnica para conseguir que la imagen en conjunto sea atractiva.

Algo que todo el mundo recalca porque es esencial es que la piel tiene que ser perfecta, la base de maquillaje impecable y el trabajo con el corrector realmente meticuloso. Otro punto clave es elegir bien el tono de rojo que realce la piel y la mirada. En líneas generales, cuanto más pálida es la piel y más subtono amarillo (cálido) tiene , más neutro debe de ser el rojo; cuanto más oscura es, más brillante y saturado puede ser el color y cuanto más subtono rosa (frío) tenga, más tostado debe de ser el matiz.

El rojo de labios al final debe complementar los ojos, dándo más profundidad a la mirada. Uno de los fallos más frecuentes cuando la gente lleva rojo en sus labios es que han elegido un tono que densifica el color del iris, apagando su brillo. Quizás cuando pensamos en el rojo de labios creemos que la mirada queda en segundo plano, en realidad, sigue teniendo el rol más importante. Si realmente queremos algo sofisticado…

Los labios rojos requieren que la piel esté muy cuidada, tanto la del rostro como la de los labios: antes del maquillaje un pequeño peeling en los labios usando un bastoncillo impregnado en bálsamo labial o vaselina ayudará a hidratarlos y acondicionarlos.

Como decía antes, el rojo de labios requiere elaboración. Una técnica clásica es el rojo sobre rojo. Consiste en usar dos tonos diferentes de perfilador antes de aplicar el labial, pero para que el resultado sea óptimo deben mezclarse bien, sin que se delate la presencia de ambos. Primero se utiliza un rojo burdeos para perfilar todo el contorno exterior del labio -sin salirse de la línea natural-, se difumina bien con pincel o a toquecitos con los dedos. El segundo tono de rojo debe ser un rojo neutro tipo amapola -evitar un tono que lleve demasiado azul- con este color se rellena el resto del labio, se difumina y se repasa de nuevo la zona donde se aplicó el burdeos. Hay que trabajar muy bien el color para que forme una capa bien unida a la piel y finalmente añadir la barra de labios en el tono elegido. Cubrir bien la capa inferior para que a simple vista no se note la transición de los colores, no dejar a la vista el burdeos. Si se desea un acabado muy perfilado usar un pincel en ángulo.

Edito: Añado una foto de Isabel II el día de su coronación, para poner un ejemplo de cómo el rojo de labios puede también tener un valor ceremonial.

**Sólo porque es agosto he pensado dedicar algunas entradas a trucos y consejos de distinta índole, alternadas con las habituales sobre perfumería.

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