Por muchas promesas que nos hagan sobre una crema capaz de retrasar el envejecimiento de la piel, el cutis que no tenga problemas de acné nunca va a lucir más fresco, luminoso y sano como antes de los veinte años. Después el proceso de envejecimiento primario va poco a poco haciendo su labor, y comienzan a notarse los efectos cuando nos acercamos a los treinta. Hasta que definitivamente el tono de piel cambia, la tersura se destensa, la hidratación es cada día un poco menos duradera y llega el momento en que sólo las fórmulas ricas en aceites de textura densa son las que funcionan de verdad.

Las buenas cremas no intervienen en ese nivel profundo, pero ayudan en dos cosas:

-Fijar la hidratación de la piel.
-Preservar la elasticidad de la piel.

Ambos aspectos son muy importantes para que la superficie del cutis tenga buen aspecto. Mientras que la salud interna de la piel, la que compromete las capas profundas, está directamente ligada con nuestra alimentación. Por eso es importante beber mucha agua -nunca se repite demasiado ese consejo- y tomar alimentos que nutran la piel: salmón, avena, arroz, cítricos de toda clase, uvas, aguacates, guisantes y habas son alimentos que ayudan a que la piel se mantenga más sana desde el interior. Con una dieta cuidada y continuada se ven los beneficios.

Respecto a las cremas, es importante que no lleven aceites minerales porque a la larga tienden a deshidratar la piel en vez de ayudar a mantener un nivel constante. Se sabe desde hace décadas que este tipo de productos sellan la piel durante unas horas (4h aproximadamente)- de ahí la sensación de hidratación- pero después hacen que la pérdida de agua sea más rápida y drástica. Nada que sea rápido y drástico es bueno, menos para el organismo, porque supone estrés y el estrés siempre significa oxidación.

Las sustancias antioxidantes favorecen la circulación sanguínea, esto es, que el riego llegue mejor a todas las células del cuerpo promoviendo que la función celular sea óptima. En la piel, esto se traduce en mayor resistencia, más tersura, más luminosidad. Esa es siempre la clave: mantener una buena circulación sanguínea. Agua, té, buenos paseos, baños de mar y el cuidado de los alimentos.

Para preservar la elasticidad por supuesto que la capa externa de la piel debe de estar cuidada y protegida. El factor de protección solar es muy importante y vale más invertir el dinero en un protector de calidad que en una hidratante de día que prometa milagros. Además el buen protector solar siempre ayuda a fijar el maquillaje porque retrasa la oxidación de la piel. Pero hay otro elemento importante: los masajes, puede que sean una de las mejores y más eficaces medidas para preservar la salud cutánea.

Masajes matinales para activar la circulación tras el sueño y aumentar la luminosidad, o relajantes y drenantes para que la piel descanse por la noche y aproveche mejor el tratamiento que apliquemos. Cada persona debe buscar la rutina que mejor se le adapte, y quizás cambiarla según las estaciones.

El canal internacional en YouTube de Vichy : VICHYLABORATOIRES, tiene una buena colección de vídeos con sencillos gestos de masaje para probar, algunos ligados a sus tratamientos. Que conste en acta que no tengo ningún tipo de afiliación con la marca, el enlace lo pongo porque son claros y concisos. He probado varios y hay uno que me ha gustado especialmente porque es efectivo: el dedicado a las líneas de expresión de la frente, os dejo el enlace aquí : el movimiento con los dedos en sentido transversal a lo largo de toda la frente es especialmente relajante y conviene repetirlo más de una vez. Un último apunte, un buen aceite vegetal como el aceite de coco virgen (a temperatura ambiente es sólido, por eso se compra en tarro, no en botella) o el de semilla de uva mezclado con almendra son buenas opciones para un masaje para la piel tanto de rostro como del resto del cuerpo.

**Sólo porque es agosto he pensado dedicar algunas entradas a trucos y consejos de distinta índole, alternadas con las habituales sobre perfumería.

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