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El último jardín representado por Hermès en su colección Un jardin es una recapitulación de toda la serie, cuyo hilo conductor ha sido el agua, el elemento indispensable para que las cosas se regeneren. El Mediterráneo, el Nilo, el Monzón hacen que la tierra sea fructífera, conformando climas y paisajes característicos.

Sí, un recuerdo pequeño de todo lo que se expresó previamente en los perfumes anteriores está aquí de nuevo sintetizado. Pero el último jardín no es un don de la naturaleza sino una obra creada que sigue un modelo de naturaleza, sobre un tejado parisino. Ese jardín cultivado es un recreo para los sentidos con su evocación paradisíaca de riqueza vegetal y, por eso, Un Jardin sur le Toit es algo más que un mero compendio. También supone la vuelta a la reflexión en torno a los perfumes verdes, una constante muy fructífera en los trabajos de Jean Claude Ellena que comenzó su carrera con su brillante Eau de Campagne para Sisley, continuó renovando con la nota de té verde para Bulgari y finaliza la serie de los jardines, de nuevo abriendo otra ventana. Esta vez la saturación del color es la innovación.

Ese jardín en el 24 de Faubourg Saint-Honoré está cuajado de rosas y manzanos, perales, hierbas aromáticas y un gran magnolio. Se recicla a sí mismo y eso también se refleja en este perfume abstracto y transparente mediante una nota de compost -la faceta ecológica del jardín- mientras que la localización urbana se plasma con este nuevo trabajo en torno al verde: además de acuático ahora también es acidulado, con una cualidad casi fluorescente que emana del fondo, inyectando brillo.

De aquella primera reflexión sobre los nuevos verdes que Jean Claude Ellena propuso en Eau Parfumée au Thé Vert, esta creación para Hermès tiene algo. Sí, definitivamente hay un toque de té verde fresco y floral unido a la manzana y la rosa. Pero ese perfil general de rosa verde en Un Jardin sur le Toit , pungente por el geranio a la vez que dulce por la peonía, se enriquece con micromatices. Y así la rosa es también acidulada por el pomelo, vinosa gracias a la manzana verde, jugosa por la pera, tersa por un cierto matiz de albaricoque y difusa gracias a la nota de magnolia. En conjunto, una rosa que en ciertos momentos puede recordar a In Love Again (YSL) o a Rosa Ikebana (Hermès) pero que finalmente se inclina hacia un perfil vegetal, exuberante que rezuma olores de naturaleza húmeda.

El Helional, un material muy usado para recrear notas oceánicas dulces con acentos frutales y de heno, es un importante ingrediente en la fórmula; aporta ese carácter transparente de acuarela mientras introduce en la composición un frescor verde y almizclado muy característico. Es junto con el musgo de roble la nota principal que queda en la fase final de la evaporación del perfume, como un recuerdo metafórico de esa privilegiada floresta en medio de la urbe.

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